Panorama electoral: el arranque/Tomás Torres
Recién inician formalmente los periodos oficiales para las campañas proselitistas, y la sociedad michoacana ya se encuentra hastiada de tanta basura electoral; incluyendo el inmisericorde bombardeo de spotsque a diario se transmiten por radio y televisión; los costosos e inútiles espectaculares, que como hongos surgieron por toda la entidad;los cientos de galones de pintura que horrorizan el paisaje rural y urbano; los insulsos y mentirosos lemas de campaña; el insultante derroche de recursos para el acarreo de asistentes a los mítines y desde luego la retahíla de promesas para transformar al estado en el paraíso terrenal que cada candidato ofrece a cambio del sufragio del próximo 7 de junio.
Sin embargo, para la mayor parte de la ciudadanía, la que no milita en partido alguno, las perspectivas son nada halagadoras: muchos partidos, muchos candidatos y muy pocas opciones.El escenario pareciera ser igual que el de la elección pasada, pero más costoso. Y lo que no es lo mismo, está peor. La partidocraciaque gobierna nuestro país, no se ha esforzado, para nada, por ofertar algo novedoso y convincente, que motive a la participación de la sociedad no militante y cada día más irritada, a concurrir al quehacer político, sabedores de que en la medida en que la indiferencia y el hartazgo se agudicen, será el voto cautivo el que decida la contienda. La soberbia y la falta de principios y valores, son el común denominador en este proceso, sin distinguir colores o partidos. Con todas las reformas políticas que se han hecho, y la creación del enorme aparato burocrático electoral, que ya constituye otro poder, el voto, si bien se cuenta, todavía se compra, gracias a la pobreza en que se encuentran millones de mexicanos.
En una entidad como la nuestra, con una economía desplomada, en crisis de credibilidad, con un crónico rezago educativo, con graves pendientes de seguridad, en donde el estado de derecho está sujeto a la negociación y al chantaje de los grupos de presión, resulta preocupante que la disputa del poder se dé en base a una guerra mediática de lemas y consignas sin sustento, que a fuerza de repetirse quisieran convertirlas en verdaderos decretos. Un gobierno de verdad, será bueno para quién?Paralos que gobiernan o para los gobernados? El nuevo comienzo, significa una etapa diferente, para que nos olvidemos de todo lo pasado, acaso borrón y cuenta nueva?Poner orden para salir adelante?En donde, como? Al estilo Porfirista? Resulta una verdadera agresión a la inteligencia ciudadana que la ausencia de propuestas claras, ante tantos problemas, sea sustituida por una lucha de gritos y banderazos. O será que la mercadotecnia política de los partidos a los que finalmente lo que les importa es el voto, hayan diseñado una estrategia de publicidad de acuerdo al nivel y cultura de los habitantes michoacanos y que estas sean las campañas que merecemos? Desde luego que usted tiene la última palabra.