Sobremesa
La casa blanca mexicana
Resulta que también en México ya tenemos "Casa Blanca" al igual que el País vecino del norte, claro, una casa blanca más pequeña y de un costo mucho menor. Ayer varios medios de la prensa internacional publicaron que la Casa Blanca mexicana tiene un valor de 86 millones de pesos, unos 7 millones de dólares aproximadamente y se encuentra ubicada en las Lomas de Chapultepec, en la ciudad de México; y como sucede con todas las propiedades del entorno presidencial, este inmueble también esta resguardado por elementos del Estado Mayor Presidencial.
Esta Propiedad actualmente está a nombre de "Ingeniería Inmobiliaria del Centro", empresa presidida por Juan Armando Hinojosa Cantil, contratista del gobierno federal, destacando que esta compañía pertenece a Grupo Higa, una de las principales contratistas del Gobierno del Estado de México, en la gestión de Peña Nieto, la cual hizo obras ahí por ocho mil millones de pesos. Es la misma empresa que actualmente está remodelando el hangar presidencial para dar cabida a la reciente adquisición del nuevo avión presidencial y también esta empresa forma parte del consorcio que ganó la licitación del tren rápido México - Querétaro junto con la empresa china, la que por irregularidades denunciadas por legisladores de la oposición, fue que el Presidente hace unos días decidiera revocar la asignación de uno de los más grandes negocios del sexenio.
Ante las publicaciones de este nuevo escándalo fue que el vocero del gobierno federal Eduardo Sánchez, precisara ayer que esa propiedad fue adquirida a plazos por la señora Angélica Rivera, quien -subraya- está casada con el Presidente bajo el régimen de separación de bienes. Como vemos, no hay mucha claridad en este embrollo. ¿Por qué la esposa del Presidente no recurrió a alguna institución bancaria para solicitar un crédito y adquirir su casa como lo hace cualquier persona en México y en cambio lo hace precisamente con la empresa beneficiaria de la administración peñista en el Estado de México?
Todo esto parece un triángulo financiero al estilo ya clásico de la política mexicana. El contrato suscrito por la señora Rivera y la firma inmobiliaria ocurrió en enero de 2012, mediante el cual la actriz adquiría dos propiedades aledañas a su casa con el propósito de ampliar los espacios, en ese momento nadie podría haber imaginado que dicha ampliación sería realmente espectacular. ¿En qué momento la señora Rivera logró tal enriquecimiento para adquirir dichos compromisos millonarios?, ¿Podrán creer los mexicanos que estas propiedades fueron adquiridas con recursos producto de muchos años de esfuerzo y de trabajo o bien que se adquirieron gracias al binomio política y negocios, fórmula muy usada por la clase política del País?
Son tantas las interrogantes como las suspicacias que existen en torno a todo este tipo de operaciones millonarias que frecuentemente hacen nuestros gobernantes o sus familiares cercarnos, es inexplicable como muchos funcionarios adquieren grandes propiedades lujosas solamente con sus salarios. Si esto lo pueden hacer los Presidentes Municipales, los Gobernadores, ¿Por qué no lo podría hacer también la esposa del Presidente de la República?, desgraciadamente esa es la realidad que se vive en México.