Las marchas contra el totalitarismo/Gerardo A. Herrera
Sirve como antecedentes el parteaguas del pasado 17 de mayo de 2016 “Día Nacional de Lucha contra la Homofobia”, conmemorado en la residencia oficial de los Pinos y la firma de modificaciones al marco jurídico federal para el matrimonio igualitario, situación que genero de inmediato el descontento de grupos conservadores y de las iglesias al salir a defender el concepto de matrimonio y de familia, utilizando expresiones de apología de odio y homofobia.
Igualmente trasversalizó a esta fecha del 17 de mayo, semanas después, el 5 de junio, la elección en doce estados federados de autoridades locales (gobernador, presidentes municipales y diputados), en donde el partido en el poder no logro todas las posiciones, situación que provoco reacciones a favor y en contra de los institutos políticos; entre otros hechos se acusó al movimiento homosexual de haber sido el culpable de la derrota y a su Presidente de haber promovido dichas propuestas en un momento equivocado.
La reacción no se hizo esperar, por politólogos, especialistas y miembros de la diversidad sexual en expresar que las derrotas fueron por corrupción, impunidad y hartazgo de la política, más no por parte de los movimientos sociales que solo demandan sus derechos humanos.
Así, en estos días se han generado varios eventos después del 17 de Mayo, la muerte de jóvenes en Xalapa, los 49 asesinatos en Orlando, y la muerte de un joven trans en Zamora, Michoacán, entre otros hechos que han generado violencia y discriminación.
Desde los púlpitos, las homilías, desde el Semanario de la Fe, prelados, iglesias ecuménicas, organizaciones de la defensa de la familia, en todo el territorio nacional, ha promovido con discursos de odio la discriminación y el rechazo a que la comunidad diversa sexual goce del derecho al matrimonio y la familia, así como a la adopción; fundados en un discurso medieval, pretender con prejuicios, estigmas y estereotipos hacer valer sus dogmas como válidos.
Entiendo que no toda la estructura de la iglesia piensa así, es esa iglesia tradicional y conservadora, la que no acepta la ciencia como el modelo de desarrollo de la humanidad y a la que los derechos humanos los quiere articular al dogma cristiano de la sexualidad heterosexual, reproductiva.Otros sacerdotes como Raúl Vera y Solalinde, se han pronunciado a favor del respeto de la diversidad sexual.
Esta visión totalitaria de la heteronormatividad civil y cristiana ya cambio por una visión incluyente de normatividad de diversidad que reconoce identidades sexuales; fue a partir de la jurisprudencia de la Suprema Corte de justicia de la Nación, emitida en el 2015, por la Primera Sala, la que considera que el matrimonio heterosexual es discriminatorio y violenta los derechos humanos de las poblaciones de diversidad sexual. Hoy la Corte Constitucional atiende a la interpretación pro-persona en el marco de convencionalidad ya aprobado en las reformas Constitucionales en materia de Derechos Humanos del 2011 y varias entidades ya cuentan con las armonizaciones correspondientes como la Ciudad de México, Quintana Roo, Coahuila, y más recientemente, Nayarit, Campeche, Michoacán y Morelos y otras requieren que los Congresos locales legislen como en el caso de Jalisco.
En estas condiciones sociopolíticas, el próximo 25 de junio se conmemorará la madre de todas las marchas del orgullo gay en México, me refiero a la histórica y prestigiosa Marcha del Orgullo Gay en México, de la Ciudad de México, 2016; la Marcha ya en su edición XXXVIII, la primera en América Latina, que comparte un gran prestigio con la Marcha efectuada en Brasil.
Al ser la Ciudad de México referente para el nuevo movimiento homosexual de México, y una caja de resonancia en muchos sentidos para entidades de la República Mexicana y previo a la Marcha de todas las Marchas gay, este sábado diversos contingentes salieron a pronunciarse por un México incluyente, sin Homofobia y sin totalitarismos de grupos fácticos y políticos que dañan los derechos humanos de las poblaciones llamadas de la diversidad sexual, donde se encuentran diversas identidades sexuales que el acrónimo LGBTTTI no alcanza abarcar, como los asexuales, pansexuales y otros más (la visibilidad de las identidades sexuales son importantes, porque lo que no está no existe y no tiene derechos).
Las marchas del Orgullo gay, hoy, frente a la diatriba de los grupos fácticos y religiosos tendría que ser resignificada a partir de garantizarle y protegerle los derechos humanos, igualdad, no discriminación, las cuestiones de equidad con perspectiva de género y otros asuntos más sobre el respeto a la dignidad humana. Habrá que resignificarle para su posicionamiento político; como la “Marcha del Orgullo y por la Dignidad de la Diversidad Sexual” que de entrada reconozca el orgullo de tener una identidad sexual no hegemónica, sino reconocida en la diversidad, y después, de que incluya a todas las identidades sexuales y no dejarlo a un acrónimo (LGBTTTI) que no responde a la diversidad sexual, todo ello, en un ejercicio de respeto a la dignidad humana, interpretada esta como el cumplimiento de los derechos inherentes a la persona por el solo hecho de ser humana.
Las Marchas desde lo local se realizaron en: Mérida, Yucatán; la Laguna,Torreón, Coahuila; Guadalajara, Jalisco; Monterrey, Nuevo León;Durango, Durango; Hermosillo, Sonora, así como Playa del Carmen, Quinta Roo. Y esta semana habrá también la Marcha con Orgullo de León, Guanajuato.
Los planteamientos de un nuevo movimiento social de la diversidad sexual, y que se expresa en estas marchas, marcan un nuevo paradigma de la lucha contra la opresión social; la primera cuestión es la unificación de un movimiento nacional por la defensa de los derechos de la comunidad diversa sexual en México, hasta ahora concentrado en colectivos de la Ciudad de México (antes el Distrito Federal) y Jalisco principalmente; pero que dichas experiencias dieron vida a varias marchas locales y municipales, en Michoacán, la de Morelia iniciada desde el 2007 y diversas expresiones municipales como Múgica, Apatzingan y Zamora.
El pronunciamiento que habrá de hacerse el próximo 25 de junio en la Marcha de la Ciudad de México, habrá que incluir varios temas y tendrá que abarcar a todas las necesidades de las identidades sexuales; Sí bien se cuenta con una agenda nacional con los temas prioritarios, también es cierto que hay agendas locales con temas específicos de los colectivos; en este sentido apreciamos que la agenda nacional debería abordar los siguientes asuntos: trabajar con la armonización de los marcos normativos en la dimensión universal de los derechos humanos y su conceptualización; modificación de marcos normativos en materia de seguridad social, el ISSSTE y el IMSS y códigos civiles o de familia para dar paso al matrimonio igualitario y adopción; corrección de actas de nacimiento para personas trans; políticas públicas de salud específicas para personas trans e intersexuales; tipificar crímenes de odio a las personas con identidad sexual diferente a la hegemónica; avanzar en la eliminación del bullying y el mubying; el suicidio de niños y niñas y adolescentes. Tal vez entre otros asuntos de interés por identidad sexual.