Visiones y Percepciones…/Etelberto Cruz Loez
Visiones y Percepciones… un juicio salarial y una fusilata
Es tiempo de buenos deseos y de nuevos propósitos y por tales razones, ahora únicamente expresaré mi beneplácito, 1°Por el terrible incremento a los salarios mínimos: $ 2.94 al día, cantidad que mueve el salario mínimo de $ 70.10 a $ 73.04. Es muy seguro que habrá bastantes justificaciones para respaldar ese incremento, sobre todo – llama la atención – la que afirma: que “los empresarios no podrían pagar un incremento mayor a lo autorizado…que ellos no podrían soportar un aumento de la nada”.
O ésta otra: “75% de los trabajadores y patrones generan el 25% del PIB, mientras que el 25% de empleados y empleadores producen el 75% restante”…Otra más: Los rezagos son abismales: 75% de pérdida del poder adquisitivo en 30 años no se quietan en un año; llevamos recuperado el 6% (¿?) y falta mucho por recorrer…Una más: Lo primero que debe hacerse es…ver de qué manera pueda adquirirse una canasta básica en los hogares de menos ingresos”.
Lo cierto es que ese aumento tote no alcanza ni para una bolsita de SABRITAS.
Varias ocasiones me he hecho la pregunta – que me replanteo en este momento - ¿Qué herramientas utilizarán en al CONASAMI para tener con exactitud los montos infinitesimales de incremento salarial, el costo de la vida, la inflación, la carestía de la vida, por ejemplo el 2.94 de ahora?
Formalmente en el sistema monetario mexicano sí hay centavos, pero en la práctica no hay, luego entonces, haga sus cuentas… ¿Cómo se pagarán los centavos? ¿Con chicles Canels?
El segundo, por considera objetiva y cercana a la realidad, me fusilo la columna DÍA CON DÍA, de Héctor Aguilar Camín, publicada en MILENIO diario, en su edición del viernes 15 del presente. La cabeceó así: AGENDA PENDIENTE: GOBIERNOS FRÁGILES.
“Un gran defecto de nuestra democracia ha terminado siendo que genera gobiernos débiles y de mala calidad.
Nuestra democracia fue diseñada para que nadie pudiera alcanzar la mayoría absoluta en el Congreso.
Huyendo del presidencialismo abrumador, se diseñó un régimen presidencial de perpetua minoría donde, además, pudieran multiplicarse fuerzas políticas de oposición minoritarias.
Es quizá la peor de las ideas para un régimen presidencial: gobiernos de minorías con una mayoría de oposición difusa en el Congreso. Es decir, con una oposición sin responsabilidad.
En el régimen presidencial mexicano, la mayoría en el Congreso es de liderato fragmentado, pluralidad típica más bien del régimen parlamentario, pero sin los mecanismos obligatorios de éste último para formar mayorías gobernantes, principio cardinal de la democracia.
Hay dos caminos para producir los gobiernos de mayoría que necesitan las democracias.
Uno es fortalecer el régimen presidencial existente, garantizando por distintos mecanismos que el ganador del poder Ejecutivo en la contienda electoral pueda ganar también la mayoría en el Congreso.
No basta la segunda vuelta presidencial, hay que suprimir los topes a la sobrerrepresentación, reducir la representación proporcional en el Congreso (la que se gana con votación de mayoría) y ampliar las facultades de decreto del Poder Ejecutivo.
Otro camino es abandonar el régimen presidencial y empezar a construir uno parlamentario, donde solo puede formarse gobierno si hay mayoría, si los partidos del parlamento llegan a un acuerdo mayoritario ganador.
Los dos caminos suponen abandonar la fantasía de que un gobierno de minorías es más democrático que uno de mayoría. No es más democrático, es simplemente más frágil.
A la debilidad constitutiva de nuestros gobiernos democráticos presidencialistas hay que sumar su debilidad burocrática. Cada seis años, desde el 2000, hemos elegido gobiernos federales sin experiencia previa en ese orden de gobierno, y sin un servicio civil de carrera que sustente la administración en sus niveles profesionales indispensables.
La construcción de un servicio civil de carrera es una solución obvia a este problema que erosiona todos los días la confianza ciudadana. Es un camino largo, apenas iniciado. Podría acortarse legislando que no puede ocupar ningún alto puesto en el gobierno quien no tenga alguna experiencia previa en la tarea y en la dependencia en donde es nombrado”.
Hasta aquí.
El inicio del 2016, comentaré sobre estas ideas de don Héctor.