Tutti Frutti
Para los millones de inmigrantes indocumentados que viven Estados Unidos, la mayoría de ellos mexicanos, la batalla por su residencia legal apenas comienza.
La decisión del Presidente de Estados Unidos Barack Obama de facilitarles la residencia legal a cerca de cuatro millones de migrantes indocumentados con el propósito de proteger a las familias, especialmente a sus hijos nacidos en ese país y que son ciudadanos estadunidenses,fue bloqueada por Cámara de Representantes en su sesión del jueves pasado, por lo que La Casa Blanca busca vetarla.
Los congresistas republicanos califican la medida de Obama de ilegal ya que según ellos, sobrepasa el poder del Ejecutivo sobre su Constitución.
Sería inimaginable pensar en deportar a ese número de indocumentados que dejaría en la orfandad a millones de niños hijos de padres mexicanos y centroamericanos, principalmente.
Mientras tanto, ya son 17 los Estados de ese país que han demandado al Presidente estadunidense por la implementación de las medidas administrativas que aliviarían la situación de millones de indocumentados y los protegería de redadas y deportaciones y por lo cual se ha luchado por más de 30 años.
Para el gobierno mexicano la acción ejecutiva de Obama “va en la dirección correcta” ya que impactaría positivamente en la relación bilateral de ambos países, según declaraciones delcanciller mexicano José Antonio MeadeKuribreña.
Lo que verdaderamente debería hacer el Gobierno de México es ofrecer empleo y mejores condiciones de vida a los mexicanos para desmotivar la migración hacia el norte y evitar así que millones de nuestros connacionales vivan en la incertidumbre y la zozobra tras buscar “el sueño americano”.