Diálogo
¿NO ESTOY YO AQUÍ QUE SOY TU MADRE?
I I parte
Guadalupe es una señal del cielo. Es la madre de Jesucristo y de Ipolmohuani. Es la madre de la ternura que levanta al pobre y dulcifica la vida. ¡Es un amor!
El 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, es la fiesta del amor materno, de la ternura, la delicadeza, la protección que sólo la mamá puede dar al hombre, siempre frágil y desamparado.
Los hombres somos bien torpes para amar. Traemos una experiencia de trato rudo. Influye el hecho en la historia el pueblo de México ha sido duramente golpeado, maltratado.
También influye el amor apache que respiramos en nuestra familia, por falta de educación, a la persona desde el vientre materno y en la más tierna infancia se le trata con despego.
La figura materna es una estructura fundamental en la vida de la fe, la vida divina no suprime la vida humana sino que la supone.
Tiene rasgos maternos Dios en el Antiguo Testamento de la Biblia. Los rasgos maternales tienen un dimensión más manifiesta en el Ometéolt, Dios dualidad, Dios papá y mamá. Es la concepción de los náhuatls.
La Virgen de Guadalupe es la Virgen María de los evangelios, La que presurosa a la montaña a visitar a su prima Isabel (Evangelio de San Lucas ).
En la visión maravillosa, paradisiaca de Juan Diego, la Virgen se presenta en términos del Nuevo Testamento. Laa expresión es clara, no deja lugar a duda: Sábelo, ten pon cierto, hijo mío el más chiquiito, que yo soy la perfecta siempre Virgen María, madre del verdaderísimo Dios por quien se vive.
Es la madre de Dios, el de los cristianos y el de los indígenas es el mismo. María es la madre de Jesucristo y la madre del “Ipalnemohuani, in Teyocoyani, in TloqueNahuaque, in Ilhuicahua…”
La Virgen María que va a visitar a su prima Isabel, lleva en su vientre al hijo de Dios. Es la misma que la Virgen que va a la Montaña del Tepéyac y lleva en sus entrañas a Cristo sol del nuevo mundo. El embarazo es notable en la imagen.
El hombre postrado en la miseria material y moral, en la corrupción que se traduce en injusticia, desigualdad social, muerte y pobreza vive una situación ruda, aspera, áspera, cruel.
Lleva el yo muy castigado. Es concebido y arrullado en una experiencia de rechazo, de indiferencia y desprecio, de vacío de amor. Los progenitores la historia difícil que ellos vivieron.
Está necesitado de amor. En nuestros días en lugar de amor, los papás dan a los hijos cosas materiales, dinero, televisión, dispositivos celulares.
Está necesitado de atención, delicadeza y ternura.
Por falta de ternura el individuo se vuelve insensible, cruel, destructor.
Los hechos de crueldad insoportable son expresiones del trato duro, sin ternura y del vacio de amor.
La Virge de Guadalupe trae a los pobres que Juan Diego representa tesoros inmensos de amor, respeto y ternura.
El trato de la Virgen es muy tierno.
Es de infinita delicadeza hacia la humildad de la persona del indígena, marginado, despreciado, humillado por muchos. Es la suerte del pobre hoy en día, en las oficinas de gobierno y en las casas lujosas de los ricos.
La Virgen lo levanta de su postración, lo eleva de su humilde origen y de su situación de macehual, cargador.
Le da una dignidad por la misión que le confía, que no dio al más pintado de los conquistadores o de la jerarquía eclesiástica.
La Virgen de Guadalupe es el espejo donde la mujer y el hombre mexicanos pueden contemplar su excelsa grandeza. Ahí se retrata en su belleza y armonía la mujer mestiza, con su color moreno y su cabello negro y la mujer indígena con sus rasgos de mesoamericana.
Ahí la mexicana y el mexicano contemplan su grandeza. Se levantan de una raza vencida y huimillada a su dignidad de hijos de Dios, dignos de la más misión, más que los diplomáticos del mundo político.
Pueden levantarse de su condición de aplastados, relajados, hundidos en la desigualdad social, lejos de los barrios ricos, de los desarrollos muy exlcusivos. Pueden respirar a fondo y levantar la cabeza, con íntimo sentimiento de su auto-valor divino, de infinito. Valen tanto como el presidente con todo su glamour y riqueza y que todos los servidores de su séquito.
Pueden sentirse seguros, grandes, capaces de un inmenso respeto hacia los más pobres. Pueden sacudirse las redes de la maldad y la crueldad y desbordar de amor, comprensión y ternura en lugar de verter la sangre fraterna y sembrar el terror.