Sin 200 días de clases/Erick Avilés
Por enésima ocasión, se falló en el cumplimiento del calendario escolar en Michoacán. Recordemos que aunado a lo que dispone al respecto la SEP anualmente, la administración actual del Gobierno del Estado se comprometió con los michoacanos desde 2012 a tener ciclos escolares de 200 días de clases con mecanismos transparentes de verificación de los mismos, grupo por grupo, escuela por escuela, por la sociedad michoacana. La danza de funcionarios no aminoró el incumplimiento: ni hay 200 días de clases asegurados en Michoacán ni tampoco hay transparencia al respecto. En cuanto a días efectivos de clases, la opacidad y la transgresión a la normalidad mínima imperan en Michoacán.
Si bien es cierto que es inaceptable que la CNTE siga atentando contra el calendario escolar, la principal afrenta al ideal de 200 días efectivos de clases es la omisión y abandono en que lo mantienen las autoridades de la SEE, ya que son inefectivas sus acciones para impedir que las cúpulas sindicales hagan lo que se les plazca. Hoy, la constante que se mantiene sobre el calendario escolar en Michoacán es la amenaza, ya que debido a que la autoridad no tiene control sobre la presencia o ausencia de los docentes, cualquier trabajador de la SEE puede violar la normatividad sin que haya consecuencias para él. De inicio, los directores y supervisores no aplican sanciones, ni levantan actas administrativas, porque ellos mismos ostentan tales cargos como resultado del escalafón perversamente trocado en “marchómetro”, donde vale más acudir a todas las movilizaciones que convoca la CNTE que estudiar una maestría o un doctorado, mientras la SEE no se atreve a poner un alto al respecto, exhortando a que los directivos realicen su función so pena de que se les finquen responsabilidades administrativas a ellos. Es increíble que ante el inminente escenario de la “jornada de lucha” a la que convoca cada mes de mayo la CNTE, a la autoridad no se le haya ocurrido emitir al menos una circular interna exhortando a todos los trabajadores a no abandonar las aulas, y apercibiéndoles de las posibles sanciones a que se harían acreedores en caso de incumplir lo estipulado en el contrato laboral.
El calendario escolar en Michoacán dura lo que quiere la CNTE versus la responsabilidad y vocación de los docentes. Una vez más es imposible aceptar que el ciclo escolar 2014-2015 tuvo 185 días efectivos de clases, como lo señala la autoridad, ya que al menos 40 días laborables fueron amenazados por la CNTE con sus marchas, plantones, movilizaciones, bloqueos y paros; días en los que reina el caos y cualquiera puede ausentarse de sus labores, con el pretexto de estar cobijados por la CNTE, ante lo cual la autoridad queda completamente rebasada y burlada, por lo que difícilmente se alcanzaría la regularidad educativa en 160 días de clases en el ciclo escolar 2014-2015.
Con que la CNTE amenace con realizar movilización basta para que se distienda la de por sí escasa disciplina laboral existente en la SEE, ya que cualquier trabajador de la educación puede ausentarse al estar cobijado bajo ese acrónimo, sinónimo de desvío de recursos, de corrupción e impunidad a costa de la ignorancia de los michoacanos. Y no es solamente el dispendio de recursos en sueldos no devengados que asciende a más de 110 millones de pesos por día no laborado, sino que cuando se decide abandonar las aulas, se realiza un grave daño a los educandos, porque además de recibir menos horas de clases y menos cantidad y calidad de contenidos, el proceso de enseñanza-aprendizaje pierde toda seriedad ante los estudiantes, ya que el maestro ausentista evapora con sus acciones la ejemplaridad y credibilidad que son intrínsecas al ejercicio de su profesión. Los plazos de entrega de tareas, de realización de evaluaciones y la programación de contenidos pierden toda validez y son procrastinados una tras otra ocasión.
Los pretextos para realizar tal infamia son múltiples, pero ninguno válido, ya que omiten en ellos reconocer que cada vez que convocan a abandonar las aulas cometen alta traición al pueblo michoacano, porque condenan a sus hijos a la ignorancia y a la pobreza. Por ello, el calendario escolar no debe ser más botín de la CNTE, ni debe estar esperando que la cúpula de la CNTE se apiade de los estudiantes, debe respetarse irrestrictamente.
Asimismo, las cúpulas de la CNTE y las autoridades omisas orillan a los padres de familia a emplear los servicios de las escuelas privadas, que crecen en matrícula a raudales, por lo que habría que revisar e investigar los posibles conflictos de intereses de los involucrados, ya que hay un evidente beneficio económico para las escuelas privadas, del cual se pueden estar aprovechando a raudales quienespermiten que la educación pública sea de menos días de clases que la privada. Basta investigar cuáles son los líderes de la CNTE y funcionarios de la SEE del ayer y de hoy que tienen inversiones en la escuela privada, para saber quiénes se benefician de que el calendario escolar sufra derrotas concertadas y programadas.
La SEE debe asumir su papel rector y dejar de jugar el lastimoso papel de ejercer la vocería de las atrocidades que comete la CNTE. Debe dejar de llanamente remitirse a oficializar los daños, de vociferar los fracasos que ignominiosamente ellos acumulan en el ejercicio de la función pública, sin que alguien sea despedido fulminantemente. La autoridad, en lugar de emitir acciones preventivas o correctivas, con sus declaraciones solamente anexa oficialmente elementos curriculares a las carpetas marchométricas de los militantes de la CNTE. Si pretende dar recuento del desastre, que sea transparente e integral, no solamente que califique los paros escolares con los epítetos que envalentonan a la cúpula de la CNTE para seguir actuando así: debe de dar a conocer nombres y cifras exactas de escuelas y grupos que están abandonados, así como los nombres de los maestros que incurren en ausentismo, anunciando acciones correctivas.Pero hoy ni siquiera los funcionarios de la SEE tienen cifras consolidadas, ya que el paro indefinido oscila en sus propios dichos entre el 34, 43 y 50 por ciento de las escuelas abandonadas.
Sin 200 días de clases tenemos la derrota asegurada para las generaciones emergentes. ¡Ya basta de impunidad!
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