Leticia, un orgullo para el cuerpo de Bomberos Municipales
MORELIA, Mich., 9 de abril de 2016.- A sus 32 años, Leticia Armendáriz Licona ya es la teniente de Bomberos Municipales de Morelia, y no es cosa menor, además de ser la segunda al mando de la corporación, es la primera mujer que ostenta ese cargo dentro del cuerpo municipal de bomberos.
"No sé por qué no se había dado antes, estoy contenta con esta nueva responsabilidad" dice a Quadratín con una felicidad evidente. Leticia porta un uniforme azul, lleva el cabello recogido, y porta sobre todo una enorme sonrisa de amabilidad.
"Mi amor por la profesión nace hace más de diez años, porque mi papá sufrió un accidente automovilístico y quedó prensado, pero por medio del equipo de bomberos y el equipo hidráulico lo liberaron" explica Leticia. “Él siempre nos ha inculcado ayudar a los demás , sin saber quiénes son”, cuenta. Esa experiencia la marcó, y el hecho que los bomberos puedan ayudar a las personas, le motiva más, “darle el gusto a la gente de ver a su familia bien, y yo ser parte de esa historia” dice sonriendo.
Leticia inició como todos, primero fue bombera voluntaria, para lo cual tuvo que tomar un curso por seis meses. Después tuvo que esperar hasta que liberaran un espacio o una vacante para ingresar de contrato. Una vez hecho esto, tuvo que buscar la base. Cuando finalmente la obtuvo, buscó, de acuerdo a su trayectoria y a las expectativas de los mandos, poder subir más alto. Ahora es teniente, si sigue trabajando muy duro puede llegar a ser capitana, después comandante y terminar siendo directora, ¿por qué no?.
Un esposo y una niña la reciben cuando va a casa. Su hija tiene doce años y estudia la secundaria. Le gusta que su mamá sea bombera, pero también se preocupa y le pide que se cuide mucho. Todos los días la recibe con un detalle diferente, “doy gracias a Dios por dejarme regresar a verla” dice con los ojos iluminados y con emoción. Su esposo también trabaja con los Bomberos Municipales, está orgulloso de ella y la apoya en la nueva encomienda.
Dentro de su trabajo, la parte triste y negativa sucede cuando en un servicio de emergencia hay niños afectados, “sobre todo como bomberos, porque en ocasiones son ellos los que quedan atrapados, y por un descuido de la gente ellos son los que fallecen”. Y lo bueno, lo positivo, es el día a día, estar ahí, el llevar una buena convivencia con sus compañeros, el hacer lo que más le gusta, “esto es mi vida, lo hago con el corazón, con muchas ganas” cuenta Leticia sonriendo.
Su jornada empieza a las siete y media de la mañana, preparan las unidades, el equipo y la vestimenta que necesitarán en caso de un llamado de emergencia. Mientras esperan es como una casa; hay que asearla, mantenerla ordenada, cocinar. Los turnos son de 24 por 48 horas, lo que significa que permanecen un día completo en guardia y trabajando, para poder descansar dos.
Trabajan tres turnos, y en cada uno hay diez bomberos, más otros 20 voluntarios y dos mandos hacen un total de 52 personas laborando en el Cuerpo Municipal de Bomberos. Dentro de todo el personal hay 13 mujeres: nueve voluntarias y cuatro de base.
La teniente Armendáriz cuenta a Quadratín que en un día regular tienen de 12 a 15 servicios, y un día cargado se dobla, de 25 a 30. Atienden incendios, choques, captura de animales, enjambres, rescate de gatitos, personas enfermas, lesionadas, todo tipo de emergencias, pero los servicios de emergencia más frecuentes son personas enfermas, lesionadas por caídas, e incendios, “en esta temporada hay muchos incendios, por pastizales, la basura y las casas”, señala Leticia.