?No puedo dormir más que bocabajo??, comparte Silvano
MORELIA., Mich, 26 de agosto de 2011.- A Silvano Aureoles Conejo la vida le marcó su destino de izquierda desde su infancia, cuando a los seis años pensaba más en subsistir y en cuidar animales, que en jugar.Sin embargo, con satisfacción y orgullo, el candidato del PRD, PT y Convergencia al gobierno de Michoacán evalúa que “la vida ha sido generosa conmigo”.Al caer la noche, en una cabaña moreliana, el nativo de Tierra Caliente habla de su poquita fe en Dios, del liderazgo que empezó a cosechar cuando desafío a la vida, y de su boda… con la política, el deporte más extremo que conoce.MADRE SOLTERA, TÍA CIEGA--¿Era un niño introvertido?--No me acuerdo… jajaja… yo creo que normal, digamos un niño normal, pero dentro de la condición en la que vivíamos, en la situación en que viven millones de familias de escasos recursos, de pobreza, de marginación, pues no es una infancia muy grata digamos. Somos o fuimos… hay muchos todavía que somos de las generaciones de donde desde niño te toca desempeñar tareas, labores, sobre todo familias rurales como la mía, en donde pues desde temprana edad hay que trabajar, apoyar en distintas tareas. Entonces me tocó vivir parte de eso. Yo digo que no tuve una infancia muy feliz, muy grata. Siempre los niños encuentran la forma de divertirse, pero en una situación muy crítica. Hijo de madre soltera para empezar, y en ese tiempo y en esas condiciones se complica, y en el entorno en que yo vivía con una familia, con mi abuela, mi tía y mi madre. Mi tía ciega y mi abuela lisiada, sin poder servirse mucho por sí misma, de tal manera que fue una infancia muy intensa pero encontrando la manera de subsistir, de salir adelante y digo no es nada extraordinario, es lo que viven lamentablemente los niños que nacen y crecen en una condición de pobreza y marginación.--¿Y su padre?--¿Mi padre? Un hombre de Tierra Caliente también: Venancio Aureoles, desarrollando su vida. Yo lo conocí, lo conocí físicamente cuando yo tenía cierta edad, ciertos años. Evidentemente solo nací yo… mi madre… se separaron… yo estaba muy chiquito; de eso yo no me acuerdo, más bien me acuerdo cuando lo conocí, ya años después. A partir de entonces tendríamos una relación muy buena, de comunicación y de amistad, porque el vínculo padre e hijo se da en la niñez, desde pequeño, después, pues amigo… bien.--¿Cuáles eran sus obligaciones en casa?--¡Hay! Ni me recuerdes… pues trabajar. Yo empecé a trabajar desde muy pequeño en labores del campo, en la siembra. Mi madre desde siempre tuvo la iniciativa de tener animales. Era la manera de tener algo seguro. Un recuerdo ante alguna contingencia. Entonces mi madre tenía chivos. Desde que yo recuerdo, tenía siempre animales y cerdos, marranos, ´cuches´, como les dicen allá en Tierra Caliente, y dentro de las misma tareas que tuve era cuidar los animales, llevarles de comer a los que trabajaban en el campo, trabajar yo mismo en el campo desde los seis o siete años de edad.--¿Qué juegos solía jugar?--¿Juego? Pues con el azadón, a cortar el bosque… jajaja… no, pues los juegos que se inventa uno de niño. Normalmente los niños identifican los juegos o hacen juegos con aquello con lo que están en contacto, entonces recuerdo que jugaba yo mucho a trazar mi parcela y simular el trabajo de la yunta; los tractores evidentemente no los conocíamos, pero trabajar con animales, ya sea con una yunta de bueyes, o con un par de mulas, o con un par de burros, entonces eso también se convertía en una herramienta de juego para un niño como yo en esas condiciones.--¿Entonces usted fue hijo único?