Reflexiones
Líderes por Michoacán
Alguna vez se ha preguntado si en México existen verdaderos líderes políticos, y si los hay ¿qué rasgos tienen y qué rol deben jugar en un contexto político actual de transformación? Un análisis de la tipología de liderazgo político, nos pude ayudar a responder estas preguntas.
La figura del líder político en el Estado mexicano es antiquísima. En los albores del siglo 20, la figura del caudillo representaba al líder –en la lucha armada, principalmente-, que dirigía a un grupo de personas en la búsqueda de intereses y la consecución de fines comunes, tales como la posibilidad de contar con un pedazo de tierra para trabajarla y poder sobrevivir, o la no reelección del Presidente de la República, para evitar el anquilosamiento de personas o regímenes de gobierno en el sistema político mexicano.
En aquellos años (1910-1929), las colectividades actuaban casi exclusivamente mediante la aceptación del caudillaje y éste, era el mecanismo esencial de toda acción colectiva. El caudillo revolucionario, representaría el nacimiento del líder político del Estado mexicano moderno.
Sin embargo, hoy el contexto político de México es muy diferente al de principios del siglo 20. El caudillo revolucionario, aquel que tomaba las armas para reivindicar sus derechos desapareció. En su lugar y con la institucionalización del sistema político mexicano, la lucha armada se ha sustituido por el debate parlamentario; el fusil ha sido cambiado por la pluma y las balas por las letras, realidades éstas, que intentan construir un Estado mexicano moderno y democrático, así como orientar la convivencia social de manera pacífica.
La aparición y la participación de diversas instituciones políticas en la búsqueda por alcanzar el poder político, se ha venido favoreciendo y consolidando. El régimen político de este País ha dado un giro significativo en la búsqueda de desarrollo para la población, es decir, las metas que se han trazado a partir de 1978 han sido re-orientadas hacia la democracia política, económica y social, aunque el camino de transición ha sido muy lento y accidentado.
En suma, ante estos cambios en los regímenes políticos post-revolucionarios y ante un contexto de desgaste de los patrones que fueron establecidos por muchos años del quehacer político en México, así como la aparición de un ciudadano sobrecargado de nuevas demandas sociales de bienestar, justicia y de participación política, nació la figura del nuevo líder político, por cierto, altamente personalizado.
Para Jacqueline Peschard, este “líder” es carismático y tiene características plebiscitarias, es decir, la mayoría de ellos siendo la cabeza de sus respectivas instituciones políticas, han desarrollado fácilmente una capacidad para establecer relaciones directas con las bases sociales o las masas, sin mediación de las organizaciones establecidas en el régimen político imperante en el tiempo, por eso, se les llama líderes altamente personalizados.
Ahora bien, ¿este tipo de líder aparece en cualquier momento y es siempre positiva su aparición?. Por lo general, este tipo de personajes carismáticos y plebiscitarios aparecen solo en coyunturas críticas, en donde se suceden cambios rápidos o bruscos, y en los que se hallan cuestionados los pilares de legitimidad del arreglo institucional vigente, pero donde todavía no existe una estructura de autoridad capaz de tomar su lugar.
Es decir, aparecen cuando se dan vacíos de poder o cuando las coyunturas naturales o creadas artificialmente, generan embriones negativos que pueden detonar en gobiernos mal dirigidos, acciones gubernamentales ineficaces, autoritarias o demagógicas. A este tipo de personajes se les conoce como “free raiders”, y son capaces de generar inestabilidad.
Desde luego, también existe una antítesis a lo anterior: el líder carismático, que puede ser progresivo y crear orden y estabilidad en periodos inciertos de transición de un régimen político a otro. Es decir, líderes que pueden ayudar a dirigir a la población hacia la implantación de nuevas prácticas y relaciones políticas, impregnadas de valores democráticos. Creo que este tipo de líderes son los que hacen falta en Michoacán; personas limpias, sensibles y preparadas para ayudar a “que las cosas sucedan”. Líderes por Michoacán, que miren hacia el futuro y no se anclen en pasados ominosos, que más vale dejar atrás.
Director del Sistema Michoacano de Radio y Televisión.