Aje, insecto que podría extinguirse en pocos años
MORELIA, Mich., 7 de noviembre de 2011.- Seriamente amenazado y muy vulnerable debido a la reducción de su hábitat por presiones derivadas del cambio de uso de suelo y la tala, el aje o axe —un insecto que parasita arbustos espinosos y árboles de la selva baja caducifolia de una zona muy restringida de la Tierra Caliente de Michoacán— podría extinguirse muy pronto, lo que significaría una pérdida cultural muy importante porque se usa para preparar el maque, un barniz altamente cotizado desde la época prehispánica para la decoración de objetos artesanales como las famosas lacas de Uruapan y Pátzcuaro, de las que hoy dependen centenares de familias de la etnia Purépecha.El maque también se usa en la elaboración de muchos emplastes y ungüentos como remedio para múltiples enfermedades, por lo que su extinción también será una pérdida altamente significativa para la medicina tradicional, otra herencia ancestral de las culturas indígenas de Mesoamérica.Así lo concluyeron biólogos mexicanos quienes identificaron que el insecto (Llaveia axin axin Llave, 1832) tiene una distribución muy restringida y focalizada, ya que únicamente se ubicaron dos poblaciones relicto en las localidades michoacanas de Arroyo Hondo, municipio de Huetamo y una en San Pedrito, municipio de San Lucas, cuando en el pasado su distribución era más amplia. Hoy, no hay más ajes que éstos, por lo que se pretenden llevar a cabo acciones para lograr su preservación.Los investigadores también revelaron que hay reportes históricos sobre el comercio del maque entre la región terracalenteña de Michoacán y los artesanos de la región lacustre de Pátzcuaro y la Meseta Purépecha que determinó un intercambio económico regional muy rentable, sin embargo, por la disminución de la producción y otros factores, actualmente se han perdido los nexos comerciales con los proveedores de aje de la Tierra Caliente, lo que ha sido aprovechado por proveedores de Chiapas que hoy abastecen de este material a los artesanos locales. Las evidencias derivadas del estudio Abundancia de la población del aje (Insecta: Hemiptera: Margarodidae: Llaveia axin axin) en la región sur occidente de Michoacán —de la Dra. Ireri Suazo Ortuño y Hernesto Alonso Sánchez Rosas del Instituto de Investigaciones sobre Recursos Naturales de la UMSNH, y las doctoras Ek del Val de Gortari y Julieta Benítez Malvido del Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la UNAM—, confirmaron que las poblaciones de aje se encuentran muy disminuidas por la sobreexplotación y por los efectos del cambio de uso del suelo debido a actividades agrícolas y ganaderas pues se han talado acacias y burseras donde se hospeda.El aje o axe (Llaveia axin axin) forma parte del grupo de los insectos benéficos para el hombre. Es un hemíptero parasitario que mide 2.5 centímetros y que se encuentra en congregaciones densas cubriendo a veces totalmente troncos y ramas de varias especies de árboles que originalmente se distribuían en diferentes regiones de México. En la Tierra Caliente de Michoacán el aje únicamente se ha reportado creciendo sobre dos especies de acacias espinosas (Acacia cochliacantha y Acacia farmesiana), palo mulato (Bursera sp.) y pinzán dulce (Pithecellobium dulce).Explicaron que para la obtención del maque los insectos vivos se vacían en un recipiente con agua hirviendo y se mueven con una espátula hasta que comienzan a despedir una materia amarillenta. Luego se retiran del fuego y se colocan sobre un lienzo de manta sobre la boca de una olla con agua fría y se machacan para colar la sustancia oleaginosa que se deja reposar por unos días. Después se extrae la masa para lavarse bien con agua fría y se envuelve en hojas de maíz para su mejor conservación (Barrera y Prado, 2003). Este producto es la base del barniz maque, que entra a otro proceso en el que se le aplican tintes vegetales. Después queda listo para su aplicación.Los científicos aceptaron que no existen trabajos que reporten la distribución del aje en México. Sólo se sabe que tiene una distribución tropical y que probablemente se encuentre además de los municipios de San Lucas y Huetamo en Michoacán, en algunas partes de Guerrero y Chiapas.Por eso, Suazo, del Val, Benítez y Sánchez recomendaron ampliar la búsqueda de este insecto con el propósito de conocer el tamaño real de sus poblaciones y así determinar la posibilidad de instrumentar una estrategia que permita su aprovechamiento sustentable nuevamente aunque aclararon que para llegar a este nivel, primero habría que recuperar las poblaciones naturales para lograr una mayor abundancia y lograr su cultivo, pues de otra forma en pocos años la especie podría extinguirse irremediablemente.Por lo pronto, la propuesta fundamental es resguardar las poblaciones encontradas para poder asegurar su permanencia a largo plazo y entonces pensar en un manejo del recurso.