?Estoy lista para ayudar??: Yadira Aviña
La debilidad de Actitud, se vuelve debilidad de carácter. Einstein.La vida transcurre, sin detenerse, por nadie, lo mismo se llena tu mundo interior de una inmensa alegría por las bendiciones de la vida que te ha tocado vivir, y te lleva a sentirte elegido, bendecido, privilegiado; que se puede convertir ese mismo mundo en un nudo de dolor, que experimenta las más duras pruebas donde ahora nos preguntamos ¿Por qué yo, por qué a mí? Los sucesos que consideramos buenos y agradables que llegan a nuestra vida, sabemos que los merecemos o al menos eso pensamos, pero los sucesos que nublan de dolor nuestro existir nos hacen pensar, ¿Por qué a mí?Todos tenemos la oportunidad de elegir como combinar y transformar los sentimientos de: amor, odio; alegría, dolor; éxito, fracaso; poder, impotencia; abundancia, carestía; triunfo, derrota; reconocimiento, olvido, como llevarlos dentro de nosotros y hacerlos parte de nuestro vivir. Cada uno de ellos está latente dentro de nosotros hasta que nos acercamos a una de sus puertas, se abre y nos atrapa, y aún eso es nuestra elección quedarnos dentro del polo positivo o del negativo.…Un día en medio del torrente de tristeza en que vivía dije a mi madre: “Si pude formar dentro de mi cuerpo a un ser humano y albergarle, compartiendo de mi sangre, de mi oxígeno y de mi propio ser su proceso de vida y de existencia, ¿por qué no he de reconstruirme con esa misma fuerza creadora desde ese centro dador de vida y devolverme la fuerza de nuevo? Rogué a Dios devolver mi fuerza. El tiempo que estuve envuelta en mi dolor donde ningún espacio del universo consolaba mi sentir, lo consideré como el tiempo de gestación de mi nueva vida, supe que morí para darme vida, tuve que sentir hasta lo más profundo ese desgarrador desaliento, ese dolor de existir sin desearlo, envuelta en ese vendaje invisible, pero poderoso que maniataba mi vida, como atrapada en una camisa de fuerza. Con movimientos automáticos vivía el día a día; despertar, a veces comer, dormir, hablar sin recordarlo, sin sentido ni objetivos. Descubrí que nada podía hacer, que la vida tocaba para mí un son de dolor, del cual no tenía escapatoria, pese a que con fuerza mis manos tapaban mis oídos el “son” seguía dentro de mí, si algo me quedaba no de inteligencia, pero al menos de intuición me decía que me debía dejar llevar, que era imposible cambiar la sintonía, ésta era de dolor y de dolor había que vivirla, bailarla si era preciso, lloré, lloré y lloré, desde lo más profundo de mis entrañas, desde ahí adentro decidí no tratar de huir de mi duelo, ese dolor al fin sería como un vientre, como un útero que incuba, e incluso protege, entonces sin poner resistencia viví cada día y cada mes, sin saber en cuánto tiempo podría sanar.Cada herida la exprimí trayendo a mi mente todos los recuerdos que me hacían sangrarla hasta secarla, el dolor me volvía loca, oí mi propia voz a gritos que me pedía dejarme morir, y eso, me dije: ¡Jamás!, mientras más me debilitaba, más me fortalecía, así poco a poco fui quitando las vendas que cubrían mis heridas y descubrí que algunas ya no sangraban, observando que pese a todo lo vivido, saldría de ahí y podría corroborar que el mismo dolor, era transformado de una forma positiva en: dador de una nueva vida.Nací en una familia numerosa somos siete hermanos, cinco mujeres y dos hombres. Mi papá es Médico de profesión, mi madre esta Doctorada en el arte de amarnos y atendernos. Mi hermana mayor es abogada, el segundo de mis hermanos es periodista, la tercera es psicóloga, mi cuarta hermana una gran empresaria, el número cinco es médico traumatólogo, la menor es abogada, su servidora y sexta también abogada, (desde que tenía seis años lo prometí).Firme de decisiones desde muy pequeña, no fácil de convencer, ni de sorprender, comprobaba lo comprobable, lo