La educación en el mundo/Julio Castellanos Ramírez
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE, recientemente publicó el ranking mundial de educación 2015 donde los países latinoamericanos aparecemos en los últimos lugares del listado de 76 países evaluados. Este ranking se construye sobre la base de resultados de pruebas de matemáticas y ciencias, de tal manera, y conforme al documento presentado por esta organización, se observa que por primera vez se cuenta con una escala verdaderamente global sobre la calidad de la educación en diversos países.
Bajo este contexto, el país que ocupa el primer puesto es Singapur, país que registró altos índices de analfabetismo en la década de los sesentas, pero que hoy se distingue sobre todos los demás. El caso de Singapur, es un ejemplo de lo que muchos países, no solo en Latinoamérica, sino en todo el mundo, deben hacer para mejorar la calidad de la educación que recibe su población.
Siguiendo a Singapur, se encuentran otras naciones asiáticas como Hong Kong, Corea del Sur, Japón y Taiwán, ocupan los sitios 2, 3, 4 y 5 de manera respectiva en el ranking. A los países asiáticos les siguen algunos europeos, entre ellos Finlandia, Estonia, Holanda y Suiza. Con respecto a nuestro continente, el país mejor posicionado es Canadá que ocupa el lugar número 10.
En el caso de los países latinoamericanos, el mejor situado es Chile, en el lugar número 48; le sigue Costa Rica, en el lugar 53; México en el 54; Uruguay en la posición 55; Brasil en el puesto 60; Argentina en el 62; Colombia 67 y; Perú en el puesto número 71.
No cabe duda que el principal freno que tiene la región latinoamericana es el de la educación, nuestra región no podrá resolver los graves problemas de pobreza y seguridad, si no se resuelve antes el problema de la educación. Tenemos que formar generaciones de latinoamericanos con las herramientas necesarias para hacer frente a los retos de la economía del conocimiento y de la innovación tecnológica.
En el caso de nuestro país, hay varias aristas que debemos atender con urgencia, por una parte, es claro que se requiere invertir más y mejor en educación. Hay que tener mejor infraestructura educativa, los niños y jóvenes no pueden desarrollar capacidades y adquirir conocimientos en planteles educativos que no cuentan con instalaciones dignas. Por otra parte, hay que trabajar con toda la planta docente de nuestro país, hacerlo con una visión política y técnica a la vez. Hay que construir acuerdos políticos y, a la vez, formular políticas públicas incluyentes y eficientes para que la educación de nuestros niños y jóvenes cada vez sea mejor.
El reto de mejorar la calidad educativa nos corresponde a todos, gobierno, ciudadanos, maestros, estudiantes, sindicatos y padres de familia. Apostar por la mejora educativa es, sin duda, la mejor opción para mejorar la calidad de vida, el desarrollo y el progreso de las naciones y de sus respectivos habitantes. A final de cuentas, es una apuesta que vale la pena.