Santiago y El Rufo/Santiago Heyser Beltrán
“Diamante, cenizas o gusanos”
Mi instrucción a mis hijos es clara: “Que me incineren y tiren mis cenizas al mar”.
S- Mi razonamiento es simple, siendo mi origen el mismo polvo de las estrellas por decisión de Dios; al morir deseo reintegrarme a la naturaleza que el Señor con amor creó. Ahora bien, resulta que un grupo de “iluminados” manda decir que ya no, que a partir de ahora ellos marcan las reglas referentes al manejo de los cadáveres bajo la premisa de que ellos si saben lo que quiere diosito y que los demás, me incluyo, estamos tarugos.
Esto viene a colación por un comunicado del Vaticano que me regresa a la Edad Media y me hace sentir peor que a Galileo Galilei, quién fue encarcelado injustamente en el año 1633 por defender la verdad en contra de una Iglesia miope, ignorante y abusiva, como la que en mi opinión, en pleno siglo XXI emite el citado boletín.
R- Guauuu, mi Santias, ¿te refieres al documento: “Instrucción Ad resurgendum cum Christo”, acerca de la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación?
S- A ese mismo mi Rufo, en donde “La Congregación para la Doctrina de la Fé”, una especie de Santa Inquisición renovada, publica boletín emitido desde la Santa Sede firmado por el cardenal Gerhard Ludwig Muller y por el arzobispo Luis Francisco Ladaria Ferrer, en donde prácticamente prohíben que yo cumpla mi deseo de integrarme con la naturaleza al final de mis días, bajo la excusa de que se le va a complicar al Creador el asunto de la resurrección de los muertos al final de los días;… pero empecemos por el principio:
Al morir tenemos dos alternativas: 1.- Qué nos entierren, 2.- Que nos incineren; si nos entierran no hay de otra, seremos desmembrados, comidos, triturados por los gusanos que solo dejarán los huesos (calavera) los que tarde que temprano se volverán polvo; si nos incineran tenemos cuatro alternativas: 1.- Quedarnos en una urna en casa con la familia, 2.- Que nos dejen en una Iglesia que nos venderá una cripta, 3.- Que nos entierren en un “panteón santo” que también es negocio o 4.- Esparcir nuestras cenizas en un rio, en el océano o en el campo… ¡No!, esperen, hay una quinta opción: que nos conviertan en un cristal o en un diamante y así, estar junto a la persona amada que quiera recordarnos ¡Magnífico!, la capacidad de raciocinio, un don del Creador, nos ha permitido con la tecnología convertir las cenizas del muerto en una piedra preciosa, con ello honramos al Señor y el don que nos dio; pero hay un problema, así no hay negocio ni para la Iglesia, ni para los curas.
R- Guauuu, mi Santias, en mi perruna opinión esa es la razón por la que “La Congregación para la Doctrina de la Fé” se aventó el puntacho de legislar sobre lo que debemos hacer con los cadáveres, olvidándose hasta del libre albedrío…
S- Pienso igual perro y por eso la Santa Madre Iglesia, madre amorosa, amenaza a sus hijos, cito el inciso 8. Del boletín: “En el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias, de acuerdo con la norma del derecho.”; es decir, en representación abusiva del Dios amor mi Padre celestial, estos cuates se avientan la puntada de amenazarme si no hago lo que quieren, argumentando de manera inconsistente, asuntos que contradicen sus dichos, me explico: 1.- Mi decisión no puede ser en contra de mi Fe cristiana, porque fervientemente creo en un Dios Padre amoroso que no se fija en pendejadas como la de cómo termina esa cáscara que llamamos cuerpo, la que envuelve mi alma que en el momento de morir llega hasta la presencia Divina, por lo tanto su argumento es falso. 2.- En el inciso 5 precisan: “Si por razones legítimas se opta por la cremación del cadáver, las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente.” Con ese argumento, los panteones municipales son inadecuados, por lo que millones de enterrados ya se jodieron; ¿o aplicará con diosito eso de que las leyes terrenales no son retroactivas? No se necesita mucho para ver que estos “representantes de Dios”, como en el siglo XVII, se están haciendo pipí fuera de la olla. En adición: ¿quién define “Lugar Sagrado”? ¿No acaso Dios es el Creador del Universo y por ende toda la creación es sagrada? Ahora resulta que los curas se elevan por encima del Creador para definir lo que es sagrado o demeritar su obra cuando a sus intereses no conviene ¡De locos! 3.- Cito inciso 6. “Por las razones mencionadas anteriormente, no está permitida la conservación de las cenizas en el hogar. Sólo en casos de graves y excepcionales circunstancias, dependiendo de las condiciones culturales de carácter local, el Ordinario, de acuerdo con la Conferencia Episcopal o con el Sínodo de los Obispos de las Iglesias Orientales, puede conceder el permiso para conservar las cenizas en el hogar.” ¡En la madre!, Cristo bendijo la familia y el hogar y ahora resulta que no es “Lugar Sagrado” y luego se desdicen: ¡No pero sí!: si eres de las excepciones lo puedes hacer... No puedo imaginar a mi Creador que ha todos nos hizo a su imagen y semejanza, haciendo excepciones, de verdad que estos cuates de la “Congregación para la Doctrina de la Fe” andan perdidos, avísenles que estamos en el Siglo XXI y que muchos ya honramos el don del razonamiento que Dios nos dio… ¡Pensando!.
R- Grrr, déjame concluir, mi Santias, primero sugiero ver la página de: www.Algordanza.es y ahora cito el inciso 7 del boletín eclesial: “Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no será permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos, teniendo en cuenta que para estas formas de proceder no se pueden invocar razones higiénicas, sociales o económicas que pueden motivar la opción de la cremación.” Aunque la redacción está cantinfleada y confunde, lo que dice es que cenizas ¡Sí!, diamantes o cristales ¡No!, pero que prefieren calaveras (a la antigüita); con lo que estos “iluminados celestiales” ignorantes, desconocen el mayor problema, la Ley Natural que es ley de Dios, olvidando que: ¡Los gusanos que se comen los cuerpos!, lo que obligadamente corrompe y subdivide la materia, más de lo que la podrían dividir los mismos deudos al repartirse las cenizas (lo que también está prohibido)... En otras palabras, si aceptamos que somos obra del Creador y el Creador nos dio una capacidad de raciocinio, pues ¡Usémosla!... No será la primera ni la última vez que los "iluminados" autonombrados representantes de Dios se equivocan y dicen tonterías, de hecho su historia es de mentiras, abuso de poder y equivocaciones terrenales ¿verdad Galileo?… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador