Hay en Michoacán 230 mil personas con discapacidad visual
MORELIA, Mich., 23 de julio de 2015.- Existen en Michoacán aproximadamente 230 mil personas con alguna discapacidad visual, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este sector de la población debe sortear diferentes obstáculos ante la apatía de las autoridades y la diferencia de la gente.
Casos de discriminación hay muchos. Uno de ellos, el que vive el michoacano Julio César Martínez Sánchez, quien desde hace cuatro años perdió la vista y ha tenido que buscar alternativas de desarrollo, por lo que hasta hace apenas siete meses se ha aventurado a salir solo a las calles, pese a los impedimentos que se encuentra.
“Actualmente me encuentro estudiando lo que es braille en el CREE; con la misma intención busco tener un oficio o la oportunidad de trabajar en alguna institución o en alguna empresa”.
Un viacrucis encontrar trabajo
Entre los obstáculos a los que se enfrentan las personas que sufren algún tipo de discapacidad se encuentra la búsqueda de un empleo, pues es una seria limitante para que en varias empresas los acepten.
“El encontrar trabajo es una cosa prácticamente imposible porque como no tengo los conocimientos suficientes de un discapacitado visual, en ninguna empresa me aceptan; anteriormente yo había tenido diferentes trabajos, pero al quedar ciego perdí todo”.
Perdió la vista y las oportunidades de empleo
Su último trabajo se convirtió en una mala racha, su declive, pues durante su estancia laboral en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en 2008, mientras laboraba en Sahuayo en el área de Centros de Protección Ciudadana, le detectaron diabetes.
“En agosto de 2011 sufrí dos infartos, del segundo ya no despierto y de ahí ya no volví a ver; con ello perdí a mi familia, después mi empleo, después todo, me vino la depresión, la tristeza, ya laborar en prácticamente nada y buscar se complicó”.
Por ello, refirió que las oportunidades son escasas, pues no solo para los débiles visuales es complicado hacer su vida cotidiana, sino para cualquier persona que viva con alguna limitante física o motriz: “Es muy difícil la inclusión hacia la sociedad porque simplemente hay veces que cuando intento acercarme a una persona a pedir ayuda se alejaban porque piensan que uno trae el bastón para usarlo de otra manera”.
Respecto a su desplazamiento en una ciudad que tiene calles tan deterioradas, como están en Morelia, aseguró que es muy difícil, pero lamentablemente ha tenido que acostumbrarse. En materia de transporte, es otro calvario, pues muchos los ignoran al momento de preguntarles la ruta que llevan para saber si es el que deben usar, aunque hay otros, muy pocos, que se ofrecen a ayudarles e incluso sin cobrarles.
Pocos programas de respaldo
Julio César Martínez aseveró que existen actualmente pocos programas sociales de las autoridades, pues son insuficientes para respaldar a la población que vive con una discapacidad: “Probablemente intenciones y programas del gobierno haya muchas pero el problema es que no se realizan, ese es el problema; intenciones yo sé que puede haber muchas pero no se cumplen”.
Encuentran apoyo
En la Asociación de Invidentes de Michoacán AC ha encontrado un impulso y atención a sus necesidades y además, una manera de obtener el sustento económico que ante su condición visual se le complica: “Aquí nos imparten talleres como de bisutería, masoterapia y diferentes cursos que a muchos compañeros les ha ayudado”.
Ante las complicaciones a las que él, como cientos de discapacitados se enfrentan, hace un exhorto a la población para que cuiden su salud, pues desafortunadamente las condiciones no son las idóneas para un pleno desarrollo de personas en esta condición.
“Si nos ven en la calle que nos echen la mano, cuando vayamos a tomar una combi o preguntemos por algún domicilio nos ayuden, más cuando son del sexo femenino que se acerca uno a preguntar, más que nada se guía uno por el sonido, pero se acerca con uno no con una mala intención; que los conductores del servicio público que nos echen la mano, nosotros queremos integrarnos”, pidió el joven Julio César Martínez, quien casi a diario se traslada desde la colonia Morelos, antes tenencia, para acudir a las instalaciones de la Asociación de Invidentes de Michoacán, en la colonia Enrique Ramírez.