Un suéter, clave para la libertad o condena de un presunto secuestrador
MORELIA, Mich., 27 de junio de 2016. - Sin suéter no hay culpable. Un suéter es “el objeto de la discordia” en el caso de secuestro de un comerciante y por el que podría quedar en libertad el señalado como responsable del ilícito, señaló Samuel González Ruíz, recién nombrado asesor jurídico de Rogelio R., víctima de secuestro, y abogado de la Fundación Antisecuestro Wallace.
Rogelio R. dijo al juez de la Tercera Sala de lo Penal haber sido secuestrado por sus vecinos y haber logrado escapar con vida. Al salir, dijo, logró identificar a sus captores, no obstante el hombre al que señala como su captor ha sido absuelto.
El hecho es que en el tiempo recorrido entre el escape de Rogelio y el arribo de las autoridades a la casa de seguridad en la que estuvo cautivo, la escena del crimen habría sido presuntamente alterada y desaparecida una pieza de ropa con la que le fue cubierto el rostro: un suéter negro.
La pieza de ropa que señaló Rogelio, y a través de la cual pudo ver a su secuestrador, jamás fue localizada, por lo que el juez en turno concluyó que en efecto había sido secuestrado, pero liberó de los cargos a R. M. R.
Ante ello, la parte defensora apeló la sentencia ante el Supremo Tribunal de Justicia del Estado.
La audiencia de aclaración de agravios que se integrará a la apelación por la sentencia absolutoria del imputado por el delito de secuestro giró en torno a los derechos más elementales de la víctima, debatiéndose a la luz de los postulados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y del derecho estadounidense. Defensa y alegato a cargo del abogado de la Fundación Wallace.
Por su lado, la parte defensora del imputado se apegó a pedir al juez desestimara los argumentos, tanto del fiscal como del asesor jurídico, pues a su juicio no se apegaban a las instrucciones del juez: circunscribirse a los argumentos ya conocidos y no agregar nada nuevo.
Ninguno de los seis abogados en audiencia llamó a testigos, la defensa de la víctima solo agregó que las pruebas habían sido desestimadas.
En el momento de la intervención del acusado y acusador, que demanda el principio de igualdad ante la ley, como citó el juez Pedro Ramírez Martínez, se reservó el derecho el imputado, no lo mismo el secuestrado.
Rogelio, con voz tenue, pero clara, señaló: "yo solo quiero que me devuelvan mi tranquilidad, la que me quitó él -señalando a R. M. R- al que identifico e identificaré siempre como el que me secuestró, porque no necesito adivinar. Lo conozco de siempre, de más de 20 años".
Por momentos tomó un respiro, su abogado le dio una palmada en la espalda, a modo de consuelo. Recobró ánimos, pero con voz quebrada, ya sin poder disimular, dijo: "toda esa familia se dedica a eso, están su hijo, su cuñado, su otro cuñado, que ya se murió...".
A lo lejos se escucharon los sollozos de su hija y esposa, quienes al fondo de la sala lloraban al escucharle quebrarse.
Las partes habían hablado y el juez dio por concluida la audiencia, poniendo como plazo tres días para la nueva resolución.