Termina el 2015/Valeria Alitzel Martínez Sandoval
Termina el 2015, un año que deja tras el grandes problemas en el país y el mundo, podemos señalar muchos, pero entre los más importantes está la migración de los sirios y de habitantes de áfrica, que salen de sus países natales en busca de una mejor calidad de vida; huyendo de la guerra, la extrema pobreza y los desastres naturales, muchas veces perdiendo la vida en el intento de cruzar el mar mediterráneo.
Un ejemplo de ello, fue la publicación de una imagen que conmocionó al mundo y causó gran impacto en las personas, sobre todo en los padres de familia; la foto del cuerpo de Alan Kurdi, un niño sirio que murió a la orilla de una de las playas de Turquía, país que más refugiados sirios ha albergado.
A estas alturas todos hemos escuchado hablar del estado Islámico, que surge para hacer frente a la invasión de Irak, cuyos integrantes tienen una interpretación extremista del Islam y métodos brutales para sus asesinatos y decapitaciones “en vivo” difundidas por medios de comunicación y redes sociales, a ellos se les atribuye los lamentables atentados en Paris, Francia.
Este año, a nivel mundial tuvimos un gran retroceso respecto a la paz, ya que casi la extinguimos con nuestra lucha constante de explotar los recursos naturales, para obtener un beneficio monetario para un mínimo porcentaje de la sociedad, causando conflictos entre las naciones y guerras civiles, principalmente en territorio del medio oriente, no obstante eso no quiere decir que nosotros estemos exentos a que algo similar nos ocurra, a que podamos acabar con la “paz” de la que actualmente gozamos, tal vez de una manera diferente o en un menor grado.
Durante el año, en nuestro país también hubo sucesos que marcaron la historia del mismo y causaron controversia, tales como la fuga de Joaquin Guzmán alias “El Chapo” el 11 de julio, del penal del Altiplano, uno de los penales de máxima seguridad en México.
El 4 de noviembre con cuatro votos a favor y uno en contra, la Suprema Corte dio un histórico voto para otorgar el amparo que permite la siembra y el consumo personal de marihuana con fines recreativos por un grupo de cuatro civiles.
Otro suceso importante para el país fue la renovación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dejaron su togas Olga Sánchez y Juan Silva Meza, después de 20 años de servicio y fueron sustituidos por Javier Laynez y Lucía Piña.
La aprobación de las reformas, también fue un acontecimiento importante, cabe señalar que una de la más polémicas fue la educativa, ya que causó una gran movilización de estudiantes de las normales y los maestros de todo el país, de los diferentes sindicatos, en marchas y plantones los cuales lamentablemente en algunas ocasiones terminaron con fuertes pugnas con las fuerzas policiacas, todo para evitar ser evaluados y correr el riesgo de perder su plaza.
Comenzamos un nuevo año, con muchas expectativas para el estado, esperando ese anhelado ”nuevo comienzo” del que tanto escuchamos hablar a nuestro gobernador, Silvano Aureoles en épocas de proselitismo, empezando el 2016 con un reemplacamiento totalmente innecesario, posicionándose como el más caro del país.
Y para nuestra ciudad, esperando los resultados del nuevo Ayuntamiento “ciudadano”, recordando la gran popularidad que ganaron los candidatos independientes en las elecciones de 2015 y la promesa de nuestro Alcalde Alfonso Martínez para sacar el tren de la ciudad.
Nuestras autoridades tienen una gran tarea para este 2016, comenzando con hacer de Morelia y Michoacán el escenario perfecto para la visita de su Santidad el Papa Francisco, la cual nos costará varios millones de pesos.
Uno de los temas más complejos a nivel mundial, es el referente a la niñez y la protección de sus derechos; según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia UNICEF, en 2015 uno de cada ocho niños nacen en zonas de conflicto y guerra, 16.6 millones a lo largo del año, esto nos deja muy en claro que no podemos elegir el lugar en el que nacemos, pero si, como actuamos ante las situaciones que nos rodean. Por eso, el 2016 es un nuevo ciclo en el que debemos aprender a tomar mejores decisiones y aprovechar al cien por ciento nuestro tiempo para tener un mejor futuro, un mejor país y un mejor planeta.
Hay una gran esperanza depositada en la nueva generación de jóvenes para que se realice un verdadero cambio, en todos los aspectos; para que se acabe la corrupción en los gobiernos, la pobreza extrema, la desinformación en las personas, y se aspire a una calidad de vida digna; luchando por el verdadero cumplimiento de los derechos humanos y regresar a tener esa anhelada paz que todos deseamos.