Urge frenar el desarrollo urbano desordenado: David Huirache
MORELIA, Mich., 17 de abril de 2011.- Es urgente frenar el desarrollo urbano desordenado que en varios puntos de la entidad llega a generar varios y graves problemas, como el síndrome de “neurosis suburbana”, que son alteraciones psicológicas por el hacinamiento de personas, afirmó el presidente de la Comisión de Desarrollo Rural del Congreso del Estado, David Huirache Béjar.Al respecto, el diputado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) aseguró que una vez aprobada la nueva Ley de Desarrollo Urbano, cuyo dictamen se ha presentado para su primera lectura ante el pleno de la 71 Legislatura, será importante y ayudará a resolver muchos de los problemas de los nuevos asentamientos humanos en Michoacán.Uno de esos factores que llevan al síndrome de “neurosis suburbana”, explicó David Huirache, son las pequeñas dimensiones de las casas habitación de interés social, lo que sin embargo no es un problema exclusivo de la entidad, sino que también se registra a nivel nacional, en aquellas zonas donde se registra un alto crecimiento poblacional, lo que incrementa la densidad en los centros de población urbana.Los asentamientos humanos, los equipamientos urbanos y las diversas actividades productivas, recreativas y de servicios públicos en los distintos puntos geográficos de la entidad, afirmó mediante un comunicado de prensa, requieren de ser ordenados para que las familias vivan, se desarrollen, estudien y trabajen en las condiciones que merece la dignidad humana.Huirache Béjar manifestó que actualmente en las ciudades existen desarrollos inmobiliarios que aumentan el valor de la tierra, aún cuando se encuentran desconectados de las ciudades y se ofertan en precios que son inalcanzables para aquellos que no son de las clases media y alta.Al mismo tiempo, abundó el diputado del PRI, hay otros desarrollo que son apoyados por los programas sociales federales, estatales y municipales de vivienda, sumados a la venta de tierras ejidales a bajos precios, que después se convierten en asentamientos humanos denigrantes o verdaderas ciudadelas, y que muchas veces funcionan sólo como dormitorios, ya que se encuentran fuera de las ciudades y lejos de donde las familias realizan sus actividades.Es evidente, subrayó el presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano, que falta planeación para que el equipamiento urbano corresponda a las necesidades por el crecimiento de la población y que los desarrollos no tengan vialidades y banquetas estrechas e inseguras, que estén fuera de norma, con carencia de espacios recreativos y de áreas verdes.