Renovación de dirigencia no resuelve grave crisis del PRD: Pablo Gómez
MORELIA, Mich., 23 de marzo de 2011.- La renovación de la Presidencia y la Secretaría General del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) no resuelven la grave crisis que vive el perredismo nacional, reconoció el senador de la República, Pablo Gómez Álvarez.En Morelia, a donde acudió al primero de 9 informes regionales de actividades legislativas que ofrecerá el diputado perredista Enrique Bautista Villegas, el ex dirigente nacional interino del sol azteca señaló que el Consejo Nacional de los días pasados no fue convocado para resolver los problemas de ese instituto político.“No se podía de todas maneras superar esa crisis y lo que se hizo fue nombrar un nuevo presidente y una nueva secretaria general, y dentro de un par de semanas una nueva comisión política nacional”, explicó.Pablo Gómez señaló que en un Consejo Nacional como el actualmente vigente no se pueden resolver los problemas del PRD, porque para ello se requiere elegir a nuevos dirigentes directamente entre las bases, ya que lo hecho en días pasados no es más que renovar a las personas que están al frente del Comité Ejecutivo Nacional.“El problema no es de personas, el problema es de línea política. Lo que queremos es superar esa línea que llegó a hacer las alianzas con el Partido Acción Nacional (PAN) y a hacer esa política que no corresponde con el PRD frente al gobierno de Calderón”, agregó.Para Gómez Álvarez, lo deseable es que el sol azteca se convierta en un partido que presente alternativas frente al blanquiazul y que se deslinde muy bien del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que en esencia tiene la misma política que el panismo.De acuerdo con el senador perredista, el PRD en Michoacán sí es ejemplo a nivel nacional, porque tiene una misma línea política y no tiene fracturas, lo que es distinto a lo que ocurre en otros puntos del país, sin embargo consideró que el perredismo nacional no debe emular al michoacano, sino ocuparse de resolver sus problemas en un plazo no mayor a los 6 o los 8 meses, es decir, con anticipación al arranque de la elección presidencial de 2012.