Economía y finanzas
Entre junio y diciembre del 2014, el petróleo mexicano ha caído casi un 60 por ciento. Para el 17 de junio de 2014 el barril de la mezcla mexicana costaba en el mercado internacional más de 100 dólares, sin embargo en lo que va de 2015 el pecio de la mezcla mexicana promedia los 41 dólares. El precio del petróleo tiene impactos directos en la economía nacional, entre ellos en las finanzas públicas, en la paridad peso/dólar y en la deuda pública y privada del país. Es decir, una caída en el precio del petróleo como la que hemos vivido en los últimos meses afecta de manera directa a los ingresos públicos, recordemos que de cada 10 pesos que gasta el gobierno, 4 provienen de los ingresos petroleros. Por otra parte, al caer el precio del petróleo mexicano se debilita el peso, lo que genera que sea más factible que el dólar incremente su precio. Finalmente, al incrementarse el precio del dólar, la deuda (en dólares) pública y la deuda de las empresas en nuestro país se incrementa también.
Sin embargo, hay un fenómeno que está sucediendo en nuestro país que parece que va en contra de lo que intuitivamente consideraríamos como lógico. Es decir, si el precio del petróleo disminuye, esperaríamos que el precio de la gasolina también lo hiciera. Ejemplo de lo que comento es lo que sucede en los Estados Unidos donde actualmente el precio de la gasolina ha bajado en sintonía con la caída del precio del petróleo y actualmente ronda los 8 pesos en promedio por litro. En México las cosas no son así, la gasolina no ha bajado, por el contrario, continúa incrementando su costo. En la actualidad, el precio por litro de gasolina Magna es de poco más de 13 pesos por litro, mientras que el precio de la gasolina Premium es superior a los 14 pesos por litro.
La pregunta obligada a este fenómeno que estamos viviendo en nuestro país es ¿por qué?. Una primera respuesta es muy sencilla, porque así lo decidió el actual gobierno. Anteriormente, los incrementos a las gasolinas se debía a que México tenía un precio inferior al de producción de la gasolina. Es decir, existía un subsidio a la gasolina. El costo de producir un litro de gasolina era superior al costo que se vendía en las gasolineras. En este caso, el argumento que defendía el incremento a la gasolina era que se estaba subsidiando a un sector de la población que no era el de más bajos recursos en el país. Es decir, se argumentaba que había un problema de redistribución de la riqueza por parte del estado.
No obstante lo anterior, las condiciones actuales en las que nos encontramos son diferentes a las de hace algunos años. Hoy, el precio de producir un litro de gasolina es menor a los 8 pesos. Tan es así que el precio de la gasolina en los Estados Unidos es ese. Sería una barbaridad creer que en los Estados Unidos se subsidia a la gasolina, eso podrá suceder en otros países como Venezuela o Arabia Saudita, pero imposible pensarlo para el caso de loes Estados Unidos.
Así las cosas, lo que deja ver esta decisión del actual gobierno es que el sobreprecio que existe en el caso de la gasolina es para tener más ingresos. Son impuestos, vaya. Finalmente, lo que estamos viviendo es que el gobierno federal quiere más dinero para gastar en un marco de opacidad y corrupción del cual ya no tenemos duda alguna después de los hechos por todos conocidos recientemente.