Urge replantear la acción del hombre ante el cambio climático
CIUDAD DE MÉXICO, 19 de diciembre de 2016.- Aunque 97% de la comunidad científica toma en serio la crisis ambiental y la considera un fenómeno real, hay un tres por ciento que se mantiene escéptico, como también ocurre con la gente, que aún hoy no tiene claro el grado de amenaza que esto representa, sostiene el escritor Fabrizzio Guerrero McManus.
Para el autor de ¿Tenemos derecho a un futuro? Ecocrítica y Ciencia Ficción, publicado por editorial Paidós, la crisis ambiental representa, primero, un reto de percepción, de comprender que sus efectos no son “para nuestros nietos o para dentro de dos generaciones, sino que nos cayeron ya, y afectarán diferencialmente a la gente”.
Asimilar esa realidad supone pasar por el reconocimiento de que los problemas serán atendidos de manera diferente y que cada país y cada grupo va a tener una mirada distinta sobre un problema que afectará, primero, a quienes viven en zonas costeras, en islas y en sitios donde falta el agua.
De ahí que, para pasar de lo académico a lo cotidiano y delinear la crisis desde una manera más accesible, Guerrero McManus explica sus conclusiones a partir de grandes obras culturales de la Ciencia Ficción y la Literatura Fantástica, cuyos autores han tenido el acierto de proyectar escenarios y crear espacios en los que es posible hacer preguntas enormes, como ¿qué clase de futuro vamos a construir? y ¿cómo va a afectar al planeta y a los otros?
Lo interesante es que el libro de Guerrero McManus se publica justo cuando el mundo se enfrenta a una coyuntura que pone en relieve el futuro y permite, o al menos abre la posibilidad, que toda la sociedad se mueva en conjunto hacia una reflexión colectiva y construya una nueva relación, no sólo hacia el planeta y hacia las otras especies, sino hacia el propio genero humano.
Pero, a diferencia de las grandes sagas de la ciencia ficción, aquí no abra un héroe en específico sino que el cambio vendrá desde la interacción cotidiana, desde los colectivos y grupos sociales.
“Los grandes líderes mundiales no van a ser, desafortunadamente, los protagonistas”, dice. “Los protagonistas van a ser los movimientos populares de defensa del campesinado, de defensa de la tierra, de defensa de los recursos naturales y, en las grandes ciudades, de quienes trabajan por la dignidad animal, por ejemplo”.
“Los grandes héroes no van a ser los grandes héroes de las sagas de Ciencia Ficción sino quienes impulsen un cambio de mentalidad, de relaciones entre los gobiernos y las sociedades humanas, y con el planeta”.
Y en este punto es donde, sobre todo, Guerrero McManus confía en los jóvenes, no sólo visualizados como estudiantes, sino en una juventud extendida que ha crecido y se ha nutrido con las obras y la cultura cinematográfica de la Ciencia Ficción y la Literatura Fantástica, porque la primera ha apostado por futuros distópicos, mientras que la segunda dibuja universos más optimistas, donde aprendemos a entrar en una relación constructiva con otros seres vivos y ofrece una esperanza.
“La Ciencia Ficción nos obliga a ver el futuro y a tenerle miedo a una decisión equivocada; la Literatura Fantástica nos da esperanza”.
Por ello, explica, enfocó el tema de la crisis ambiental a la luz de grandes obras culturales de los dos géneros, que en ocasiones han sido minimizados. Sin embargo, como si fuera una reivindicación de su alcance, esas grandes e interesantes obras llaman captan a la gente precisamente por la capacidad que tienen de llamar la atención hacia el futuro y hacia las posibles distopías que están esperando, si no se actúa ahora.
Guerrero McManus deja en claro que su obra es una reivindicación del género de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica como un espacio desde el cual es posible pensar, pero también es una reivindicación de su público lector, para llamar su atención hacia obras que, contrario a lo que muchos opinan, no significan una fuga, sino que invitan a la reflexión, a replantear el futuro y a saber hacia dónde vamos como humanidad.