Dejó la comunicación por el malabarismo
MORELIA, Mich., 5 de octubre de 2012.- Lleva tres años haciendo malabares en los cruceros, Rafael González dejó la carrera de Ciencias de la Comunicación para dedicarse al arte circense. Esto, fue lo que siempre quiso.Estudió en Chihuahua y debido a la inseguridad se mudó a Morelia, al igual que muchas personas que decidieron emigrar al Distrito Federal, comentó.Todo surgió por la necesidad de buscar un medio para sobrevivir, en Chihuahua también organizaba eventos, y fue ahí donde encontró su gusto por entretener a terceros, misma actividad que realiza pero ahora frente a automovilistas. Rafael González puede considerarse pionero en el arte circense con malabarismo de cubo en los semáforos de la capital michoacana, acto que inicia a las ocho de la mañana y concluye el primer tiempo a las 12 del mediodía, para retomarlo a las siete de la noche y finalizar a las nueve.Durante un momento trabajó en acrobacias con cadenas de fuego en un antro, por lo que la evaporación de la gasolina comenzó a afectarle sus pulmones hasta que el médico le diagnóstico inflamación de bronquios, situación por la que pensó, era necesario alejarse del trabajo.Ahora, para evitar cualquier enfermedad, pasó de trabajar en un lugar cerrado a exhibir su arte en las calles, donde sobrevive por los donativos que las personas le dan, comentó.No existe competencia, asegura, cada quien trabaja de manera tranquila y en lugares diferentes, a los que además no ve como enemigos, sino como compañeros.“La gente es prejuiciosa”, comentó, “piensa que todo lo que genera impuestos es marginado y no es así”. Rafael resaltó la importancia de permitir que las personas trabajen en oficios poco convencionales porque en ocasiones es su única fuente de ingreso, donde la ganancia no siempre se distribuye en drogas.