--Ajá… de esa pareja sí fui hijo único. Evidentemente tengo hermanos del lado de mi madre y del lado de mi padre, muchos. Del lado de mi madre tengo seis, y del lado de mi padre… ni me acuerdo… son como ocho… jajaja... pero sí son muchos hermanos; hermanos de padre y madre no tengo ninguno.--¿Quién fue su primer amor?--¿Mi primer amor? ¿Amor, amor de enamoramiento, de pareja? Yo recuerdo que de niño traía yo fijación por una niña, una vecinita. Nosotros vivíamos en un rancho, en un ranchito que se llamaba El Coyolito. La dueña de ese rancho, Guadalupe Franco, tenía tres hijas, y una de sus hijas también tuvo tres hijas, y una de ellas era la niña que me gustaba: Marbella, que en paz descanse. Tuvo una muerte muy trágica hace algunos años. Cuando yo regreso el casete a esa parte me acuerdo de Marbella. Teníamos como siete años u ocho años, pero bueno así es la vida, ¿no?--¿Llegó a participar en alguna pastorela?--¿Qué hace uno en una pastorela? Recuérdame… jajaja... Si fue, debió de haber sido de Niño Dios porque de diablo no. Siempre fui un niño bueno, un niño ordenado, tranquilo, decían allá en el rancho. Yo no fui un niño grosero, no fui un niño malcriado. Fui un niño muy aplicado, muy listo, pero no fui un niño complicado. Fíjate que ahora, ya a estas alturas de mi vida, una motivación… a mí me gusta cantar y me gusta chiflar, y esas cosas. Aprendí desde muy chiquito, pero creo que era un asunto de terapia que hoy en día cuando ando un poco tenso me da por cantar; chiflo, canto, es un hábito que se me quedó, pero creo que en ese tiempo también tenía que ver con la circunstancia. Yo viajaba mucho solo, caminaba mucho tiempo solo cuidando a mis animales, o yendo al ojo de agua en el otro ranchito donde nací, porque vivíamos en El Coyolito y había que caminar media hora o unos 40 minutos al otro ranchito donde estaban mis parientes, mis primos, mi tío, mi abuela. Entonces, en este tipo de actividades, pues realmente a lo más que llegábamos era a la piñata.--¿Solía imitar a alguien?--A mis tíos, porque como crecí, mi madre es de las mayores de la familia, de mis tíos, hay tíos más jóvenes, la diferencia de edades no es mucha y entonces yo imitaba mucho el estilo de mis tíos. Yo creo que mi gusto por el caballo lo heredé de uno de ellos que era arrendador, amansaba bestias mulares, mulas, machos, caballos, y yo lo veía. Entonces como que tomé mucho el ejemplo de él: cómo vestirse, cómo ser, cómo ponerse el sombrero...UN TRAGO DE CHORREADO--¿A qué le tiene miedo?--Pues miedo, miedo como tal, no sé. Tengo temores a muchas cosas. El ser humano crece con temores. Temor a no realizar tus metas, a no cumplir tus sueños, a no poder alcanzar algún objetivo que te has planteado en general. Temor a no poder construir, o no tener la fuerza suficiente para remontar una situación difícil que vive el estado, pero más que temor es preocupación. Entonces, digo, miedo a algo, no, pero sí tengo temor a que no sucedan cosas que quisiera que pasaran, y más que miedo es una preocupación.--¿Qué es lo que más le disgusta?--En general no soy una persona de odios, no soy una persona berrinchuda, no soy corajudo. Tengo sin duda momentos de estrés, pero no poder realizar lo que deseo, lo que quisiera, las metas que me propongo, fundamentalmente es lo que me incomoda. Si me voy más allá, me incomoda mucho la injusticia en la que vivimos, la que padecen millones de mexicanos, muchos michoacanos. Esas cosas sí me molestan mucho, me incomodan mucho, pero más desde una perspectiva de la justicia y la equidad, que yo creo en eso. Creo que una de las mayores desgracias que puede vivir la sociedad es la injusticia, la inequidad, porque cuesta trabajo entender que los seres humanos seamos tan crueles entre nosotros mismos. Esa parte es muy incómoda para mí, me molesta mucho.--¿A qué edad fue su primera borrachera?