Capula, pueblo mágico/Alfredo Ramírez
Desde hace por lo menos 10 años inició un proceso de patrimonialización de la esencia de Capula, revalorar, reconocer y regenerar su gran capacidad en la manufactura de excelentes piezas de alfarería artesanal, quizá uno de los elementos más considerables de esa revitalización ocurrida dos décadas atrás esté relacionada con la llegada del maestro Juan Torres, escultor y artista muy reconocido en el norte del país, formado junto a Alfredo Salce, del ingenio de Torres salieron las llamadas catrinas o calacas mismas que generosamente compartió con los pobladores y quienes las asimilaron de forma excepcional, enriqueciendo el oficio que distingue a tan destacados artesanos, su destreza en el barro que posteriormente es cocido y transformado en alfarería es de reconocida fama. Hacemos la aclaración que por supuesto este oficio es centenario, durante siglos ha sido la actividad distintiva de dicha comunidad.
Hoy día, al parecer, se está concretando un proyecto que tiene una década de trabajos, ya se anuncia que se cuenta con el expediente técnico para solicitar a la Secretaría de Turismo Federal que se considere a Capula como pueblo Mágico.
Los alfareros de Capula cuentan con tres registros de marcas colectivas sobre sus productos, estos signos distintivos marcarios son de propiedad común, le pertenecen a asociaciones de artesanos, además de que son consideradas indicaciones geográficas (similar a las denominaciones de origen) por tratados internacionales como el de Lisboa y París, dichos registros son: Catrinas de Capula Región de Origen, Alfarería Punteada de Capula Región de Origen y Alfarería Tradicional de Capula, Región de Origen
La feria de las calacas y las catrinas de Capula, cumplirá su sexta edición, dicho evento desde un principio nació de la iniciativa de los propios productores de artesanías quienes lastimados por los esquemas económicos, veían como año con año sus ventas disminuían, es así que armados de valor cívico hicieron uso de su fuerza ciudadana y se lanzaron a la aventura al organizar en el año 2011 la primera feria de la catrina de Capula, el ayuntamiento de Morelia prácticamente los ignoró en aquel año y de parte del gobierno estatal hubo algunos apoyos pequeños pero significativos, participaron en esa primera edición no más de 30 expositores, pero con entrega y visión se replica cada año dicha feria, misma que en la actualidad supera los 160 expositores y cuanta ya con su propio patronato autónomo para su realización, es ya un evento obligado a visitar por los morelianos y turistas. El patronato mantiene a salvo la esencia de la feria y evita la intervención de funcionarios improvisados y mal intencionados.
En ese mismo año 2011 se realizó una consulta ciudadana en todo Morelia, instalándose más de 110 mesas de consulta en todo el municipio, por supuesto que Capulacontó con su casilla propia del ejercicio primogénito en la historia de nuestra capital, una de esas preguntas fue la siguiente:Morelia cuenta con una amplia zona rural, poco atendida en general por las autoridades gubernamentales ¿Qué opciones pudiera haber para impulsar el desarrollo de esta zona rural? ¿Estaría usted de acuerdo, por ejemplo que se impulse a Capula como Pueblo Mágico?, participaron más de 17 mil ciudadanos en dicha consulta, esta propuesta específica fue respaldada con un sí por 23,960 ciudadanos que representa el 88% de los consultados. Varios se mofaron de la propuesta, la veían lejana e imposible, varios mitos acompañaban a los críticos, uno de ellos era que no podía ser pueblo mágico una comunidad o pueblo que no ostentara la calidad de cabecera municipal, dicho argumento caía por su propio peso ya que desde 2006 se le había otorgado el título de pueblo mágico a la delegación de Peña de Bernal –símil de la categoría de tenencia en el estado de Querétaro- perteneciente al municipio de Ezequiel Montes, dicho pueblo no es cabecera municipal y así existenotros casos como Tapijulapa, Tabasco.
Seguros de que recibirá pronto esta distinción, para nosotros Capula es ya pueblo mágico.