Más allá de lo económico/Roberto Arias Trujillo
Sin duda lo que vivió Morelia el martes 16 de Febrero del 2016 fue histórico, independientemente de los errores de cálculo gubernamentales. A Michoacán le cambió el rostro, un rostro que nos gustaría permaneciera por mucho tiempo y no fuera solamente un mensaje fugaz e inolvidable en la memoria de todos los michoacanos.
La parte negativa sin duda fue el error de cálculo gubernamental que les pego a todos nuestros comerciantes michoacanos, de nueva cuenta la comunicación fallo y en lugar de que sirviera de prevención social, sirvió para ahuyentar tanto al turismo como al mismo moreliano que con sus dos días de asueto muchos prefirieron salir de la ciudad, esto con el fin de “evitar” el caos que se presumía iba a ocasionar este encuentro de fe. Aunque bueno, seguramente Ixtapa agradeció la derrama económica que les dejo este puente moreliano.
Pero bueno, el punto va más allá de los términos económicos, hoy el análisis irá en torno de lo positivo:
Este día Morelia ha recibido según la revista Fortuneal líder más influyente del mundo, que ha traído consigo un mensaje lleno de emotivida; en el marco de una catedral posando gloriosa ante los ojos del mundo, un estadio vestido en sus mejores galas y una multitud entregada a su fe. Morelia después de mucho mucho tiempoha sido nota mundial y ahora no por los escándalos (Quitando lo del jalón) o la corrupción y la sangre; quedaron opacados los quejosos de siempre, que a pesar de sus comentarios, un eco ensordecedor los calló y ese día al menos fue un abrumador mensaje positivo y de paz lo que permeo en nuestra entidad. Independientemente de las creencias, existió respeto, cualidad que sin duda nos hace mejores personas.
En la juventud se centró el mensaje de este día y es que el Papa Francisco I resalto la importancia de la Juventud Mexicana “Uno de los mayores tesoros de esta tierra mexicana tiene rostro joven, son sus jóvenes. Sí, son ustedes la riqueza de esta tierra. Y no dije la esperanza de esta tierra, dije: «Su riqueza». La montaña puede tener minerales ricos, que van a servir para el progreso de la humanidad, de sus riquezas, pero esa riqueza hay que transformarla en esperanza como hacen los mineros cuando sacan los minerales. Ustedes son la riqueza, hay que transformarla en esperanza.”
Esperanza, riqueza, paz, respeto, tolerancia, unidad: muchos fueron los mensajes que dejo Francisco I a la sociedad mexicana; con un gusto particular por el mensaje hacía la juventud que englobo todo este cumulo de valores; pues habitualmente, cuando alguna persona habla de juventud asocia esta palabra con la inexperiencia y no con las bondades o virtudes.
Sin duda es momento de seguir alimentando la reflexión de la importancia que tenemos como jóvenes, pues seguir repitiendo los ritmos cíclicos de siempre solo nos llevarán a desaprovechar esta oportunidad histórica que tenemos como tal.
Si independientemente de nuestras creencias buscamos participar con humildad, respeto, amor y paz.Lograremos ser esa riqueza llamada esperanza. Debemos responsabilizarnos de influir positiva y constructivamente en las decisiones y crecimiento de nuestro país; llevar a cabo nuestras palabras, críticas y compromisos sociales con responsabilidad y dejar de ser parte de los quejosos que suceda lo que suceda y pase lo que pase, encontraran la manera de deslegitimar cualquier acción y propuesta ¿y saben que es lo peor? Que lo hacen desde la comodidad de sus almohadas y sin una gota de sudor en su frente, ¿Esto en realidad nos ayuda?
Tenemos un escenario histórico que nos ha tocado vivir, nunca habíamos sido tal cantidad de jóvenes, es por eso que nuestra responsabilidad es mayor, está en nuestras manos incidir de gran manera en el desarrollo económico, social y cultural de nuestra sociedad y para eso debemos de intervenir desde este momento; por el contrario lamentaremos haber dejado pasar este momento toda nuestra vida.
Los jóvenes debemos de empoderarnos participando activamente desde cualquier trinchera, dejar a un lado los discursos sin acción, la crítica sin construcción y los sueños en el aire; las discrepancias, las mentiras y el mal uso del erario público debemos de hacerlos parte del pasado. Entender que los proyectos van más allá de los colores, que no importa si es “Verde, Azul, Rojo o Amarillo” que estamos cansados de divisiones y luchas de intereses personales, de desprestigios, protagonismos y guerras sucias.
Es nuestra obligación asumir esta responsabilidad, como una oportunidad única de mejorar nuestras vidas y hacer regir y prevalecer un cambio estructural y desde el fondo, partir de las coincidencias; regresar al trato digno y humano, recordar que antes que nuestros intereses personales, nuestro proyecto con nombre y apellido “Morelia, Michoacán y México”