Un gobernador que no lo fue/Arturo Herrera Cornejo
La breve administración de Salvador Jara Guerrero expira con el mes, se prevé que su último acto será la entrega de Notarías a amigos y ayudantes; la administración que concluye destacó por más sus carreras atléticas y sus viajes al extranjero, más que por el ejercicio de gobierno.
A partir del 20 de junio de 2014 Michoacán se convirtió en una especie de Departamento de una República centralizada. Alfredo Castillo, el virreyenviado por el gobierno de la República, con Fausto Vallejo tuvo roces con él que detonaron en que obligaran a dimitir al mandatario. Con Jara, Castillo asumió poderes plenipotenciarios, designando a la mayor parte del gabinete. Castillo se fue, luego de ocurrida del día de Reyes en Apatzingán, pero los titulares de la Procuraduría, la Secretaría de Seguridad Pública, la Secretaría de Salud yla subsecretaría de Finanzas—todos gente del ex Comisionado—, terminarán con Jara; alguno de ellos pretende seguir después del 1 de Octubre.
El gobernador se irá sin haber podido reencausar al Estado, heredará a Silvano Aureoles problemas y complicaciones. La violencia no ha sido contenida, sino ocultada; en la región de la Sierra-costa los grupos de autodefensa siguen vigentes. Los delincuentes incorporados por Castillo a la legalidad, dieron origen a nuevos cárteles. La Fuerza Rural a poco más de un año de su formación está carcomida e infiltrada por el crimen. Los asaltos y robos alcanzaron sus mayores niveles. Los fundadores de las autodefensas están siendo exterminados. Nuevamente, ex mandos policiacos son asesinados.
Los cinco compromisos que Salvador Jara asumió al tomar posesión no se cumplieron: recuperar la confianza, sanear las finanzas, tener transparencia, mejorar la educación y la salud. Esa tarde que rindió protesta agradeció “la confianza que ha tenido el gobierno federal en mi persona” y “muchísimo, la confianza que me ha dado, la amistad que me ha dado el Comisionado Alfredo Castillo”. Sincero, les decía, entre líneas a los diputados de la LXXII Legislatura que ellos sólo habían levantado el dedo y que debía su nombramiento al presidente y al virrey.
A punto de cerrar esta administración, priva la desconfianza, hay un divorcio entre la sociedad civil y el gobierno, hubo suspicacias de los ciudadanos de que detrás del frustrado reemplacamiento se escondía algún negocio. El gobierno no cumplió con sus promesas, tampoco con sus compromisos económicos: proveedores que prestaron un servicio o entregaron bienes no pueden cobrar. Ayuntamientos y constructores hacen largas filas demandando sus pagos. Trabajadores por honorarios de la Secretaría de Cultura denunciaron que desde hace dos meses no reciben sus sueldos. Industriales señalan que se les quedará a deber. Policías reclaman el pago de viáticos.
En estos 15 meses la deuda bancaria del estado se elevó, pasó de 15 mil 461 millones a 17 mil 89 millones de pesos. Las deudas con proveedores que heredaron las administraciones de Leonel Godoy y Fausto Vallejo, aparentemente se redujeron, pero lo que ocurrió en realidad es que se taparon unos hoyos destapando otros: deuda de corto plazo fue convertida en deuda de largo plazo y, adicionalmente, el estado redujo sus activos totales. Nada más se revolvió el agua, pero el jarro siguió llenándose.
En materia de transparencia, Jara expresó al tomar posesión: “No es posible que vivamos con confianza si no transparentamos el dinero del pueblo; necesitamos que ese dinero se sepa, con mucha precisión, en qué se gasta y que se gaste bien”; pero en los hechos, a más de no rendir cuentas, hasta el portal de Transparencia del gobierno de Michoacán está de cabeza, por ejemplo: en la ficha del currículum del titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología aparece el del Presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje; no existe ningún detalle del gasto público en la sección correspondiente de ninguna de las dependencias; y ni siquiera el periódico oficial del Estado se puede accesar vía internet. El colmo fue la llamada ya por los reporteros “Operación Catafixia”, en la que el gobernador pactó con la bancada del Partido Acción Nacional de la LXXII Legislatura el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública (ITAIMICH) a cambio los votos para reinstalar a José Martín Godoy Castro como Procurador.
En educación, Michoacán tampoco avanzó, siguió en el lugar 29 en aprovechamiento.El secretario del ramo, Armando Sepúlveda, advirtió que faltan 800 millones de pesos para resolver los asuntos más urgentes de pago al personal y que no se cuenta con la solvencia para afrontar los pagos del resto del año.
Tampoco en saludse caminó hacia adelante; durante esta administración se llegaron a suspender cirugías en el Hospital Infantil por falta de oxígeno; setuvieron que interrumpir tratamientos a niños con cáncer; faltaron medicinas debido a los adeudos con los proveedores; la epidemia de chikungunya asoló a Michoacán por que se desestimó la gravedad del problema y se usaron insecticidas no apropiados, merced a negocios a trasmano. Un hospital fue inaugurado en Apatzingán por el presidente Peña Nieto hace un mes y medio, pero no ha podido dar servicio porque no cuenta con equipamiento necesario.
No hay para lo más indispensable en centros de salud y hospitales. En contraste quien despacha como secretario de Salud ordenó que se gastaran 17 millones de pesos en la comprade 51 vehículos Nissan, con sobre precioadquiridos en el Estado de México, yocho camionetas blindadas, a éstas se les añadieron sistemas GPS que costaron 95 mil pesos cada uno.
Al gobernador Silvano Aureoles, Jara le deja una cuesta muy empinada.