Educación Kafkiana
“Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana
después de un sueño intranquilo,
se encontró sobre su cama
convertido en un monstruoso insecto”.
La Metamorfosis, Franz Kafka, 1915.
Esta semana arrancó el Ciclo Escolar 2014-2015, después de un periodo vacacional que colocó nubarrones de incertidumbre respecto a la efectividad de los procesos educativos a realizarse en la entidad. Se sucedieron una serie de incidentes en el sistema educativo estatal que contravinieron el orden establecido, previéndose un efecto dominó que puede empañar los esfuerzos por la implementación de la reforma educativa y por mejorar los indicadores de cobertura, calidad y rezago educativo, que hoy ubican a Michoacán en los últimos lugares a nivel nacional.
Para tal efecto, debe concretarse el compromiso educativo primigenio de este periodo gubernamental: retomar la rectoría de la educación en Michoacán, que está enunciado en el Plan Estatal de Desarrollo Integral 2012-2015 y que ha sido asignatura pendiente hasta el momento. Sin embargo, tal y como ocurre en la novela “El Castillo” de Kafka, muchos funcionarios educativos han sido contratados sin conocer los alcances y sentido de su misión. Inmersos de súbito hasta el cuello en un sistema que debería educar a los hombres, encuentran que en el ejercicio de sus funciones pondera muy poco lo humano, siendo cotidianas las amenazas, los chantajes, las imputaciones y hasta los hechos de sangre.
También, kafkianamente, en aquellos trabajadores ausentes de las aulas se ha extraviado la vocación docente, que en perversa metamorfosis ha desembocado en reticencia, egoísmo y búsqueda de privilegios, enviando mensajes confusos a la sociedad michoacana respecto a la vida, obra y actitud inherentes al magisterio. Ante tal imagen, es de esperarse la reacción ciudadana, que en lugar de regalar manzanas a los maestros, las arroja hacia la beligerancia sindical hacia sus espaldas.
Hablar de las finanzas educativas estatales es evocar también al Proceso de Kafka, en donde se toman decisiones incomprensibles e insondables, salvo bajo los designios de un ser superior omnipotente y omnisciente, donde todo cobra sentido, pero mientras tanto los derechos humanos de los protagonistas y víctimas son pisoteados. Como se publicó en La Voz de Michoacán el pasado 18 de agosto, en el corte del primer semestre de la Cuenta Pública del 2014, el acumulado del gasto señala que la Secretaría de Educación en el Estado es la dependencia que porcentualmente más ha ejercido su presupuesto anual, con un 57.17 por ciento de avance, cifra que es digna de seguimiento estrecho ya que considerando que 93 de cada 100 pesos destinados a la SEE se dedican al pago de sueldos y salarios, lo que hace pensar que a falta de un semestre de pago de quincenas, aunado al monto destinado a aguinaldos generará un déficit por lo menos del 20 por ciento del total aprobado por el Congreso del Estado, que es de 17 mil 778 millones 933 mil 047 pesos, de los cuales ya se erogaron 10 mil 163 millones 436 mil 198 pesos.
Inconsistentemente con la calidad, cobertura y excelencia de nuestro sistema educativo, Michoacán es el cuarto estado que más presupuesto invierte en el tema educativo, con una inversión por alumno de educación básica de 26 mil pesos, teniendo un promedio de 17 alumnos por profesor, pareciera que no se requiere incrementar el gasto en nómina. Sin embargo las plazas a 989 normalistas amenazan con ser entregadas y con ellas, seguir incrementando el déficit. El salario de los maestros verdaderos es dinero bien invertido, ¿pero y el resto?
Por otra parte, se observa que el Instituto de Infraestructura Física Educativa del Estado de Michoacán, es la segunda dependencia que más ha subejercido sus recursos, ya que cuenta con mil 033 millones 899 mil 435 pesos, de los cuales se han ejercido escasamente 107 millones 794 mil 592 pesos, que son una franca ofensa para una entidad que según la propia SEE requiere 22 mil 405 obras que demandan una inversión de 13 mil 800 millones de pesos. Pareciera que el objetivo ulterior es aislar y provocar inanición en las comunidades escolares, no en los dueños del dinero de la educación, quienes siguen sobreejerciendo con opacidad. Es decir, en perversión inusitada en el kafkiano Gregorio Samsa, en Michoacán la cúpula gremialista aprovechó su metamorfosis, envalentonándose, arrinconando y convirtiendo en rehenes a los legítimos habitantes de las comunidades escolares.
Derivado de ello, el rezago en infraestructura es multiplicativo, porque estos recursos suelen ser empleados para programas paripassu (al mismo paso), que consisten en aportaciones equivalentes realizadas generalmente por los distintos órdenes de gobierno, filántropos, sociedad civil y beneficiarios directos, por lo que dejar de ejercer estos recursos es por lo menos incomprensible. La explicación de la época de lluvias o la tardanza en la radicación de recursos son alegatos insuficientes ante la ignominiosa existencia de “la licuadora” aquél aparato electrodoméstico que sirve para preparar cocteles financieros a la medida del deseo del gobernante en turno, combinando toda clase de presupuesto, sin reparar en su procedencia ni en su etiquetado respectivo. Se dice que actualmente ya ha sido desenchufada, pero para que esta afirmación se demuestre se requiere que fluyan los recursos por las vías adecuadas y en los montos establecidos por el Congreso del Estado. Sin duda este hecho por sí mismo será insuficiente para redimir el rezago secular, pero instaurará disciplina que delineará el sendero de la construcción del presupuesto de egresos 2015, donde no habrá motivo ni pretexto para evadir la responsabilidad de realizar un viraje de timón alejándonos de múltiples prácticas no idóneas que requieren ser erradicadas de la entidad.
En el epítome de la incongruencia -Kafka ya está absolutamente rebasado-, en Michoacán se sobreejercecon gran opacidad en pago de sueldos y salarios mientras se ralentiza, pospone e impide la inversión en infraestructura educativa.¿Cuál es la estrategia? En el mejor de los casos no hay tal y llanamente hemos sido víctimas de la inercia. Es evidente que hoy la planeación financiera educativa estatal está contrapuesta con el desarrollo integral, el derecho a aprender de los niños y el ejercicio de la vocación docente.
Lograr resolver el entramado del gasto educativo estatal y realizar planeación del presupuesto estratégicamente vinculada a indicadores de impacto posibilitarán despertar al sistema educativo michoacano de este intranquilo sueño, recobrando la prevalencia de lo humano, de la evolución social y del derecho a aprender de nuestros niños y jóvenes, depositando en el basurero de la historia aquellafigura en que se ha convertido por décadas nuestro motor de movilidad social, recipiendario de los sueños y aspiraciones de los michoacanos.
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