Estirar los frijoles
El día de mañana todo México celebrará el día de las madres, sin duda, uno de los días de mayor festividad y convivencia en todo el año, seguro estoy que después del día de navidad y el festejo de la Virgen de Guadalupe, el 10 de mayo es la fecha no religiosa que los mexicanos esperan. Los niños ahorran para comprar un obsequio, las escuelas se engalanan para celebrar a las madres de los alumnos, el gasto es alto, es un esfuerzo económico que realizan los hijos una vez al año.
En el marco de la referida festividad, me nace la inquietud del esfuerzo que los 365 días al año realizan la madres en su hogares, además de trabajar, son las administradoras de los ingresos familiares. Preguntemos a las mamás, cuáles son los esfuerzos que realizan para que los ingresos familiares alcancen para poder alimentar a los miembros de la casa, seguramente nos sorprenderemos de la respuesta, les toca día con día hacer esfuerzos extraordinarios para que todos puedan comer, son como un superhéroe del alimento.
El gobierno del priista Enrique Peña Nieto, prometió mejorar las condiciones económicas de las familias mexicanas, impulsó y le aprobaron una serie de reformas que supuestamente mejorarían la economía, sin embargo, resultó ser demagogia y una medida para mejorar la economía, pero de las trasnacionales y con ello la de la propia clase gobernante, en México seguimos bajo la lógica de gobierno rico y pueblo pobre.
El día de ayer, en varios medios de comunicación se publicó una nota en el sentido de que México se encuentra en recesión. Para llegar a esa conclusión no es necesario preguntarle a algún tecnócrata diplomado en Harvard, en alguna universidad extranjera o en la escuela más cara del país, para llegar a esa conclusión simplemente debemos tomarnos un café con una madre de familia, y nos dará pormenores de la situación económica del país.
Nos prometieron que bajarían la gasolina, el gas y la luz, sin embargo no ha sucedido así, por el contrario, de manera mensual suben los precios de esos servicios, el resultado es que hoy, por ejemplo, si usted usa un vehículo de cuatro cilindros, el kilómetro que recorre le cuesta un peso (kilómetro por peso).
Mientras incrementan los costos de la energía, la canasta básica o el transporte, los ingresos familiares siguen estáticos o incrementan una bicoca, por ejemplo: seis pesos le ofrecieron al STASPE de incremento salarial y les aumentaron 2.46 pesos a los que ganan el mínimo, mientras que el precio del servicio del transporte público lo hizo en un 12%, la tarifa del agua potable en Morelia se incrementó 6%, la canasta básica aumentó un 14% el año pasado; o el gas sube 10% y la gasolina de bajo octanaje incrementa en un 11.5% anual de acuerdo al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).
De acuerdo a los datos señalados, los bienes y servicios aumentan de costo de manera desproporcionada en relación con los salarios e ingresos familiares, situación que entienden perfectamente la jefas de las familias y que cada vez que van al mercado lo sienten en el bolsillo, lo cual se agudiza en Michoacán por la parálisis del gobierno del Estado, aunado a la nula inversión ahuyentada por la crisis de inseguridad, misma que desde la federación pretenden disminuir a partir de garrote y no de estrategias de empleo y desarrollo económico.
La situación en las que se encuentran la gran mayoría de las familias mexicanas, obliga cada mes a las madres a hacer ajustes y apretarse el cinturón, disminuyen los gastos, ni soñar con diversión y entretenimiento, usan menos el transporte, compran menos carne y estiran los frijoles, en algunos municipios ya han regresado a la cocina de leña, lo que debería de ser un ejemplo para la clase política que con cargo a los impuestos de la población, viajan en carros de ocho cilindros, comen en finos restaurantes, muchos de ellos ni en los servicios básico gastan, probablemente por ello su insensibilidad para entender la situación económica de las familias.