Los medios hoy/Camila Cienfuegos
Refugiados, botín de guerra
(la que es Todo…excepto en un velorio)
Sin el afán de ofender, pero ya tiene cuatro años que en Siria se están dando con Tokio y algunos apenas comienzan a darse cuenta de ello. Desde hace algunos años en que se comenzó a gestar lo que algunos llamaron “la primavera árabe”,en la que cayeron regímenes como el de Egipto y Libia, para el casosirio las cosas se estancaron, se quedaron en un impasse y la guerra civil se prolongó hasta devastar sus ciudades, y por consiguiente, provocar la movilización masiva de ciudadanos que buscan refugio principalmente en Europa, ya que irónicamente, los países vecinos no les han tendido la mano, y eso que también profesan la misma raza y religión.
La Comunidad Europea comenzó a hacer lo suyo y empezaron a abrir sus puertas a la llegada de los inmigrantes, incluso ciudadanos por iniciativa propia se mostraron dispuestos a atender desde uno hasta familias enteras en sus propios hogares.
La buena disposición abrió el debate a grado tal de que organizaciones civiles le exigieron al presidente EPN que también diera refugio a inmigrantes sirios. La polémica no se hizo esperar porque habiendo tanta gente en pobreza extrema en nuestro propio país (y que duplica a la población total de Siria), también se mostraron dispuestos a adoptar a ciudadanos sirios.
El asunto es que a los ojos del falso izquierdista, México es el peor de todos los países del orbe; el más pobre, inseguro y jodido...excepto cuando se trata de adoptar a un niño sirio; entonces Siria parece que es más "fellito" que México, y por lo tanto, la obligación de nuestro gobierno es darle la bienvenida a por lo menos 10 mil ciudadanos de esa nación, cosa a la que no me negaría jamás pero...
Pareciera que la adopción de gente en desgracia ya suena más a botín de guerra que a verdadera intención altruista, como el caso del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien recientemente anunció que aceptará refugiados sirios, lo cual ya le generó una ola de críticas de sus propios conciudadanos, quienes actualmente ostentan una de las crisis económicas más severas de su historia y que les ha llevado a racionar sus alimentos.
Lo cierto es que Maduro lo hace más como medida populista ante la comunidad latinoamericana que como medida efectiva. No puede ni alimentar a su gente pero está dispuesto a alimentar a más de 15 mil almas en desgracia. Sus críticos le señalan que haría lo mismo que con los colombianos, a quienes dio “carnet” para que votaran por él y luego los deportó y hasta sus viviendas destruyó.
Es por esa razón tan oportunista que no hay persona más mala que Nicolás Maduro…excepto LászlóPetrát, camarógrafa del Canal N1 de Hungría, la mujer que patea y mete zancadilla a los refugiados sirios; ella sí que es una jija de la guayaba.
¡¡¡Excelente miércoles para todoooooooooooooos!!!