Voz de lo alto/Mateo Calvillo
LOS POBRES CUENTAN CON DIOS
Los pobres no están atados a los bienes de la tierra, son capaces de renunciar a todo, saben que Dios sabrá socorrerlos cuando lo necesiten.
En tu vida. Las personas que están a los bienes no dan nada, ni un peso. No son libres y no saben confiar en Dios sino en las cosas de la tierra.
Los pobres son libres, se desprenden de las cosas, no están loquitos y se quedan sin nada, saben poner su confianza en Dios que ve por ellos y los ayuda.
Dios habla.Jesucristo viene y nos trae la sabiduría de Dios, Nos da los secretos de Dios, grandes enseñanzas para nuestra vida, de manera que podamos todos entrar en el plan maravilloso que tiene para nosotros y llegar a la fiesta del cielo.
Nos enseña a usar de las cosas de la tierra, las riquezas y el dinero para entrar en su gran plan de salvación.
Nos enseña que los bienes de la tierra tienen seducidos a muchos, bien enajenados y no sirven para gran cosa, pasan muy rápido, traicionan, dejan sólo pleitos y muertes.
Toda la Biblia nos enseña a desprendernos de las cosas para ayudar a los demás en nombre de Dios.
Es conmovedor el ejemplo de personas que se desprenden de todo lo que tienen como lo hizo la viuda de Sarepta con el profeta de Dios, el profeta Elías, lo alimentó con el poco de aceite y harina que le quedaba. Creyó en la palabra del Santo, no dudó un momento.
Es la misa actitud de la viuda que delante de Cristo echa dos monedas de cinco pesos, lo que tenía para vivir, en la alcancía. Es sublime su libertad para disponer de lo que tienen.
Los pobres tienen un sentido de Dios muy vivo, viven envueltos en sus presencia, por eso están dispuestos a dar todo por él.
Tienen un sexto sentido que les dice que no les faltará nada porque Dios no los abandonará, como no abandonó a la mujer que le dio todo lo que tenía para comer al profeta de Dios. Dios multiplicó el aceite y la harina por todo el tiempo que duró la sequía y la falta de productos.
Es el sentido de la viuda del tiempo de Cristo.
Michoacán está en la miseria sin fuentes de trabajo, sin dinero y Dios da de comer a sus pobres. La miseria es horrible y Dios nos alimenta. No es necesario asaltar, robar en las casas. Hay que trabajar y Dios da lo demás.
Otra enseñanza que corre por toda la Biblia es que Dios es un Dios fiel como canta el salmo:
“El Señor guarda por siempre su fidelidad, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos… sostiene al huérfano y a la viuda.”
En el mundo hay una ambición desmedida de dinero y de bienes materiales.
Eso hace la desgracia de la mayoría de los hombres. Los ricos quieren ganar muchísimo dinero sin importarles la justicia y la caridad fraterna. Por ellos hay millones de hermanos que tienen hambre, viven sin lo necesario para vivir.
Todos tenemos hermanos muy necesitados que viven al lado de nosotros, tenemos bienes que compartir con el desprendimiento de las viudas de la Biblia.
Muchos han estudiado, son profesionistas y pueden denunciar las injusticias de los ricos y luchar por un mundo en el que desaparezca la desigualdad social y el sufrimiento de los que no tienen nada.
Cristo nos da el ejemplo, él entregó todo, no guardó nada para sí, se confió totalmente al Padre Dios.
Vive intensamente.La pobreza y la enfermedad te acercan a Dios que le da sentido a tus luchas y te orienta a la vida plena y feliz que sólo conocerán con Dios.
Para comentar en familia.Cómo familia, necesitamos a Cristo que nos enseñe libres de las ambiciones del dinero.