--No, pus… espero que sea por a´i como a los 50... jajaja... Realmente no hablo de borracheras porque no es así. Quizá probé la primera vez alguna bebida alcohólica en algún momento de la juventud, no sé, a los 15 años, pero no borracheras… me dieron. En Tierra Caliente se acostumbra a que en la mañana cuando van a ordeñar una vaca te llevas un vaso, le pones azúcar, le pones alcohol y luego le ordeñas de la lecha caliente. Les llaman Chorreados; es leche con alcohol, sabe muy bien, quizá le di un trago a los 15 años.--¿Cuántos libros lee al año?--No sé, no lo tengo cuantificado, porque persigo mucho los libros y, ¿sabes qué me pasa?, empiezo a leer y de repente se me complican los tiempos o no tengo tiempo. Tengo libros regados por todos lados, montones de libros. Yo creo que leeré unos cuatro o cinco. Los leo por cachos porque no hay tiempo lamentablemente. En el día, en lugar de ponerte a leer un libro, lees el periódico o las noticas porque hay que estar actualizado, pero cuando puedo leo. Tengo una gran colección de libros.--¿Actualmente está leyendo alguno?--Sí, traigo algunos. Estoy leyendo estos últimos libros que escribió Carlos Fuentes, una colección. Deja me acuerdo… estaba leyendo un libro Morelos, sobre la vida de Morelos, estos libritos que editan aquí, en la Casa Natal de Morelos y varios más, ahorita me acuerdo. Me acaban de dar uno maravilloso por cierto, se llama Las Mujeres de México. Me lo regaló Patricia Mercado. Lo tengo a un lado de mi cama. Por lo menos si no lo puedo leer, lo veo.--¿Hay algo de lo que se arrepienta?--Pues no, realmente no, no identifico. Bueno, de repente salen muchas coas, errores que uno comete, pero así que me arrepienta yo, no, porque creo que he tenido la gran virtud de que en la vida me ha ido muy bien, la vida ha sido generosa conmigo. Tomé decisiones no sencillas pero que fueron acertadas. Muy, muy niño me fui del pueblo, me fui del rancho, del municipio en el que nací a Huetamo, que es la otra ciudad grande que estaba ahí, y ahí empecé una ruta a trabajar para mantenerme. Trabajar para mantener a mi madre y para apoyar a mis hermanos, y fui tomando decisiones que ahora con el paso del tiempo han sido positivas, han sido buenas. Algo que comento y expreso a veces es que me hubiera gustado estudiar otra carrera. No me arrepiento de lo que estudié, pero me hubiera gustado estudiar otra carrera. Hubiera querido ser abogado. Me gusta el derecho, me gustan las ciencias sociales y acabé siendo agrónomo porque no tenía yo otra alternativa: o estudiaba eso o no estudiaba. Pero en general no me arrepiento de nada porque creo que las cosas que he hecho casi todas han sido positivas. En la etapa política, por ejemplo, tomé una decisión muy difícil cuando pedí licencia a la presidencia municipal de Zitácuaro para venirme a un cargo en el Gobierno del Estado. Fue muy difícil y llegué a arrepentirme, pero con el paso de los años me doy cuenta que valió la pena el sacrificio porque realmente yo tenía trazado un proyecto y quería seguir trabajando en él.--¿Cómo suele dormir: con piyama, ropa interior o sin nada?--Pues como se pueda mi´ja. A veces no me quito ni los zapatos. Llegas ya muy tarde y cansado. Pero descansas mejor sin nada, por supuesto. Fíjate que desde niño tengo una postura, una posición para dormir, que es bocabajo. No puedo dormir de otra forma que no sea una posición bocabajo, pero, bueno, este, ¡qué cosa me andas preguntando tú..! Jajaja.ADICTO A LA VELOCIDAD--¿Cree en Dios?--Este, poquito, poquito, porque no soy muy creyente.--¿Se podría considerar escéptico?