Lamenta Guadalupe Calderón peligrosidad de México para el periodismo
MORELIA, Mich., 7 de junio de 2011.- La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso del Estado de Michoacán, Guadalupe Calderón Medina, lamentó la peligrosidad que prevalece en México para el ejercicio del periodismo, ya que de acuerdo con la Asociación Interamericana de Prensa, entre 1987 y 2010 fueron 106 los comunicadores asesinados en el país. Durante la conmemoración del Día de la Libertad de Expresión, y mediante un comunicado de prensa, la diputada del Partido Revolucionario Institucional (PRI), aseguró que es una exigencia de los mexicanos que se esclarezcan y castiguen los asesinatos cometidos en perjuicio de comunicadores. México, abundó Guadalupe Calderón, se ha convertido ya en un país de más alto riesgo para el ejercicio de periodismo que países como Colombia, por lo que insistió en su exigencia porque se frene la escalada de violencia en México, pero al mismo tiempo se pronunció porque ya no predomine más la impunidad. La representante popular recordó que la libertad de expresión y el ejercicio periodístico están protegidos por los artículos 6 y 7 de la Constitución General de la República, por lo que llamó a hacer respetar esas garantías individuales, pues, parafraseando la Carta Magna: “la manifestación de ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa”. Calderón Medina subrayó la importancia de hacer respetar el derecho constitucional a la libertad de escribir y publicar escritos, que no debe ser objeto de censura de ningún tipo y señaló que la protección de los derechos de los comunicadores está relacionada con los problemas de inseguridad que privan en el país, por lo que es necesario que se ponga un alto a los mismos. Finalmente, recordó que el Día de la Libertad de Expresión fue instituido por el entonces presidente de la República, Miguel Alemán Velasco, el 7 de junio de 1951, y que fue en 1976 cuando el también mandatario federal, Luis Echeverría, entregó el primer Premio Nacional de Periodismo.