Entre las redes fraudulentas de un telar…
MORELIA, Mich., diciembre del 2016.- En la búsqueda de un momento de relajación, una tarde decidí ir a disfrutar de un café. Tomé camino a un popular sitio 4.4 estrellas, según Google, pero al llegar al sitio perdí el total interés en la estimulante bebida. ¿La razón? En el lugar me topé con una jugosa oferta de dinero, casi irresistible... ¡Un telar!
Cinthya A. se nos presentó ante un grupo de ocho mujeres como una promotora del telar, conocido como "Economía Fraterna", cuyo presunto objetivo es la ayuda mutua, basada en la cooperación de cierta cantidad de dinero por un grupo de 52 personas.
Explicó a las mujeres que se trataba de un proyecto como los telares o flores de la abundancia, pero que, a diferencia de otros grupos, este se podía lograr la recuperación de la inversión en menor tiempo.
Durante su presentación, muy parecida a la de los vendedores de libros de Time Life, afirmó a las asistentes que no iban a perder su dinero, pues había un plan de respaldo denominado reciclaje, en donde se les iba a pagar a los que llevaran más tiempo y no hubieran recibido dinero, pero a diferencia de otros telares en lugar de esperar hasta que entren 52 nuevos miembros, estos iban a recibir su dinero cada 10 nuevos ingresos.
El objetivo de un telar es que cada miembro aporte una equis cantidad de dinero y luego invite a dos personas, las que van a aportar la misma suma, y estas a su vez cada invitarán a dos más, y así sucesivamente hasta formar un grupo de 52 personas.
Así, si cada uno ingresó con un aporte de 500 pesos, y son 52, el corazón de este telar recibe la módica cantidad de 26 mil pesos, punto en el que abandona el telar y le siguen en ese orden las dos personas que esta invitó.
No obstante, lo que no dicen es que, al final, siempre alguien o muchos terminan perdiendo su inversión inicial.
Así paso con Fernanda A., que ingreso a un telar por invitación de su suegra, invirtió 24 mil pesos y hasta ahora es fecha en que no ha recuperado el dinero, ya que el telar se detuvo, nadie más ingreso y por ende no hay quien aporte dinero.
Lo cierto es que nadie dice que es un fraude, pues no hay modo de que el dinero incremente, es decir, no se destina a prestarse a empresas o personas físicas, o a ponerse a plazos en el banco y aumente por el cobro de intereses y de ahí se obtenga el capital que se paga a cada uno cuando les toque.
Tampoco se destina a la compra de productos que luego se vendan y con ello vengan ganancias, mismas que se destinen al pago de los corazones de telar, como pasa con una empresa instalada en Morelia y que engancha a gente con promesas de trabajo de oficinista, pero que en realidad lo que piden es comprar 500 pesos en perfumes y venderlos, luego deben poner su anuncio en el diario y quienes entren a la empresa invitados por estos repiten la operación y las ganancias que generen estos se destina al primero, formando una pirámide.
Por lo ya detallado, se puede uno percatar de que algo sí es seguro, y es que no hay certeza de ganancia. En cambio, sí hay de perder, pues si no logras convencer a dos y estos no hacen lo propio, el dinero con el que se ingresó jamás se puede recuperar.
Y es que es una labor para gente de pocos escrúpulos, pues siempre a los primeros que se tratan de meter son a los familiares y amigos cercanos, a pesar de que saben existe la posibilidad de que estos pierdan su dinero si no embarcan a otros.
Al momento no se conoce campaña alguna de las autoridades para advertir a la gente del fraude, pero tampoco hay denuncias que se hayan hecho públicas de los fraudes, precisamente por la cercanía con quienes los invitan: primas, suegras, cuñadas y amigas de toda la vida...
Por ahora, estos grupos fraudulentos tienen como principal objetivo a mujeres, especialmente amas de casa, a quienes enganchan con el clásico: vamos a empoderar a las mujeres, cuando lo que en realidad puede pasar es que estas pierdan los ahorros de muchos meses o años.