González Morfín llama a avalar la reforma política
CIUDAD DE MÉXICO, 18 de septiembre de 2011.- México requiere que las transformaciones no se queden a la mitad y reformas como la Política aprobada en la Cámara Alta, continúen su curso para darle poder al ciudadano y dar inicio a una segunda ola democratizadora, consideró el coordinador del PAN en el Senado de la República, José González Morfín.El avance de la Reforma Política es trascendental para la construcción de una democracia de calidad, que garantice la protección y acceso a las libertades y que privilegie el Estado de Derecho, así como el goce de los derechos sociales básicos del ciudadano, explicó.“Ahora que el jueves pasado, el 15 de septiembre, conmemoramos el Día Internacional de la Democracia, yo creo que es una buena oportunidad para pedirles a nuestros compañeros diputados federales que revisen la reforma política en sus méritos, que hagan un esfuerzo por resolverla con visión de Estado y no solamente pensando en la coyuntura de lo que viene en la elección de 2012. Y que, de ser posible, no la mutilen, que es una muy buena reforma, muy acorde con los nuevos tiempos que se viven en el país”, dijo el coordinador de los senadores panistas.El Senador José González Morfín indicó que en México se debe continuar con la construcción de la democracia como un bien preciado a través de las reformas: “Tenemos que demostrar y hacer sentir que el voto da resultados, que ese es uno de los mejores mecanismos de presión para los servidores públicos y para los políticos”.Por ello, convocó a continuar con las transformaciones y las reformas: “Somos más los que queremos mayores cambios que implican más herramientas para la vigilancia y participación de los ciudadanos en democracia. Los senadores del PAN en el Senado de la República estamos estrechamente comprometidos con estos cambios porque estamos convencidos de que democracia es libertad”.El legislador por Michoacán se dijo convencido de que México debe continuar por el camino de la renovación institucional y construir una democracia capaz de revisarse a sí misma, pues los ciudadanos exigen más vías de participación, que los gobernantes les cumplan, rindan cuentas y que la política deje de ser sinónimo de parálisis y división y sea un instrumento al servicio de interés general y el bien común.