que no estaba en mis manos se lo dejaba a los expertos, sólo quedaba boca abierta cuando alguien mostraba su probado conocimiento, pero siempre creando mi punto de vista y defendiéndolo, desde siempre soñé que un día estaría frente a frente con la vida entregándole la misión para la que había llegado aquí.Así la vida transcurría y yo daba inicio a mis estudios universitarios Licenciatura en Derecho, ahí entonces inicia un reencuentro con mi ser, con mi naturaleza…Quizá mi vida, ya no proviene de la lucha y del esfuerzo, pero vengo de un Hombre que supo de esa lucha desde niño, como huérfano, y con una madre nos cuenta ejemplar, llena de fuerza y de valor que los sacó a delante, que tuvo que endurecer su corazón de madre para mandar a sus pequeños a estudiar a Morelia, y mi padre cuenta que de ocho años se regresaba llorando y le rogaba que no lo volviera a mandar, que él la extrañaba mucho y mi abuela entonces lo sentaba en una silla frente a ella toda la noche mientras ella se dormía, y le decía: “siéntate aquí para que me veas toda la noche, porque mañana te regresas de nuevo a estudiar”. Como madre estoy segura de las lágrimas que esa abuela mía derramaba por sus hijos, pero logró un objetivo.Mi padre que con medio siglo de vida más que yo, si conoció esa lucha, por salir adelante de la que a nosotros nos libro, no solo me la transmitió por el ADN, sino se dio a la tarea de repetirnos y tuvo el No cuidado de siempre hablar frente a nosotros y manifestar la necesidad de ayudar la obligación de servir, me repetía hasta el cansancio que siempre tuviera los pies en la tierra, y cuando me veía frente a un espejo decía que hasta la belleza se terminaba, silente supe guardar sus palabras en mi corazón y en mi mente su mensaje.Si nos preguntáramos y me pregunto qué es lo que tiene a nuestro mundo al revés, la respuesta para mí es que justo vivir en una olla de presión donde la dificultad de comunicar lo que se necesita, lo que se siente, lo que verdaderamente se piensa, hace que se traduzca en malas relaciones; problemas escolares; insatisfacción laboral, debes fingir cuando la relación es de subordinación y algo no te agrada te aguantas, pero por debajo atacas, etcétera. Es muy difícil, no saber decir un “no” o un “sí”, enseñados a agradar, o engañar para que se crea que soy o dejo ser.Así jamás lograremos interactuar maniatando lo que somos, pues lo que somos incluye una mente, un cuerpo y un espíritu, que piensa siente y se agobia, que a veces están óptimos y a veces cansados, que las caretas para ser aceptado te fortalecen quizá en tu mundo exterior, pero debilitan tu mundo interior, cada ser humano representa una gama de posibilidades y otros se las limitan, con el intento de uniformar, cerebros y no dejarte pensar o peor obligarte a pensar lo que otro pensó u optó por pensar, y en verdad hacen que se vean olvidadas nuestras propias vivencias, experiencias que son únicas e independientes en la vida de cada ser humano. Lo más doloroso es pese al derecho a no estar de acuerdo, y poder hacer un análisis, frente a ese derecho entra la amenaza de otros que te adormece y luego te paraliza y te hace envejecer sin producir nada, incluso a veces llega a automatizarnos hasta convertirnos en irreflexivos.El paso por la vida, representa una oportunidad, cada experiencia es para transformarnos. Cuando un sueño nace desde tus entrañas es inevitable detenerlo, la fuerza que siento hoy, se ha nutrido de experiencias buenas y algunas dolorosas que me han desgarrado, que me convirtieron en quien soy, ahora sé que supe transmutar cada una de ellas, el dolor te deja un cristal más transparente a través del cual mirar, te hace sensible a testimonios, que hoy escucho de otras personas y me estremecen y retrotraen mis recuerdos, y me llenan de energía para decir: “sé cómo se siente y hoy estoy lista para ayudar”.