Filosofemos sobre vivir/Santiago Heyser
Cada uno de mis chorrocientos hijos es diferente; desde mi punto de vista ¡Cada uno excepcional y único!, buscando a su manera y por sus medios su camino en la vida.
Hace unas semanas dialogaba con Don Rodolfo Tuirán, Subsecretario de Educación Media en la SEP, que el énfasis en reconocer, respetar e impulsar la diversidad en la educación todavía era una tarea pendiente ¡Sí!, se menciona en las estrategias educativas y se contempla en programas como “Construye T”, pero en la práctica, en el aula, el docente promedio prefiere educar a todos como si fueran el mismo pan, como si fueran masa y se sigue privilegiando la disciplina sobre el liderazgo, la innovación y la formación personalizada; en otras palabras, por hábitos y costumbres, limitaciones de los docentes y por comodidad, el profesor no enfatiza la diversidad, la unicidad de cada alumno, su ser con sus potencialidades, capacidades y vocaciones; los padres de familia tampoco lo hacemos y estamos mal ya que cada uno de nuestros hijos es único y diferente.
En este sentido, mi hijo Santiago (lo sé, no es muy original poner el nombre del padre) también ha resultado diferente y en su búsqueda de un camino, y del sentido y la razón de vivir, ha encontrado una excelente herramienta: La meditación, como contraparte, yo enfatizo el razonamiento como la herramienta base para encontrar las respuestas y los caminos en la vida, y sobre ello sostenemos charlas que además de entretenidas, nos enriquecen para encontrar las respuestas que andamos buscando que, ojo, no tienen que ser las mismas para ambos. Con este marco de referencia, Santiago me comentaba:
S- Mi experiencia personal acerca de lo que en realidad somos y es tal cual la describe. Eckhart Tolle (La simple verdad - Youtube); meditar me ha ayudado a reducir el ruido de la mente y cuando esto sucede encuentro un estado de paz similar al que describe, aun que no por mucho tiempo.
P- Hijo, a veces pienso que meditar es evadir (¿?), en lo personal me inclino por razonar, aunque indirectamente medito de forma curiosa antes de dormir, al manejar, al contemplar un árbol o un atardecer, o al ver a los pájaros en cortejo, y busco respuestas y soluciones, pocas veces siento tener la mente en blanco... Sin embargo entiendo tu punto de vista, por ello creo que respuestas para este diálogo las encontraríamos si pudiéramos definir que somos, es decir, la naturaleza del ser humano, para, a partir de ahí entender el uso y aprovechamiento de la razón y la meditación para el logar las respuestas a: la razón de existir, ¿qué piensas?
S- Creo que ambos estamos en sintonía, pero que yo he encontrado ya el beneficio práctico de la meditación; quizás si lo intentas con el propósito de encontrar respuestas, llegues a tus propias conclusiones antes de desechar esta herramienta; te sugiero un ejercicio: pon una vela encendida frente a ti y obsérvala por un período de diez minutos con un solo objetivo: que tu mente solo piense en la vela encendida contemplando la llama, es decir, que conscientemente controles no pensar en otra cosa, solo en la vela; la idea es aprender a controlar tu mente y así poder dirigir tus pensamientos, es decir controlar tu mente en lugar de que esta te controle.
P- Tienes razón, hijo, a la mayoría, me incluyo, el ruido de nuestra mente nos domina y llena espacios y tiempo y en consecuencia nos hace ineficientes en el asunto de vivir, es decir, estamos pensando cosas que no aportan utilidad en lugar de enfocarnos; te tomo la palabra y haré el ejercicio de la vela y la llama y seguimos en contacto; mientras, por tu lado busca respuestas y estudia la naturaleza del ser humano, estoy convencido de que el día que tengamos la certeza de que somos, quienes somos y para que existimos, el enfoque de nuestro pensamientos, el análisis de los eventos y las acciones que decidamos tendrán siempre el objetivo de desarrollar nuestro potencial, el de cada uno como persona única y así, durante el proceso de vivir sentirnos bien y ser felices; proceso en donde la meditación será una herramienta complementaria para cargar las pilas de nuestra mente, enfocar nuestros pensamientos y permitirnos decidir y actuar eficazmente para alcanzar individualmente nuestra propia plenitud de personas… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador