Podemos/Arturo Herrera Cornejo
La crisis del Euro, el desempleo que alcanzó al 22 por ciento de la población total y al 47 por ciento de los jóvenes, los recortes presupuestarios en materia de salud, educación y servicios sociales y la serie de desalojos contra quienes no podían pagar sus hipotecas se conjuntaron con el desprecio a la clase política y a los políticos por los excesos y el despilfarro que observaban en su actuar cotidiano, encerrados en su mundo lleno de privilegios, indiferentes a las necesidades de la sociedad.
En 2011 un pequeño grupo de activistas crearon un grupo en Facebook llamado “Plataforma de Grupos Pro-Movilización” la que evolucionó a un grupo de debate y acción en la misma plataforma con el nombre de “Democracia YA”, denunciaban la falta de una democracia verdaderamente representativa en España y convocaron a los ciudadanos para manifestar su protesta en la calle el 15 de mayo de ese año, “en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo sólo a los dictados de los grandes poderes económicos”, externaron en su muro.
La convocatoria fue ignorada por los medios de comunicación; sin embargo, en la fecha acordada decenas de miles de personas se manifestaron en varias ciudades de España. En Madrid, al final de la marcha decidieron acampar en la Puerta del Sol para debatir los problemas que “no se habían tratado en las insulsas campañas de los candidatos políticos a las elecciones municipales que se celebrarían en pocos días. Tuitearon a sus amigos. Llegaron a cientos, que tuitearon a sus redes, por lo que accedieron miles.” (Manuel Castells, Redes de Indignación y Esperanza, Alianza Editorial).
Se conocieron como “los Indignados”, cuando la policía pretendió desalojarlos, convocados por las redes sociales acudieron miles para impedirlo, había un clima de indignación contra los políticos que se multiplicó a través de las redes sociales, miles de personas fueron sus propios distribuidores de noticias. “Me preocupa el futuro, porque es donde pasaré el resto de mi vida”, rezaba una pancarta en la plaza pública. Cuatro principios básicos surgieron de las asambleas efectuadas en las calles: Reforma a la ley Electoral, lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia, separación efectiva de los poderes públicos y creación de mecanismos de control para la exigencia efectiva de responsabilidad política.
El movimiento de los Indignados llegó a la conclusión de que “si no haces política, te la hacen”; se transformó en Podemos, un movimiento que se constituyó como un partido político que “defiende la alegría y organiza la rabia”, apenas en enero de 2014 y en su primera incursión electoral consiguió cinco escaños en el Parlamento Europeo.
Un profesor universitario, de coleta, desaliñado, participante en el campamento de los indignados, se convirtió en la figura política más popular de los últimos tiempos en España, Pablo Iglesias, cuya popularidad se disparó por tener una imagen totalmente contraria a la del político tradicional (ostentoso, rodeado de guaruras y viajando en vuelos privados o vehículos de lujo).
Iglesias, estudió Derecho y Ciencias Políticas, es maestro en Artes y Comunicación y doctor en Ciencias Políticas, habla cuatro idiomas, es panelista en programas de debate de la televisión española; maestro de la Universidad Complutense y eurodiputado; sigue viviendo en el Barrio obrero de Vallecas, viste pantalón de mezclilla y camisa a cuadros, conduce una motocicleta, saca a pasear a su perra y viaja en autobús de transporte público. Ha llamado a la clase política “casta” y reprocha los sobresueldos de Aznar o que el presidente de la Xunta se suba al yate con un narcotraficante, lo que define como dos expresiones de lo mismo: la corrupción estructural. Podemos demanda mayor austeridad a la clase política, reducción del poder de las entidades bancarias, rechazo y condena de la corrupción, así como la defensa de la salud y la educación públicas.
Si hoy fueran las elecciones en España, Podemos ganaría. El partido que resultó de las acampadas de los Indignados que se dio en el país ibérico a partir del 15 de Mayo de 2011, está rompiendo los esquemas del bipartidismo prevaleciente. Podemos, supera ya en los sondeos al Partido Popular (PP) y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) las dos fuerzas que dominaron la política en las tres últimas décadas, según la encuesta publicada en El País, este 8 de febrero de 2015.