Tolerancia y no violencia/Gerardo A. Herrera
16 de noviembre de 2015
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14:20
Gerardo A. Herrera/Quadratín
Tolerancia y no violencia
Hoy se conmemora una fecha importante, a 20 años del 16 de noviembre de 1995, los países miembros de la UNESCO adoptaron la Declaración sobre los Principios de la Tolerancia, sin duda alguna hacerlo significaba años de intolerancia cuando menos después de la Primera y claro la Segunda Guerra Mundial.
Los fundamentos filosóficos de la Declaración plantean que la tolerancia “no es indulgencia o indiferencia, bien una dádiva, es el respeto y el saber apreciar la riqueza y variedad de las culturas del mundo y las distintas formas de expresión de los seres humanos”.
La tolerancia reconoce los derechos humanos universales, y las libertades fundamentales de los otros. La gente es naturalmente diversa; sólo la tolerancia puede asegurar la supervivencia de comunidades mixtas en cada región del mundo; hace unos días explicaba que debemos entender la diversidad como un valor, justamente para asegurar la supervivencia de las comunidades que no necesariamente son identitarias aunque culturalmente se planteen como tal.
A 20 años de la Declaración tenemos que comprender a la tolerancia no sólo como un deber moral, sino como un requerimiento político y legal para los individuos, los grupos, de las comunidades, de los municipios, desde luego de los estados. Hoy no pensar así sería prácticamente imposible vivir en algunas condiciones de convivencia.
La tolerancia debe de ser expresada en los marcos jurídicos, también en las políticas públicas, debería existir una agenda político-jurídico de la Tolerancia como tal para denominarla y tenerla presente, aunque debo de reconocer que hay avances en materia de igualdad cuando menos en documentos sustantivos como el Plan Nacional de Igualdad y no Discriminación 2014-2018.
Los gobiernos deberían de legislar y generar las políticas y las estructuras operativas para proteger la igualdad de oportunidades de todos los grupos e individuos de la sociedad. Que eso es justamente lo que ha venido haciendo Grupo de Facto Diversidad Sexual en Michoacán y quien esto escribe, coadyuvando con sus autoridades, para impulsar dichas acciones, como fue el caso de la reforma integral para la cultura de la igualdad la cual fue aprobada por la LXXII Legislatura y publicada en el Periódico Oficial del Estado el 27 de junio de 2014.
La invisibilidad, el prejuicio, el estigma, los estereotipos, que acompañados de la injusticia, la violencia, la discriminación y la marginalización son formas comunes de intolerancia frente a los que no es identitario para las generalidad (un homosexual, en un grupo de heterosexuales; una mujer indígena, frente a un grupo de personas occidentalizadas).
En este sentido, siempre hemos recomendado y sugerido que la educación es un elemento clave para luchar contra estas formas de exclusión y ayudar a la población a desarrollar una actitud independiente y un comportamiento ético. La diversidad de religiones, orientaciones sexuales, discapacidades, condiciones de salud, económicas, las culturas, lenguas y etnias no debe ser motivo de conflicto sino de reconocimiento de diversidad cultural, de lo multicultural, de lo plurietnico.
Hoy en nuestro Michoacán, venimos en nuestro día a día luchando en contra de la intolerancia de los marcos jurídicos y ya afortunadamente con resultados como el mencionado en párrafos anteriore; así el Código Penal, define como tipo penal la discriminación (la diferencia de trato social), esta es otra de las acciones que se han venido redefiniendo por la sociedad civil en acompañamiento de las y los Legisladores de la LXXII Legislatura, y en la cual Grupo de Facto Diversidad Sexual estuvo presente.
Pero también es necesario poner énfasis en la educación básica y en sus contenidos y mallas curriculares para enseñar la tolerancia y los derechos humanos a las y los niños que les permita contar con una actitud abierta y generosa hacia la otredad, hacia la diferencia, hacia el que se nombra para excluirlo.
Pero debe ser no solamente una educación escolar, sino una educación para la vida, y no solamente habremos de aprender en el contenido educativo, sino en casa, en el lugar de trabajo, en el entrenamiento de las fuerzas del orden, en el ámbito cultural y en los medios sociales, de los medios de comunicación, acompañados en un ejercicio de colaboración con los actores sociales que son los que sufren en muchas ocasiones de aislamiento social.
Por otro lado, debemos de brindar la información necesaria a la población, porque nos damos cuenta que la intolerancia es peligrosa cuando individuos o grupos “la usan con fines políticos o territoriales. Identifican un objetivo y desarrollan argumentos falaces, manipulan los hechos y las estadísticas y mienten a la opinión pública con desinformación y prejuicios”. Necesitamos hacer efectivas las leyes que protejan el derecho a la información y la libertad de prensa para que todos podamos manifestarnos sin recibir la censura social y política.
También considero que la intolerancia debe de ser una reflexión individual e interna que nos permita reflexionar sobre: ¿soy una persona tolerante? ¿Juzgo a los otros con estereotipos? ¿Rechazo a los que me parecen diferentes? ¿Juzgo a los otros con prejuicios y los estigmatizo?, preguntemos a las personas que viven con discapacidad si el medio en el que se desarrollan es incluyente para ellos?, o a las personas con identidad de género distinta a su sexo si han encontrado el acompañamiento social para caminar y proyectarse en la vida?
Por otro lado debemos mantener una lucha permanente contra la intolerancia que exige soluciones locales. En este sentido la Unesco plantea que “Los problemas que nos afectan son cada vez más globales pero las soluciones pueden ser locales, casi individuales. Ante una escalada de intolerancia, los gobiernos o las instituciones no pueden actuar solos. Todos formamos parte de la solución y tenemos una enorme fuerza a la hora de enfrentarnos a la intolerancia. La no-violencia puede ser una herramienta muy efectiva para confrontar un problema, crear un movimiento, demostrar solidaridad con las víctimas de la intolerancia o desacreditar la propaganda fomentada por el odio”.
Construyamos sociedades con una amplia participación social, busquemos los espacios para el debate de las ideas, aceptemos la multiculturalidad, hagamos nuestros los principios de respeto a los derechos humanos, la igualdad y no discriminación, el respeto a la equidad con perspectiva de género, en fin, en fin, hagamos de este espacio público la mejor manera para convivir socialmente y mantener el ejercicio de la Paz social con tolerancia.