Estado ficto/Adrián Flores
Hace algunas semanas que discuto con Adrián el tema de la alerta de género. Definitivamente es necesario tomar acciones. Él concuerda conmigo. De casta más política que yo, Adrián se ha dado a la tarea de promover un proyecto conjunto en la materia.
Es martes 15 de septiembre. ¿Qué motivos habría de tener alguien para celebrar a la patria? ¿Acaso se necesitan razones para amar el hogar propio? Personalmente no necesito citar motivo alguno. Observo el valle de Cuernavaca tras de esos hermosos árboles del bosque que nos rodea. Platicamos sobre el proyecto y sus avances.
Los problemas que en todo caso nos detienen, independientemente del bloqueo creativo que me tiene cautivo desde que pusimos el proyecto sobre la mesa, son de tinte “político”. Qué si el nombre del proyecto no es mexicano o que si la líder de las feministas ya se está endilgando la rectoría del futuro proyecto.
Motivos para sentirse orgulloso de ésta patria sobran, motivos para menospreciarla también. Los segundos me gusta resumirlos en uno solo: la actitud de su gente. “Que hermosa vista: se observa todo el valle pero no la mancha urbana” digo a Adrián mientras platicamos.
Este septiembre se cumplen 194 años de independencia de México, esta ocurrió efectivamente en 1821, y los mexicanos aún seguimos discutiendo nuestra nacionalidad. De cierto les digo que México es una ficción trazada en el mapa, un conjunto abigarrado de gentes que pertenecen a esta patria como bien pudieron pertenecer a cualquier otra patria. La independencia fue concretada por Agustín de Iturbide para que las clases privilegiadas lo siguieran siendo.
A pesar de todo hemos sido exitosos en crear una idiosincrasia nacional. Alguna marca de refrescos se dio a la tarea de generar una campaña que cambie para bien la frase “a la mexicana”. Es cierto, somos nuestros peores enemigos, aceptamos una identidad nacional pero difícilmente lo hacemos para denotar lo ideal.
No hay otro lugar en el mundo en que quisiera vivir que aquí. Me gusta lo que tenemos, no hay país de primer mundo que ofrezca la mitad de eso. Pero, como la líder feminista y sus conflictos de grupo, mientras no nos enfoquemos en lo verdaderamente importante poco o nada podremos hacer para tomar las riendas del destino nacional.
Estamos juntos en el barco, no lo olviden. Aunque siempre pueden irse de ermitaños como Adrián lo hizo, pero al menos busquen un lugar con una vista impresionante.