A la baja, concentraciones multitudinarias en periodo electoral
JIQUILPAN, Mich., 13 de abril de 2015.- La tradición de las grandes concentraciones de masas con que los partidos solían demostrar su fuerza en los periodos electorales parece haber llegado a su fin en el presente proceso, en el que no parece haber candidatos que llenen “plazas”.
Incluso los candidatos repetidores en esta contienda, Luisa María Caderón Hinojosa y Silvano Aureoles Conejo -de Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática, respectivamente-, que solían reunir miles de personas en sus eventos, hoy enfrentan dificultades para llenar las plazas.
En opinión de algunos, el hartazgo ciudadano explica esa aparente apatía que parecen mostrar las campañas de los candidatos a la gubernatura, las diputaciones y las alcaldías.
Sin embargo, más allá de ese lugar común, la disminución de los aforos a los actos de campaña, en esta ocasión para reflejar miedo. No el miedo ciudadano a la violencia, como en el proceso del 2012, sino una nueva clase de temor al aún incomprendido marco legal en el que se desarrollan los procesos.
Se trata de un miedo que golpea particularmente a la clase política que teme violentar reglas nuevas y rigurosas a las que aún no se termina de adaptar. Muchos de los operadores políticos de todos los partidos temen exceder los gastos de campaña, de modo que reducen y disputan los gastos que implican las movilizaciones.
Si antes los controles sobre los gastos y las fuentes de financiamiento eran laxas y permitían acarreos y movilizaciones, en la actualidad los controles se han hecho mucho más estrictos y los candidatos a alcaldes, por ejemplo, temen que si movilizan a sus cuadros para los eventos de las candidaturas a la gubernatura o las diputaciones se les acredite como gasto propio y se reduzcan los márgenes de operación en sus propias candidaturas.
Esos temores, acentuados por las diferentes fechas de arranques de campaña, han mantenido virtualmente en suspenso a las estructuras partidarias en los municipios y comunidades, generando una disminución en su actividad política
En el ejemplo más reciente, el de Jiquilpan, el equipo del candidato perredista Silvano Aureoles apenas pudo movilizar 10 autobuses y algunas combis para reunir en la Plaza de la Paz a escasos 600 militantes de los municipios, con los que realizó una apresurada marcha hasta la Plaza de la Aguadora que se vio a menos de una tercera parte de su capacidad.
Aun cuando desde el estrado el candidato perredista a la diputación federal, Francisco Mora Ciprés, mencionó la presencia de representantes de los 14 municipios que integran el distrito electoral federal IV, en realidad Quadratín sólo pudo identificar contingentes de Tocumbo –encabezados por la presidente del municipio, por cierto-, Santiago Tangamandapio, Sahuayo y Jiquilpan.
Con todo, el evento perredista tuvo mayor resonancia aún que el de la candidata del PAN, Luisa María Calderón Hinojosa, quien apenas pudo reunir a unos 300 empresarios en un deslucido desayuno que bien pudo no haber mostrado el potencial real con que cuenta ese instituto político en el distrito.
El próximo jueves 16 de los corrientes el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Ascención, Chon, Orihuela Bárcenas, cerrará el ciclo de las aperturas distritales a la candidatura del estado en la cabecera del Distrito IV, y espera remontar por mucho la apertura del candidato perredista Silvano Aureoles.