Reforma Electoral y mujeres
HACIA UNA RUTA ESTRATEGICA
En México suele ocurrir “que hagan de chivo los tamales”, es decir, que no se acate la norma jurídica. Por ello, las mujeres deben estar atentas y establecer una ruta para que se cumpla con el principio de paridad establecido en las leyes electorales.
La experiencia demuestra que los partidos han encontrado métodos para evadir el proceso de inclusión de las mujeres, no sólo registrando pocas candidatas sino con otras acciones. Por ejemplo, en los primeros dos años que se estableció el 2% del financiamiento público para la capacitación de las mujeres, los institutos reportaron en su Informe anual de gastos, conceptos como enseres domésticos, estudios clínicos, nómina, artículos utilitarios, elaboración de videos, entre otros, evidenciando la falta de voluntad para destinar recursos en el empoderamiento de las mujeres.
Baste añadir, que un partido no encontró cómo erogar 8 millones etiquetados para tal fin, o que la convocatoria para reconocer el mejor proyecto partidista con perspectiva de género, lanzado por Unidad Técnica de Fiscalización del IFE y la UNAM, declararon desierto el primer lugar dado que ninguna práctica cumplía a cabalidad con los criterios de calidad, eficacia, impacto y productos.
Aunque las prácticas a favor de las mujeres han mejorado, no está demás trazar una ruta estrategia, bajo la premisa y el recordatorio que en temas de género, la norma por sí misma no es suficiente. Se requieren de acciones paralelas por parte de las instituciones, la ciudadanía y los actores políticos.
Los años recientes han dado muestra de propuestas efectivas. Una idea es crear un Observatorio por la Igualdad Política en Michoacán, integrado por la Secretaría de la Mujer, ONG’s y legisladoras, tomado como referencia el observatorio ciudadano en materia de feminicidio. Otra acción fundamental es la exigencia de transparencia en el gasto del 2% para el fortalecimiento del liderazgo de las mujeres, en la integración paritaria de los órganos electorales y en los comités de los partidos.
Además, es conveniente impulsar una cuota electoral para las candidaturas a las alcaldías y la paridad en la integración de las planillas municipales; o bien lazar un ambicioso programa de mentoría política para que las mujeres de mayor experiencia apoyen a las jóvenes o recién llegadas al ring de la lucha por el poder.
Un exitoso referente se encuentra en el proyecto de “SUMA para la Democracia” que permitió empoderar a cientos de mujeres en los municipios en un esfuerzo de alianzas institucionales y ciudadanas, o bien, tomar lo mejor del programa internacional denominada “Vital Voices”.
Si las mujeres no emprenden este esfuerzo de monitoreo sobre los partidos y las instituciones, la esperanza de ser incluidas, de reconocerse en el espacio público, y de transformar las formas tradicionales de hacer políticase diluirán bajo el pesado patriarcado michoacano.