Villicaña y el saxofón sedujeron a Morelia este jueves
MORELIA, Mich., 23 de junio de 2016.- Algunos vienen retrasados, ya les tocan las sillas de atrás, ubicadas tras los pilares y el pasillo de la enorme casona del siglo 17. El problema de esos lugares es que los pilares de cantera restan visibilidad porque estorban al escenario. El evento: se presenta el jazzista Miguel Villicaña en el patio principal del UNAM Centro Cultural Morelia, con un nuevo disco titulado Regresar.
Los que vienen tarde ignoran que en el escenario hay también un retraso; situaciones técnicas que se van resolviendo al paso de los minutos.
Finalmente, y pasadas las inconveniencias técnicas, el músico se disculpa con el público. Tocan "Nuevos comienzos" y entre la expectativa de la gente y la tarde que comienza a enfriar, Miguel presenta a sus acompañantes: Fernando Mendoza en la batería y Flavio Meneses en el bajo. Explica que el trabajo del disco es parte del apoyo recibido por parte del Sistema Estatal de Creadores (Secrea), a través del Programa de Coinversiones para la Producción Artística de Michoacán, junto a la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum) y Mendoza Producciones.
Una sirena interrumpe al músico en su explicación, y se mantiene unos pocos minutos que parecen horas por la avenida Acueducto, hasta que el tráfico se abre para dejar pasar al vehículo oficial, "espero no sea nada grave" exclama Miguel.
Sigue la música; vienen "Días de abril", "Un café en los portales", recordando la tranquilidad en esa parte de la ciudad, antes de la llegada de trovadores y estudiantinas. Después dedica "Pueblito, placita" para el desaparecido Enrique Neri, "uno de los mejores músicos del país" señala. Dedica otra pieza al músico ya fallecido Eugenio Toussaint, el tema: "para Eugenio"
Siguen los agradecimientos, ahora para Fernando Mendoza, padre del baterista y a su hermana Beti Villicaña, que sin ellos no hubiera logrado este trabajo.
El trío se despide con Llegando, un tema de corte brasileño, una gran influencia en su música, reconoce Miguel.
Antes de que el público pida ¡otra! ¡otra!, se auto invitan e interpretan un tema que hiciera popular Michael Jackson, I just can't stop loving you.
Finalmente, el músico anuncia una sorpresa: debajo de algunas sillas del público previamente se colocaron discos de cortesía, por lo que todos revisan de inmediato sus lugares, donde solo algunos serán los afortunados.