Día de las Ánimas: el corazón de la cultura michoacana
MORELIA, Mich., En Michoacán el día de las ánimas tiene un significado muy especial en los cinco grupos étnicos existentes en el estado. La cultura, Mazahua, Otomí, Purépecha, Náhuatl, celebran de manera peculiar el ritual a sus muertos. No se trata de un acto de tristeza, sino de fe y devoción en donde se involucran elementos paganos y religiosos.Sin embargo, culturas como la Pirinda o Matlazinca han visto en riesgo sus celebraciones, esto debido al fenómeno de transculturación.Flores de cempasúchil, veladoras, alimentos y la velación de sus tumbas durante toda la noche por toda la familia, desde pequeños hasta adultos, refleja el reencuentro con los suyos, con los que se fueron, con quienes cruzaron el umbral del más allá, y este día regresan a visitar a quienes aún están en la tierra.El encuentro mágico se consagra con la velación durante toda la noche, los elementos esenciales, son las flores amarillas, los alimentos, donde se incluyen aquellos que más gustaban a los familiares ahora fallecidos, y por supuesto, agua y sal.Los indígenas difieren de las celebraciones efectuadas por la raza mestiza, aquí el evento pagano-religioso contiene un ingrediente de misticismo y religiosidad, acompañada de las costumbres prehispánicas.Para estos eventos efectuados en las regiones de los pueblos indígenas, pero específicamente de los purépechas, se requiere de preparación no sólo espiritual, sino también material. Así las poblaciones cuentan con recursos económicos que les permiten rescatar sus tradiciones.El ritual de velaciónCon devoción y fe, fieles a sus tradiciones y costumbres, centenares de indígenas purépechas de la región del Lago de Pátzcuaro revivieron el ritual de velación pagano-religioso de la tradicional “Noche de Muertos”, cuyas ceremonias han perdurado dentro del marco de su genuina naturaleza e identidad.Denominada la celebración Animecha Kejtzitakua se lleva a cabo en los cementerios de Pátzcuaro, Tzintzuntzan, Jarácuaro, Huecorio, Tzurumútaro, San Pedro Cucuchucho, Ihuatzio y Erongaricuaro, así como en esta isla de Janitzio y las de Yunuén, Urandén y La Pacanda.El titular de la Secretaría de Pueblos indígenas Alfonso Vargas Romero destacó que la presencia de estas costumbres y tradiciones de los indígenas de las 5 regiones del estado, representa una oportunidad a la población michoacana establecer los vínculos y lazos con las raíces indígenas del estado.Expuso que el conocimiento de los tradiciones en un marco del respeto, constituye un elemento esencial para mantenerlas vigentes, pero ante evitar que el fenómeno globalizador afecte su naturaleza.Mencionó que aunque la más fuerte y popular es la de la región purépecha también se siguen preservando tradiciones de cultura Pirinda o Matlazinca debido a la influencia de la época de la colonia ya que es el grupo étnico que está en peligro de extinción.¿Qué es el Día de Muertos?El Día de los Muertos, conmemora y celebra a los santos difuntos. Esta fiesta ocurre anualmente el día 2 de noviembre. Aunque a través de la República mexicana encontramos diferentes manifestaciones de la fiesta, básicamente consiste en lo siguiente: En los hogares, se coloca un altar con la imagen del difunto que se recuerda. El altar tiene papel picado, flores de cempasúchil, comida típica de la región y del agrado del difunto, veladoras, dulces y un sinnúmero de otros elementos que componen al altar que describiremos más tarde. Además del altar en la casa, la familia visita la tumba donde su ser querido yace. Ahí también se le ofrece comida, flores y se prenden veladoras. Se ofrecen misas por todos los santos y por los fieles difuntos. Al ser el pueblo mexicano tan simpático y alegre, también se hacen muchas caricaturas relacionadas con la muerte como las calacas.La Muerte en la Humanidad P'urhépechaJanitzio es una de las bella islas del Lago de Pátzcuaro, impresiona por la forma y belleza de sus construcciones donde sobresalen las blancas paredes con techos de madera y teja, diseminadas en forma disímbola por la Isla.Tiene además, un nombre y celebridad debidamente conquistado por la celebración de -Noche de Muertos-, la noche del 1 al 2 de noviembre aunque la celebración es semejante en toda la región lacustre, se