Frío y hambre, realidad de familiares de pacientes en Hospital Infantil
MORELIA, Mich., 27 de julio de 2015.- Entre frío y hambre, es como viven decenas de familias a las afueras del Hospital Infantil de Morelia, pues las evidentes carencias económicas que los aquejan les imposibilitan gozar de comodidades en su afán de estar al pendiente de sus enfermos.
A pesar de que desde 2010 fueron reabiertos los albergues para familiares de los pacientes que se encuentran hospitalizados en algún nosocomio del sector salud, todo parece indicar que la gente prefiere vivir en las modestas casas de acampar que se pueden apreciar en los alrededores del hospital Eva Sámano López Mateos.
“Aquí son muy cómodas las casitas de campaña. Es raro cuando nos pega el frio y pues la lluvia si preocupa”, manifestó Héctor Acosta, quien desde hace quince días cuenta con un familiar hospitalizado.
Las casas se encuentran enumeradas para fines de organización y en cada una de ellas son aproximadamente cuatro personas las que pasan las noches con un par de cobijas y el calor humano como respaldo.
El hambre es una de las principales problemáticas a las que se enfrentan los familiares de los pacientes, pues en el mayor de los casos arriban al Hospital Infantil o al Civil, con tan sólo unos pocos pesos que les sirven ya sea para pagar un medicamento extra o para algún traslado en el transporte público.
Y es que en su mayoría, vienen de diferentes localidades de la entidad, situación que les impide trabajar para contar con los recursos suficientes que les brinden la oportunidad de mejorar las condiciones de su estancia en la capital del estado.
Algunos cuentan hasta con tres meses esperando que la salud de sus familiares mejore, y la desesperación se puede apreciar en el simple ceño de sus rostros.
“El hambre es lo más fuerte a lo que nos enfrentamos, pero casi diario viene gente a regalarnos una torta y un refresco para poder aguantar”, subrayó el señor Héctor al agradecer la importante ayuda que es para ellos contar con un refrigerio para poder soportar su agobiante espera.
Ofelia Morales García, indicó que en su caso recurrió al albergue Emaús –ubicado en la calle Isidro Huarte de la Colonia Centro-, del cual dijo estar satisfecha por la atención que ahí se le ha brindado.
Resaltó que la razón por la que muchas familias prefieren pasar las noches en las casas de campaña que son montadas en los rincones del Bosque Cuauhtémoc, se debe a que la estancia en los albergues tiene un costo de 30 pesos, con los que se brinda un techo para dormir y las tres comidas diarias.
“La comida es buena y todo se encuentra bastante limpio, pero sí es difícil para muchos estar pagando ese dinero diario”.
Pese a resaltar los beneficios de los que ha gozado durante su estancia en el albergue Emaús, comentó que los “atracos” son comunes entre los huéspedes, situación por la que procura estar al pendiente de sus pertenencias.
“Los celulares son los que más se roban, algunos ni tienen familiares enfermos pero van a ver que sacan”, enfatizó.
Es así como viven los familiares de los pacientes que se encuentran internos en el Hospital Infantil: con miedo a ser víctimas de un atraco, con hambre, pero sobre todo con la desesperación de esperar con ansias la salida de sus enfermos para poder regresar a sus hogares y retomar sus actividades cotidianas.