Santiago y El Rufo/Desarrollo Social vs la Pobreza
Desarrollo Social vs la Pobreza
Si el desarrollo social no combate la pobreza, no pasa de ser una lista de buenas intenciones…
R- Guarraguauuu, mi Santias, gran compromiso refleja la apuesta que el gobierno hace por el desarrollo social y humano; el presupuesto asignado es histórico, esperemos que el resultado lo sea también.
S- Eso será fácil de determinar, mi Rufo; los indicadores de pobreza, migración, desintegración familiar, desarrollo regional, inseguridad y abandono escolar mostrarán si las políticas de desarrollo social funcionan; me explico:
Si la inversión en desarrollo social no mitiga la pobreza, mi Rufo, no pasa de ser una lista de buenas intenciones; el progreso social se da con la transición de los pobres al sector productivo, ello les permite tomar las riendas de sus vidas y dejar de vivir del asistencialismo, lo que da calidad de vida y autoestima, condiciones para vivir con la dignidad de persona, en adición, al transitar a los pobres del sector asistencial al productivo, estos dejan de ser una carga y en lugar de requerir recursos aportan impuestos y colaboran con el desarrollo de todo y de todos ¡Ganar-ganar! Al combatir la migración con desarrollo social, se refuerza la comunidad y la sociedad gana con el trabajo de sus integrantes; hoy, cada migrante debería darnos vergüenza al no poderle ofrecer oportunidades de empleo o autoempleo para que pueda vivir con dignidad en su terruño. El migrante o quién abandona su comunidad buscando mejores oportunidades de vida, trae como consecuencia una pérdida en el capital humano de la comunidad y un drama de desintegración social y familiar con los inevitables problemas que de ello derivan. De la inseguridad ni que decir, ser pobre no es sinónimo de delincuente, pero es un hecho que la pobreza inclina la balanza hacia actividades delictivas por el simple hecho de sobrevivir. Y del abandono escolar ni que decir; cuando la escuela no representa una esperanza deja de atraer a los jóvenes, ello se refleja en todo, abandono escolar, migración, inseguridad y pobreza; por eso soy de los que creen que el desarrollo social debe estar ligado el sistema educativo como estrategia de desarrollo humano. La educación es la base del futuro de Guanajuato y de México ¡Sí!, pero solo si está es adecuada a la realidad presente, me explico citando a Sir Ken Robinsón: Tres principios permiten que la vida florezca (y deben contemplarse al educar): 1.- Reconocer que cada persona es diferente y nuestra diversidad. Hoy estamos educando para formar “masa” al servicio del capital en un modelo orientado al consumo que por definición es inviable, es decir ¡Estamos pendejos! 2.- Qué el ser humano naturalmente es curioso, que la curiosidad es un motor que empuja el deseo de aprender y por ende el aprendizaje. Si no incorporamos despertar la curiosidad del alumno y como consecuencia su interés por aprender haciéndolo emocionante y divertido el conocimiento, el motivador será un diploma o título que hoy sirve para un carajo. Un diploma sin conocimiento es una caja vacía. 3.- Reconocer y despertar la pasión por aprender es impostergable; nuestra diversidad hace que cada uno tengamos diferentes vocaciones e intereses, es responsabilidad del maestro reconocer esto y canalizar al estudiante para que se desarrolle y desempeñe en lo que le es natural, lo que es coincidente con su individualidad. Caso contrario, como dice el dicho popular: “A güevo ni los zapatos entran.” Si el modelo educativo no contempla esto, estamos perdidos, como hoy lo estamos.
Finalmente regreso al desarrollo regional; por tarugos y por cuestiones inmorales de rentabilidad política y económica, diferentes regiones de México han quedado rezagadas, esto, además de ser un crimen, es una estupidez, me explico: incorporar a regiones, colonias o comunidades rezagadas equivale a crecer la masa productiva y por ende el desarrollo integral de cada región y de México, de ahí que en el artículo anterior propusiera yo el combatir la pobreza y marginación desde los Centros de Desarrollo Comunitario o regional, el nombre es lo de menos, incorporando en cada uno lo que llamé: “Escuela para Pobres”, reitero, que los centros de desarrollo sirvan para incorporara a todos, al margen de edad y estudios, al sistema productivo respetando su individualidad y orientación personal, es decir, enseñando sobre las mismas bases: Respeto y reconocimiento de la diversidad, promoción y énfasis en la curiosidad para enganchar con el deseo de aprender e impacto en sus vidas para que aprendan con emoción al aprender cosas que les apasionan y les son útiles y cuando digo útiles quiere decir que se reflejan en el bolsillo trayendo calidad de vida, de acuerdo a las vocaciones productivas de su región, comunidad o colonia… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador