El toques de Morelia: 38 años electrizando por terapia y diversión
MORELIA, Mich., 6 de noviembre de 2016.- Para Alfredo Silva, alias 'El toques Morelia' de 45 años, lo que hace va más allá de la diversión. En esta parte del México a veces incomprensible, existen personas con oficios curiosos, como el de Alfredo, que a través de una caja, unos cables y un par de tubos ofrece su servicio de toques eléctricos a cualquiera que lo quiera.
"No creo que sea para masoquistas, a veces se divierten el grupo, hay unos que aguantan toda la carga de 110 voltios, lo de un foco, y hay otros que aguantan muy poquito, la capacidad la tiene la gente, es la que aguanta hasta que dice ¡ya!", explica el toques.
Alfredo señala que para la juventud eso sí es una diversión, así lo toman, sin embargo, indica que hay mucha gente que lo toma como una terapia, "si tienen alguna enfermedad se la vienen a quitar con la máquina".
"Normalmente a nosotros donde nos encuentran es en los bares, en los antros. La razón por las que estamos en esos lugares, y cualquier médico te lo puede decir, es porque la electricidad no se lleva con el alcohol", explica convencido, y prosigue: "si andas muy tomado y te pegas unos toques eléctricos hasta tratar de aguantar lo más que puedas, te baja el suministro de alcohol en la sangre, hay muchos que en cuanto toman los toques agarran y se van, pero hay muchos que le siguen y los que lo hacen se avientan dos borracheras en un día".
Cuenta que hay muchos valentones que creen aguantar mucho "y nomás andan de habladores, hay muchísimos de esos".
En cuanto a si hay más hombres o mujeres que utilizan este tipo de "servicios", Alfredo señala que en ese sentido está equilibrado, "el hombre suele ser más nervioso y la mujer suele ser más aguantadora".
El toques Morelia dice que tiene hijos, aunque no revela cuántos. Manifiesta que con este trabajo los ha sacado adelante, "procuro llevarme entre 250 y 300 pesos diarios, 200 van para la casa y el resto para gastos de mantenimiento, de transporte o cosas así", explica.
Alfredo manifiesta que en este trabajo "habiendo gente se gana bien". Dice que en estos días ha habido mucha gente, "no me quejo, no digo que me vaya a hacer rico, pero al menos los gastos que tenía atrasados en la casa ya se solucionaron".
Explica que su trabajo viene de herencia, ya que su papá tenía dedicándose a esta actividad alrededor de 60 años, y ahora lo hacen él y una hermana suya. Enseña la curiosa caja de toques eléctricos, dice que es la que usaba su padre.
Relata que en 38 años que lleva ofreciendo descargas eléctricas, no ha tenido experiencias desagradables, por el contrario, las experiencias agradables son comunes, dice que las más comunes son cuando alguna persona se acerca para recibir toques como terapia médica.