--No, no, más bien librepensador, porque mi madre católica, mis parientes, toda la familia con la que crecí son católicos, estoy bautizado, confirmado, hice la primera comunión, voy a misas, tengo muchos amigos curas, platico mucho de esos temas porque además las cosas que yo propongo y planteo tienen mucha coincidencia con la postura social de la Iglesia, pero no soy religioso, no soy de los que todos los domingos van a misa, no, pero respeto. Entonces me considero librepensador. Respeto absolutamente a quienes creen en la religión o creen en otra. Esa es la pluralidad religiosa. Yo creo en la democracia, en el respeto a los demás, a las creencias de los demás. Entonces, en el caso de la religión, pues hay una religión católica, pero hay una gran cantidad de religiones que han ido consolidándose en los últimos años y, pues, bueno, merecen todo mi respeto. Pero creer así, así como tal, como tal, no.--¿Está casado?--Divorciado. Soy soltero. Para efectos jurídicos soy soltero, pero le confieso: soy divorciado, soy padre soltero.--¿Cuántos hijos tiene?--Dos hijas. Tengo dos hijas maravillosas que adoro. Fíjate lo que son las cosas: yo me he dedicado desde que puedo a trabajar en la búsqueda de superar, de avanzar, de crecer, de transformar, de revolucionar cosas, y yo sentía que el matrimonio, casarte, te jalaba, te detenía, te limitaba, sin embargo con el paso de los años, y ahora con mis hijas, siento que son una bendición o como se diga, pero que me ayudan a cambiar mi vida. Entonces, soy divorciado, soy soltero, y le decía un día a un compañero de ustedes: me casé con una que no me abandona ni de día ni de noche y en ninguna parte. Me casé con la política, y estoy dedicado de tiempo completo a la política.--¿Cuando era joven, era popular?--¿Era qué? ¿Popular? ¡Siempre! No es cierto. No. Fíjate que aquí hay una cosa importante: este medio paradójico… porque yo fui un niño tranquilo, pero un poco introvertido; soy muy dedicado. Creo que fui muy querido por esa misma condición. Tranquilo, medio tímido, medio introvertido y muy dedicado, pero empecé a tener liderazgo cuando empecé a desafiar a la vida. Al poder terminar la secundaria cuando ya tenía yo trabajos. Era chofer, por ejemplo, cuando estaba en la secundaria. Chofer de camión. Con eso me mantenía y mantenía un parte de los gastos de mi madre y de mis hermanos, porque el papá de ellos vivía en Estados Unidos, como es lamentablemente lo común en nuestro estado, que se van los papás. Yo trabajaba en eso pero empecé a hacer cosas importantes, empecé a trascender. Tuve cargos de liderazgo en las secundarias, y así me fui. Entonces creo que siempre fui bien visto, pero no sé si popular.--¿Alguna vez llegó a usar el cabello largo?--No. Bueno, poquito, pues pero más que por una decisión era porque no había quién te cortara el pelo, no había quién supiera allá, y si ibas a Huetamo pues te cobraban, no sé, una cantidad que no tenía uno para pagarlo, pero que yo haya decidido dejarme el pelo largo por moda, no, nunca lo he hecho.--¿Le gustan los deportes extremos?--Me gustan mucho los deportes. Yo jugué fútbol americano. Soy muy aficionado. Soy medio adicto a la velocidad, me gusta ver las carreras de autos, de caballos; me gustan los caballos por la velocidad, y todo aquello que genere adrenalina me gusta. Por eso la política, ¿no? Es el deporte más extremo.--¿Alguna vez ha ganado algo?--¿Ganado? No creo en eso, porque por ejemplo está demostrado que es más fácil que te caiga dos veces un rayo a que te ganes la Lotería, así que pa´ qué. No soy muy afecto a los juegos o a ganar esas cosas, apostar dinero.--¿A qué le teme?