le han otorgado a esta Isla por antonomasia. Y refieren que en esta noche, surge la sombra de Mintzita, hija del Rey Tzintzicha, y la de Itzihuapa, hijo de Taré y príncipe heredero de Janitzio.Al construir los purépechas las yácatas de Ihuatzio, gran santuario, centro de entrenamiento guerrero, de la danza y de la música, en el que se reunían cada plenilunio para honrar a sus deidades por varios días; para el cuidado, la conservación y el ornato de dicho centro, prepararon un grupo que se denominó Cucuchucho-adoradores de las flores-, con la actividad que se desarrollaban, algunos descendientes habitan aún en la ribera del Lago de Pátzcuaro.Noche de Muertos en diferentes lugares de la Cuenca Lacustre de PátzcuaroEn Tzintzúntzan, los primeros minutos del inicio del 2, en el panteón, separado de la zona conventual por la carretera Pátzcuaro-Quiroga, se empiezan a encender los cirios y velas sobre las tumbas en las que, previamente aseadas, se van colocando con delicadeza singular las ofrendas florales y de alimentos. También, acompañando a esas tradicionales ofrendas, se ponen diferentes piezas de los mejores productos artesanales de la región: loza negra y vidriada, loza blanca, ángeles de paja, frutas y madera tallada en Zirahuén.Aquí, como en los demás lugares de esta zona lacustre, son las mujeres las que se encargan de cumplir con esta piadosa costumbre; los hombres, que han ayudado en los preparativos, se contentan con ver desde lejos el ritual encomendado a las mujeres, como un vestigio de la antigua organización matriarcal de este pueblo.Desde el antiguo recinto franciscano, ocupado ahora por el clero secular, el golpe de una campana da el toque de difuntos.En Tzintzuntzan como en las otras poblaciones de fuerte raigambre indígena, la celebración de ANIMECHA KEJTZITAKUA muestra ese complejo fenómeno religioso, en el que perfectamente mezcladas, sin visibles soluciones de continuidad, las tradiciones prehispánicas coexisten con el culto a los muertos traídos a estas tierras por los evangelizadores franciscanos y agustinos.En Janitzio, el día de "Todos Santos" las mujeres y los niños de la isla, como fantasmagóricas figuras, van llegando silenciosas al panteón para buscar las tumbas de sus deudos en las que con una meticulosidad y gran cuidado, van colocando las ofrendas florales y sobre la urdimbre del petate, pondrán la otra parte de la ofrenda; los alimentos que tanto deleite causaron en vida al difunto. Las velas van encendiéndose y de pronto el camposanto iluminado, parecerá un ascua de luces misteriosas. Los hombres, desde las afueras del cementerio, contemplarán absortos lo que ocurre dentro del panteón. Entonces, el lago se convierte en el espejo de la impactante ceremonia.Una campana colgante del arco que da acceso al camposanto, discreta y tristemente tañerá toda la noche invocando a los muertos. El cementerio se inunda con eco de los cantos en tarasco, llenos de suaves cadencias que imploran el descanso para las almas de los ausentes y la felicidad para aquéllos que aún quedan en la tierra.Para los habitantes de Janitzio, participar en este tradicional ritual, es un deber sagrado para con los muertos, que honra a quienes lo practican.En Jaracuaro, se inicia la ceremonia con la colocación de grandes arcos, uno por cada barrio de la isla, que se sitúan en el atrio de la Iglesia. La ornamentación de los arcos hecha con flores, huinumo y otras plantas acompañadas de objetos del uso común, es un dechado de imaginación y gracia. Después en la pequeña plaza del poblado, se dan cita todos los conjuntos de danzantes que en ella hay y por turno, van mostrando sus habilidades y virtuosismo, pues Jarácuaro, que hay que decirlo, se distingue entre los demás pueblos de esta región por el gusto que sus habitantes tienen por la danza, el canto sus extraordinarios flautistas. Por ellos Jarácuaro cuenta con notables compositores y coreógrafos, cuya fama ha trascendido los límites del Estado y de la patria y que en esta Noche de Muertos, se dan cita para competir en una leal e interesante justa. Mientras este espectáculo transcurre en la plaza, en los hogares se preparan ofrendas que las mujeres llevarán al panteón, cuando sobre el encantador lago empiezan a verse los primeros reflejos del amanecer.