Estado ficto
En marzo del 2003 el IFE multó al PRI con mil millones de pesos por el caso Pemexgate. Esto derivado de la denuncia interpuesta por el gobierno de Vicente Fox ante la PGR y en contra de Pemex por el supuesto desvío de recursos en favor de la campaña del priísta Francisco Labastida.
Algunos recordaremos como con bombo y platillo se anunció el combate frontal a la corrupción por parte del primer gobierno de la alternancia y que llevaría a la creación de la Secretaría de la Función Pública en 2003. Misma que sería sustituida por la Comisión Nacional Anticorrupción. Aunque a la fecha aun pervive. Daba la impresión de haber comenzado una cacería de brujas.
Ahora el antiguo partido corporativista revestido en batas blancas tras haber cruzado las aguas del Jordan y libre de todo pecado ha comenzado (a decir de muchos) su propia cacería de brujas; por ejemplo Elba Esther.
Y ya venido el tiempo de la renovación en nuestro salvador del Times resulta que los leprosos eran otros: los panufos.
O al menos esa impresión da a primera vista. Pero no parece ser así. Por ejemplo, hace unas semanas la Auditoria Superior de la Federación presentó auditorias inquietantes sobre el sexenio de Calderón y a la fecha nadie parece preocuparse al respecto. No hay cacería de brujas.
Ejemplo: ¿cuantos nombres han salido a relucir a raíz del tema Oceanografía? Digamos, los Bibriesca. ¿Y cuantas dependencias de la administración pasada no salieron mal paradas en las auditorias de la ASF? ¿Se están fincando responsabilidades? ¿A quienes? ¿Con que consecuencias?
Esa clase de cosas que nos hacen recordar que de haber sido mexicano Kafka habría sido un autor constumbrista.