Canadá inaugura con triunfo el Mundial Femenil de Futbol
MORELIA, Mich., 7 de junio de 2015.- El fútbol canadiense no había vivido nunca una jornada igual. Récord de espectadores, un triunfo agónico y el estreno de la primera Copa Mundial absoluta que se celebra en el país. El equipo anfitrión tuvo que esperar hasta el último minuto para que Christine Sinclair sellase lo que a la postre fue un día perfecto, Canadá derrotó 1-0 a China en el inicio del Mundial Femenil de la especialidad.
Erin McLeod, la heroína local, pasó parte de su infancia en Edmonton, y tras 13 años en la selección sabe mejor que nadie lo que significaba esta jornada. “Nunca pensé que llegaría a disputar una Copa Mundial en casa, y mucho menos que tanto público acudiría a verla”, reconocía McLeod ante FIFA.com. “Muy poca gente tiene la oportunidad de vivir algo así”.
“En la segunda parte no dejaba de pensar: ‘Ya es hora de marcar’. Seguimos presionando, y cuando el árbitro señaló penal me alegré bastante. Con tanta familia presente ha estado muy bien poder compartir esto con todos ellos, sobre todo porque pocas veces estoy en casa”. McLeod tuvo a 15 familiares en las gradas, entre ellos sus nonagenarios abuelos. “Estoy segura de que pasaron nervios durante todo el partido”, sonreía McLeod al pensar en ellos.
El resultado fue el arranque perfecto para un equipo que dominó largas fases del encuentro. “Estoy muy orgulloso de lo que hemos demostrado hoy”, destacaba radiante un Herdman al que se le veía todavía disfrutar de la energía del partido en la posterior rueda de prensa. “Tres puntos. Así se hace, Canadá”.
Pese al desgaste de los 90 minutos disputados bajo el sol veraniego de la tarde, la atención de los medios en toda Canadá se concentraba este sábado por la noche en el momento estelar de Sinclair y su celebración. “Cuando pitaron el penal lo celebré como si acabásemos de marcar gol”, cuenta John Herdman, el seleccionador canadiense.
“La calidad sale a relucir cuando verdaderamente importa. Lo de Christine Sinclair es asombroso. Sabía que sólo había una mujer capaz de plantarse en el minuto 90 y decidir el partido como ella siempre hace… y lo hizo. Y lo de mi celebración… Me da bastante vergüenza, porque debe de ser la única vez que un seleccionador le ha saltado encima a una jugadora. Afortunadamente sólo peso sesenta y pocos kilos”.
En cuanto a la estrella de la jornada, la propia Sinclair admitía que se le aceleró el pulso cuando, frente a los ojos expectantes de su país, se aprestó a anotar su gol número 154 con la selección para añadir un nuevo capítulo a su ya ilustre carrera.
“Lo primero que me pasó por la cabeza fue el ruido que hacían los aficionados”, declaró Sinclair, congestionada todavía por el esfuerzo del partido y el subidón de adrenalina.
“Luego me acordé de que ya había tirado un penal contra China en enero, pero procuré olvidarme de ello y el balón entró. Mentiría si dijera que no estaba nerviosa. Partido inaugural, con 50.000 personas en las gradas y el duelo en el aire… Sí, era para estar muy nerviosa, pero esos son los momentos que una quiere vivir, y me alegro de que el equipo pueda confiar en mí”.
La victoria, con todo, es sólo parte de la historia. Edmonton organizó una jornada perfecta y el público correspondió convirtiendo las gradas en un mar de rojo. A destacar el ambiente familiar imperante en el estadio, y en especial la numerosísima presencia de niños y niñas de todas las edades.
Sirva como ejemplo la familia Cooper, residente en Edmonton, cuyos cinco integrantes presenciaron el encuentro ataviados con los colores de la selección nacional.
“Ya había venido muchas otras veces al Commonwealth Stadium, pero hoy me ha parecido un recinto completamente distinto”, señalaba Jeremy, el padre. “Nunca lo había visto así. Ha sido una ocasión muy especial”.
Quizá el resumen más apropiado de esta jornada tan especial lo ofrezca el pequeño Charlie, de ocho años de edad. “Ha sido muy divertido”, declaraba risueño. “Lo he pasado muy bien”.