Asegura Antonio Ixtláhuac que cumplió con el 90% de sus promesas
ZITÁCUARO, Mich., 7 de diciembre de 2011.- Viví tiempos difíciles con gobiernos de origen partidista diferente al mío, pero no obstante ello cumplí con nueve de cada diez promesas que hice a la ciudadanía para ganar la presidencia municipal de Zitácuaro hace cuatro años.Es el balance final de Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela a una semana de rendir el cuarto y último informe de actividades y a 24 días de concluir una gestión que tuvo una interrupción de casi un año por acusaciones infundadas de las autoridades federales.Relajado y satisfecho por la experiencia de ser edil de una de las demarcaciones más emblemáticas de Michoacán, el joven político priista conversó larga y pausadamente con Quadratín, y sin triunfalismos acepta que quedan importantes pendientes y que en el ejercicio de la función pública nunca se puede decir “obra totalmente cumplida”.En una fría tarde y en sus oficinas de palacio presidencial, Ixtláhuac Orihuela no elude abordar el tema del michoacanazo, de las repercusiones de dicha experiencia en los ámbitos privados y públicos.“Fue un periodo difícil, una situación que a nadie le deseo. Sin embargo, ya no veo hacia atrás. No hay que meterle freno. Haré lo que tenga que hacer, con mucha responsabilidad y esfuerzo”, afirma visiblemente emocionado.Tras ese lapso de un par de minutos, se lanza a desgranar algunos de los que considera sus más importantes logros en tres años efectivos de gobierno, aunque fue electo para cuatro:“El complejo deportivo Salesiano, el estadio Bicentenario, la Universidad Intercultural Indígena, el Centro de Convenciones, la Ciudad de los Niños, el Museo de la Casona de la Estación, las becas a estudiantes y deportistas, las canastas básicas, las decenas de obras en todas las tenencias y la equidad en la distribución de los recursos”.Ixtláhuac Orihuela contextualiza, argumenta que mucha de la obra pública se hizo no obstante que hubo la necesidad de darle solución a compromisos financieros heredados de gobiernos anteriores.“El pago de deuda de administraciones de Leopoldo Martínez y Silvano Aureoles nos quitó margen de maniobra; sin embargo, cumplimos 90% por ciento de los compromisos asumidos con recursos propios y sin contratar nuevos empréstitos”.Contra pronunciamientos dolosos y desinformados, añade que entregará una administración manejable y con cuentas claras. Firme, añade: “no tenemos ninguna observación de la Auditoría Superior de Michoacán (ASM)”.En este apartado se detiene y menciona que las leyes para ejercer recursos en municipios son obsoletas y, en muchos casos, no permiten encarar con más prontitud y eficacia los múltiples y complejos problemas que encaran las poblaciones de dichas demarcaciones.“¿Cómo le hacemos cuando hay fondos que son camisas de fuerza y tenemos necesidades urgentes que encarar?”.A examen viene ahora la relación con su Cabildo y los resultados que desde su óptica entregará ese cuerpo colegiado a la sociedad zitacuarense.El edil asegura que en el trato con regidores de origen priista, panista y perredista hubo pluralismo, respeto por los puntos de vista diferentes o críticos.“Siempre respeté razones o argumentos diferentes al mío y de alguna u otra forma quedaron plasmados en los resultados de los trabajos”.Ixtláhuac Orihuela, casi sin tomar aliento, subraya que no obstante su actitud de respeto, no discriminación e inclusión, hubo algunos regidores que durante los cuatro años se comportaron con más criterios partidistas.“Dijeron no a todo lo que proponía en beneficio de los zitacuarenses. En suma, no coadyuvaron a la instrumentación de proyectos que no llevan etiquetas ideológicas o partidistas”.Con una importante experiencia en temas municipalistas producto de su paso como integrante de la comisión en la materia de la LXX Legislatura del Congreso del Estado, propone una reforma municipalista, porque los cabildos no siempre son eficaces política y socialmente, “no están a las alturas de las necesidades de la gente en una buena cantidad de ocasiones”.Luego de dichos señalamientos, destaca que se entregan buenos resultados en términos generales y la mejor muestra de ello es la aceptación de la mayoría de la ciudadanía a su gestión. “Una de las mejores experiencias que me llevó al dejar la presidencia, es el cariño, el apoyo y el aprecio abrumador de los zitacuareneses”.El último tema de la conversación es el de su relación con los gobiernos que presiden el perredista Leonel Godoy Rangel y el panista Felipe Calderón Hinojosa.Ningún reclamo formula, pero menciona que no estuvieron a la altura de las necesidades ni de las expectativas sociales de la población del municipio.“Les falto más vocación municipalista”, subraya y agrega que, en el caso del gobierno federal, ninguna obra de gran calado realizó en Zitácuaro. “Hicimos peticiones en varios rubros, no fueron atendidas”.“Aunque Godoy Rangel atendió algunas necesidades sociales importantes, se quedó cortó en otros rubros. Es más, en los momentos de incertidumbre financiera que vivimos en todo el estado, mantiene un inexplicable silencio, no informa, no dice cómo están las cosas”.Ixtláhuac Orihuela remata la plática reconociendo que el ejercicio de la función pública es muy absorbente y muy poco espacio deja para atender la vida privada. “A pesar de todo, hay que hacerse de tiempo para atender a los hijos, a la familia”.