Universidades mexicanas, sin normas para atender discriminación y acoso
MORELIA, Mich., 22 de junio de 2016.- Ninguna universidad del país tiene una normatividad efectiva para atender la discriminación de las mujeres, y en particular el acoso y el hostigamiento sexual, manifestó Andrea Medina Rosas, abogada y especialista en Derechos Humanos y estudios de género.
La especialista, este jueves, participó en el l Seminario "Ciudadanía y Derechos Humanos de la Mujer", que tiene el objetivo de analizar la legislación que existe en materia de violencia de género y aplicarla en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).
“Se ha pensado que se puede atender e investigar este tipo de actos con la normatividad general que se tienen en las universidades, pero hay que entender que se requiere construir procedimientos y mecanismo especializados, eso no solo es para las universidades”, dijo.
Destacó que se requiere aterrizar todas todos los marcos normativos con respecto al tema en el ámbito universitario.
“Un protocolo implica que se retomen todas las obligaciones que están definidas, no solo por la normatividad universitaria, sino por la otras normatividades que también obligan a las universidades públicas, como la Ley para Prevenir y Erradicar la Discriminación y la Ley de Acceso para las Mujeres a una Vida Libre de Violencia”, aseguró.
Detalló que toda esa normatividad da obligaciones a las universidades públicas, sin embargo, no las retoman, se quedan en solo lo que plantean sus leyes orgánicas o sus estatutos.
“Se requieren procedimientos de prevención, pero también de investigación, sanción y reparación del daño; algo que hemos estado viendo e insistiendo en el seminario es que la afectación que tienen los actos de hostigamiento y acoso sexual, no solo son a la persona en directo, sino a la comunidad misma, la reparación del daño sí tiene que incluir a la víctima, pero a la comunidad también”, indicó.
Subrayó que las universidades tienen un compromiso por hacer un análisis crítico de la sociedad y generar propuestas claras de hacia dónde se quiere ir. Agregó que causaba sorpresa que las universidades hayan tardado tanto en construir internamente los mecanismo para prevenir y erradicar este tipo de actitudes.
Manifestó que era lamentable que incluso, desde las universidades, se sostuvieran calificativos a activistas como “feminazis” o que el feminismo busca la superioridad de la mujer frente al hombre, posturas que revelan ignorancia y la violencia en contra de planteamientos que buscan eliminar privilegios de género.