Soy cuentacuentos por amor a la tradición oral: Áurea Ortiz
MORELIA, Mich., 20 de junio de 2016.- Áurea habla y ya cuenta un cuento. Y no porque esté contando mentiras, sino porque se expresa usando todo tipo de onomatopeyas. Cuenta que llevan cerca de dos años realizando la actividad de cuentacuentos en el UNAM Centro Cultural Morelia. Se van alternando diferentes cuentacuentos al mes. Han estado como 12 compañeros, dice.
Ella es Áurea Ortiz Rico, y es cuentacuentos. Es parte de el Círculo de Cuentacuentos de Michoacán.
Su trabajo no tenía un espacio, hasta la apertura del centro cultural, y otra cosa que hace el UNAM centro cultural, para tener un contacto con el público de Morelia. En el centro, además de los talleres, abren la sala de lectura, "porque pesar de los programas federales, seguimos teniendo graves problemas con el acercamiento a la lectura", dice.
La UNAM detecta una vinculación natural de los cuentacuentos con la lectura, así que se comienza el proyecto para promover la lectura, la visita a la sala y el acercamiento a los libros.
Ella se describe como una recopiladora, busca las historias viejas, las rescata. La tradición oral es lo suyo. Recuerda a los abuelos contando las historias de miedo, "La Mano Pachona, La Llorona, El Diablo, los aparecidos".
Cuenta que el narrar lo retomó de su bisabuela, que le contaba cómo en los caminos reales veían a los colgados, porque también los oían silbar, porque se les salía el aire, ¡imagínate!, dice, mientras simula el silbido.
Dice que no se limita a los temas, que ha abordado el tema de la muerte, por ejemplo, "no es para confrontar, se trata de una situación que puede ser narrada", señala.
También le piden que cuente sobre La Llorona, explica Áurea, y de lloronas hay muchas, son historias regionales que gustan mucho. En la actividad que hace, dura poco menos de una hora, siempre hay público, "no sé cuántas sillas quepan, pero se llena" hay sobre 30 o 40, entre niños y adultos. Porque hay mucha gente grande que le gustan estas historias, platica Áurea.