Estado Ficto
Primero le anulan goles a la selección mexicana y luego me la quieren sancionar. Todo por el simple hecho de la excesiva florídez verbal de mis paisanos (¡eso muchachos!). Claro está, medio mundo está indignado, pues la palabra en cuestión no es homofóbica, aunque hay quienes afirman que más bien es misógina, pero lo cierto es que es carrilla pura o bullying, como le dicen en el rancho.
Estos actos llevarían a una sanción económica para la selección mexicana, ya demasiado castigada, e incluso sanciones para los aficionados, como impedir el ingreso a los infractotores a los estadios. Aunque aun hoy me pregunto como podría la FIFA poner en practica aquel articulo que indica sanciones ¡contra los aficionados!
Mientras los aficionados de los ratones verdes desperdigaban cultura popular mexicana en tierras brasileñas, un día antes el INE había presentado su “Informe País sobre la calidad de la ciudadanía en México” que como siempre confirma lo que ya sabemos: que los ciudadanos en general tenemos poca confianza en nuestras instituciones y estamos “conscientes” que la leyes se hicieron pa' romperlas; entre otros número poco halagüeños. Siendo así, como esperan los de la FIFA que sus acciones disciplinarias tengan efecto alguno.
Regresando al tema INE, en la presentación del reporte se realizó un llamado al gobierno para llevar acciones encaminadas al fortalecimientos de la ciudadanía. Ya lo mencionaba en alguna ocasión: en México no existe ciudadanía; en todo caso habemos personas que charoleamos nuestra credencial cuando es requerido.
Esperaré a que un segundo reporte confirme estas conjeturas: a la clase política nacional le importa un bledo y la mitad del otro formar ciudadanía. Eso iría contra todo lo son y saben hacer. Esperar que el gobierno nos provea mediante programas electoreros y encima nos eduque cívicamente no suena muy congruente que digamos. La batalla por una mayor y mejor ciudadanía no será luchada por la clase política, tiene forzosamente que ser peleada por nosotros los ciudadanos. Justo como ahora le peleamos a la FIFA nuestro derecho a denostar al arquero del equipo contrario.
Por cierto...
Medio mundo estaba a la espera. Parecía que era cuestión de tiempo para que pasara. Por momentos se creyó que no sucedería. Pero así fue: el miércoles como todos lo sabemos renunció Fausto a la gubernatura. Coincidió con el ascenso al trono del nuevo rey español, cuyo padre abdicó entre otros motivos también por salud. Finalmente ningunos de los dos gobernaba. Vamos, cumplían con funciones protocolarías.