Tuttifrutti/Ricardo Saldaña
Los tres grandes países Latinoamericanos están en crisis. Brasil, Argentina y México viven los peores momentos en su historia reciente. Corrupción, violencia, impunidad, narcotráfico y crisis económica son algunos de los motivos que mantienen a sus habitantes totalmente decepcionados e inconformesy tiene a sus gobiernos al borde del colapso ante un inminente estallido social de grandes proporciones.
Autoritarismo, eliminación de críticos y adversarios políticos, mal manejo de la economía, servicios de salud y de educación deficientes y por si fuera poco atentados contra la libertad de expresión son algunas de las características que distinguen a los gobiernos de Dilma Rousseff, Cristina Fernández y Enrique Peña Nieto.
La historia de las naciones Latinoamericanas está plagada de gobiernos corruptos y autoritarios que han mantenido a la mayoría de la población sojuzgada e ignorante para mantenerse en el poder, para crear poderosas elites que mantengan el control gubernamental por generaciones; en algunos casos, el pueblo ha reaccionado y ha luchado por eliminar el yugo de la opresión, pero han sido reprimidos violentamente. En otras, los militares han tenido que tomar el control.
En Brasil la presidenta Dilma Rousseff viene soportando gigantescas manifestaciones contra su administración desde el año pasado, antes del Mundial de Fut Bol; la semana pasado hubo la mayor concentración registrada en la historia de Brasil donde ciudadanos de todas las clases sociales salieron a la calle a pedir su renuncia por los nuevos escándalos de sobornos y corrupción en la empresa petrolera estatal Petrobras. La situación económica de la mayoría de los brasileños se ha visto deteriorada por el continuo aumento de los precios en los artículos básicos. El sistema de salud brasileño se encuentra colapsado y los asaltos violentos se registran a cualquier hora del día.
En Argentina, la presidenta Cristina Fernández había sido acusada por el fallecido fiscal Alberto Nisman de encubrir a terroristas que mataron en un atentado a 85 personas en 1994; un día antes de que Nisman presentara las pruebas en su contra fue ejecutado en su departamento de Buenos Aires, lo que levanta sospechas de que fue una ejecución de Estado. Por si fuera poco, los escándalos de corrupción y el pésimo manejo de la economía argentina queha eliminado a la clase media y ha afectado los ingresos de la clase trabajadora ha incrementado el descontento de los argentinos; el gobierno ha sido vetado por los inversionistas internacionales, toda vez que la señora presidenta no ha pagado a sus acreedores. De la mano al pésimo manejo de la economía exterior y doméstica la violencia y el narcotráfico van en aumento.
Y en México los escándalos de corrupción e impunidad de políticos y empresarios, las fosas clandestinas que aparecen en todas partes todo el tiempo, la constante violación a los derechos humanos, la corrupción en casi todos los ámbitos sociales, la violencia generada por el narcotráfico pese a la detención de importantes capos, la inexistencia del Estado de Derecho en grandes zonas del territorio nacional, los actos de censura de un gobierno autoritario, la crisis económica y la diaria devaluación del peso, tienen contra la pared al gobierno del priista Enrique Peña Nieto quien no ha podido mejorar su imagen y su aceptación popular desde el escándalo del conflicto de interés de la Casa Blanca y el pésimo manejo que han dado al caso de los estudiantes desaparecidos, seguramente asesinados por el contubernio entre autoridades y crimen organizado.
De no haber cambios en las estructuras del poder y en las políticas públicas, seguramente habrá una aguda crisis social ya que la situación en las tres naciones existen las condiciones perfectas para una convulsión social y, la pregunta sería ¿quiénes darán el primer paso, los brasileños, los argentinos o los mexicanos?