--A morirme sin haber logrado una buena parte de mis sueños. Quiero ver a Michoacán bien, quiero que los y las michoacanas se sientan a gusto, que reflejen alegría, que podamos recuperar la esperanza, la fe, en qué podemos hacer las transformaciones que Michoacán requiere para que podamos vivir en mejores condiciones. Me lastima mucho el saber que hay millones de michoacanos fuera de su tierra, y que algunos ya no van a regresar, y me da preocupación. Me preocupa que esas cosas, que creo que se pueden realizar, yo no las alcance a ver realizadas.--¿Alguna vez ha sido víctima de la inseguridad? --¡Ah, sí! Aquí no. Fíjate que en el estado no, afortunadamente; en la ciudad de México sí. Hubo un tiempo que yo trabajaba en una empresa en el Valle de México, salida a Texcoco, y entraron a robar. Yo tenía una granja con borregos y entraron a robar. Se llevaron los borregos y mi camioneta. Fue un poco difícil porque lastimaron a un trabajador, y a mi hermana que vivía ahí en su momento la asustaron, la dejaron encerrada en un baño. Fue una cosa lamentable, pero luego en la ciudad de México me robaron dos veces: cuando era diputado me robaron la camioneta, y antes me habían robado un Volkswagen, pero nada más. En el estado nunca he tenido ninguna dificultad, afortunadamente.--¿Cuántos árboles ha plantado?--Muchos. Soy ingeniero forestal. Ahora espero no se me pase la temporada, pero sí participé en muchas jornadas de plantación. No te digo que miles, pero cientos de árboles sí he plantado.--¿Se considera usted un hombre biofílico?--Sí, por supuesto que sí. Mi mayor satisfacción… ¿dijiste biofílico? ¡Ah!, ok. No haya sido otra cosa. La mayor satisfacción que tengo, cuando yo empecé a trabajar en Huetamo, chamaco, estaba en la secundaria, con mucho esfuerzo compramos un terreno que es hoy donde vive mi madre, la casa, que lo primero que hice cuando empecé a trabajar egresado de la escuela y a tener algún dinero fue hacerle casa a mi madre. Bueno, en esa casa de mi madre planté un árbol, y espero algún día tengas la oportunidad de ir a verlo, son dos ya, son unos arbolonones, son truenos, son extraordinarios y aquí en mi casa, tu casa aquí en Morelia, ahí donde vivo es la única que está rodeada de enredaderas y árboles porque vivo a gusto. Me gustan las plantas. Adentro de mi casa, tu casa, tengo en todos lados plantas, a veces creo que está exagerado y me gusta, me gustan mucho.--¿Cuál considera que ha sido el día más feliz de su vida?--Pues no tengo un día feliz en mi vida, hay muchos. Un día muy feliz cuando nació mi hija, cuando nació la primera hija, y la segunda hija, cuando vi mi nombre en la lista de los que habían acertado en Chapingo. Para mí era la tabla de salvación entrar a estudiar en Chapingo, entonces fue un día muy feliz, y así he tenido algunos días felices, pero no te puedo decir uno en específico.--¿Cómo se considera usted como padre de familia?--Extraordinario padre. Creo que es para lo que más sirvo. No buen esposo, porque eso sí valió Chetos. Creo que para eso no serví. Pero soy padre bueno, si no, algún día le preguntas a mis hijas, y me gusta, sí, sí, sí. Me siento muy bien en esa parte de mi vida. Cuando la descubrí me sentí muy bien. Yo quería tener muchos hijos.--¿Se quedó con ganas de un niño?--¡Sí!, dos o tres. Todavía no renuncio a esa alta aspiración.--¿Cuál es su súper héroe favorito?--Pues no… reconozco a grandes hombres. Admiro mucho a don Lázaro Cárdenas, Benito Juárez… cuando leí aquel libro sobre la vida de Benito Juárez, que te lo imaginas cuidando los borregos, en aquel tronco al que se subió y se lo llevó la corriente... admiro esas cosas; desde niño me ha llamado mucho la atención Morelos. Súper héroes no tengo muchos. Más bien admiro a ciertos personajes que han transformado la ruta de la historia, por ejemplo Ernesto el Che Guevara. ¡Qué convicción!, que aun estando enfermo irse a un país que no era de él… en su idea, en su sueño de la transformación… son acciones admirables…